Plaza del Inmigrante Croata

Con motivo de la conmemoración del centenario de la inmigración croata en Magallanes el año 1978, se decide erigir un monumento que representara la llegada de los inmigrantes croatas a la región. El año 1970 se erigió el monumento de la familia inmigrante en el bandejón de Avenida Presidente Manuel Bulnes, una de las arterias principales de la ciudad. El encargado de esta obra fue el escultor Miodrag Živković, quien ganó un concurso efectuado en todas las repúblicas constituyentes de Yugoslavia para construir este monumento.Los planos estáticos y de construcción fueron del doctor ingeniero y arquitecto Đorđe Zloković, junto con la colaboración del escultor Ladislav Fekete, quienes llegaron exclusivamente desde la antigua Yugoslavia llamados por Živković a concretar este monumento.

El monumento representa a la familia inmigrante, que en sus brazos sostiene al descendiente nacido en esta tierra. Detrás, el obelisco con tres puntas blancas que se proyecta hacia el cielo. A ambos lados se pueden ver caras de personas. Estas caras retratan a las distintas generaciones de los inmigrantes y descendientes, que con su fuerza y trabajo ayudaron a construir la región de Magallanes. El obelisco tiene una altura de catorce metros y cincuenta centímetros (14.50) de cemento blanco y piedra; las figuras miden tres metros y cincuenta centímetros de altura y son de bronce. El autor se refirió a esta escultura como: “Poesía de libertad y justicia, mostrando un pueblo indómito, que con su pujanza y laboriosidad abrió el camino a los que llegarán”. Con la independencia de Croacia, se decidió cambiar el nombre de la plaza por: “Plaza del Inmigrante Croata”, pues la gran mayoría de los inmigrantes fueron croatas provenientes de la región de Dalmacia.

En la misma plaza se encuentra un pequeño monolito que conmemora el aniversario de la Cuarta Compañía de Bomberos “Bomba Croata.”

El año 2000 la Sociedad Croata de Socorros Mutuos donó el Escudo Croata de 3 metros de altura a la Municipalidad de Punta Arenas, ésto con motivo de la conmemoración de los 100 años de esta institución.

Finalmente el año 2004, la ciudad de Split hace la donación de un busto con la figura de Marko Marulić, padre de la literatura Croata. Fue donado el año en el que la ciudad de Split y Punta Arenas firmaron un acuerdo de relaciones bilaterales.

Historia del Club Croata de Porvenir, Tierra del Fuego

La llegada de inmigrantes croatas a la isla de Tierra del Fuego surge como consecuencia del hallazgo de yacimientos de Oro que motivó a una gran cantidad de europeos a fines del Siglo XIX. En 1899 es fundada la ciudad de Porvenir, siendo la mayoría de sus pobladores de origen croata. En efecto, el año 1913 de una totalidad de 300 habitantes, 232 eran croatas, principalmente provenientes de la comuna de Omiš, en la región de Dalmacia.

El 10 de Octubre de 1926, surge la idea de constituir un club social y mutualista entre un grupo de inmigrantes croatas avecindados en Porvenir. Así fue como fue fundado el Club Yugoslavo de Porvenir, cuyo primer directorio lo formaron las siguientes personas:

Leo Rismondo, Presidente; Esteban Kovačić, Vicepresidente; Tomas Radonić, Secretario;  Juan Kovačić, Pro-Secretario; Mauricio Mimica, Tesorero; Pedro Cvjetković, Pro-Tesorero, y Directores: don Mateo Kovačić, don Miguel Mimica, don Miguel Kovačić, don Mariano Mimica y don Esteban Rogošić.

La personería jurídica del Club Yugoslavo le fue otorgada con fecha 29 de Octubre de 1929.

Entre los años 1933-34, el Directorio del Club estuvo constituido por:

Presidente, Sr. Nicolas Laušić; Vice-Presidente, don Domingo Cvitanić; Secretario, don Carlos Mimica; Pro-Secretario, don Vicente Mimica; Tesorero, don Ivo Cvitanić; Pro-Tesorero, don Esteban Mimica; Directores: Esteban Kraljević, Juan Mimica, Juan Vučetić, Antonio Bonicioli, Felix Sapunar, Bibliotecario, Sr. Metod Mimica.

Desde el año 1926, la marcha ascendente de esta institución, que reúne en su seno a todos los inmigrantes croatas de la isla, ha abarcado aspectos de trascendencia societaria, manteniendo latente entre sus miembros un franco espíritu de unión y camaradería. Los estatutos que rigen a esta organización social fueron redactados e inspirados tomando como principio la difusión de la cultura espiritual en sus más variados aspectos y también, la práctica de la cultura física como un complemento a las bellezas del espíritu. En este sentido, la labor desarrollada por sus componentes, merece encomiásticos conceptos. Todos ellos colaboran indistintamente en las dos manifestaciones señaladas. Han fundado el Cuadro Artístico denominado: “Jugoslavenska Diletanska Omladina” (Cuadro Juvenil Artistico Yugoslavo) que continuamente ofrece no tan solo a los miembros de la institución, sino que también, a toda la población, hermosas veladas culturales y teatrales que dan margen a demostrar las cualidades artísticas de quienes actúan en él. En lo que se refire a la cultura fisica y su práctica, la efectúan los componentes del  „Deportivo Jadran“, dentro del mas alto espiritu de compañerismo, realizando torneos de competencia que constituyen una demostración clara del entusiasmo y condiciones físicas de los más jóvenes.

El Directorio del „Deportivo Jadran“ en 1934 era el siguiente:

Presidente honorario, don Mariano Mimica; Presidente efectivo, don Mauricio Mimica; Secretario, don Tomas Radonić; Directores los señores Esteban Mimica, Antonio Miličević, Carlos Mimica y Pedro Cvitanić.

Los socios fundadores del Club Yugoslavo, entre los cuales algunos figuran en el primer Directorio, son los siguientes: Leo Rismondo, Tomas Radonić, Pedro Cvjetković, Carlos Mauricio Mimica, Esteban Mimica, Juan Balić, Esteban Kovačić, Mauricio Mimica, Mariano Mimica, Mateo Kovačić, Santiago Milošević, Miguel Mimica C., Pedro Stanić, Vicente Stanić, Roko Carević, Eduardo Kovačić, Pedro Mimica, Juan Kovačić, Miguel Kovačić, Miguel Cvjetković, Andres Fiamengo, Juan Lozić, Miguel Mimica K., Juan Carević, Marcos Pavišić, Juan Eterović, Jeronimo Marinković, Miguel Anibalović, Pascual Brajević, Esteban Rogošić, Jorge Mimica, Antonio Čagljević, Antonio Balić, Natalio Tafra, Pedro Jutronić, Jorge Sapunar, Esteban Vičić  y Juan  Vičić. En total 20 socios organizadores y 46 socios fundadores, o sea 66 socios fundadores.

A partir de 1994, y como fue común para todas las instituciones en Chile formadas por inmigrantes croatas, el Club Yugoslavo cambió su denominación por la de Club Croata. En la actualidad es la sede principal de la comunidad croata de Porvenir. 1507875_612566208791464_535971528_n1656051_612566172124801_617236705_n

La Cuarta Compañía de Bomberos de Punta Arenas

185895_1004659448571_8852_nA principios del siglo XX, cuando Punta Arenas tenía 53 años de vida y poco a poco comenzaba a poblarse, surgió entre los inmigrantes croatas recién avecindados, la idea de crear una compañía de bomberos voluntarios como una forma de retribuir algo a esta tierra generosa que tan bien los había acogido.

La iniciativa hubo de tenerla Miće Kačić, en noviembre de 1901, quien para ello solicitó al directorio de la Sociedad Austríaca de Socorros Mutuos la autorización para realizar en el local social la reunión informativa del caso. Esta, en efecto, tuvo ocurrencia el día 19 de enero de 1902, con la asistencia de 29 inmigrantes, todos dálmatas. Allí se aprobó ampliamente la iniciativa de Kačić y se acordó citar a la sesión fundacional que fue fijada para el dia 6 del mismo mes. Con tal fecha y bajo el auspicio de la Sociedad Austríaca de Socorros Mutuos, se fundó la que se denominó “Austrijsko Dobrotvorno Vatrogasno Društvo Br. 4″ (Cuarta Compañía Austriaca de Bomberos Voluntarios), y cuyos primeros dirigentes fueron Miće Kačić, Lovro Miloš, Bartul Poduje, David Dragičević, Ivan Marović y Andrija Juričić.

Es evidente que el nombre elegido no debió ser de general aceptación, tanto que ya en abril, Andrija Juričić, a la sazón investido con el cargo de capitán, propuso en sesión del día 10 que el nombre institucional se mutara a “Slavjansko Dobrovoljno Vatrogasno Društvo” (Compañía Eslava de Bomberos Voluntarios). Sin embargo, como tal petición no concitó por entonces una aceptación unánime, fue desechada. Juričić, no obstante su fracaso, continuó empeñado en su propósito llevando adelante una campaña de convencimiento de carácter patriótico. En ese ambiente se realizó una nueva asamblea social el día 4 de mayo, ocasión en que y con general aceptación se adoptó la variante denominativa propuesta por el tenaz Andrija Juričić.
El adjetivo “eslavo”, no obstante su aceptación, satisfacía a medias el espíritu nacionalista de la mayoría de los voluntarios y su aceptación por entonces debía tomarse como una concesión hacia quienes podían molestarse con la denominación “croata” por el significado separatista del término, pues dentro de esta institución la mayoría de los miembros fundadores pertenecían a la Sociedad Austriaca, y por ende eran súbditos leales a la corona Austro-Húngara. A pesar de tal circunstancia, cabe consignar que desde un comienzo las actas sociales se llevaron en lengua croata y que el saludo adoptado era Bog i Hrvati (Dios y los Croatas). El 25 de octubre de 1903, la Cuarta Compañía de Bomberos, pasó a denominarse Hrvatsko Dobrovoljno Vatrogasno Društvo broj 4 (Cuarta Compañía Croata de Bomberos Voluntarios), sin eufemismos, como resultado de la efervescencia nacionalista croata. Con ello el espíritu nacionalista de los voluntarios pareció contentarse por entonces, y se inició sin mayores problemas internos una tranquila y firme evolución institucional. Se estableció como estandarte oficial el tricolor croata, en el cual descansaría un escudo que representaba a Dalmacia, Croacia y Eslavonia. El lema de la compañía fue Pomoz Bog (Que Dios nos ayude). El idioma croata fue utilizado hasta principios de siglo, siendo después reemplazado por el español

Con el nombre de “Cuarta Compañía Croata de Bomberos” se le conocería hasta 1920, fecha en la que por acuerdo unánime se reforman los estatutos y fue bautizada como Cuarta Compañía “Bomba Dalmacia”, designación que se mantuvo hasta 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial. A partir de este año y con la formación de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, a la cual la república de Croacia pertenecía, la Compañía de Bomberos fue denominada “Bomba Yugoslava”. Con este apelativo se le conocería por casi cinco décadas, hasta que el 6 de enero de 1994 se decidió mutar el nombre por el de “Bomba Croata”, tras la independencia de Croacia.

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Destinada en sus inicios a ser una compañía de escala y rescate, se instalaron primeramente en calle Colón. A partir de 1953 ocupó su propio cuartel, ubicado en la ex sede del Cuartel General de Bomberos, para finalmente y gracias a una permuta, trasladarse al edificio donde funcionaba antiguamente la Cruz Roja, en calle O´Higgins.

Primer Directorio (1902):

Director: Miće Kačić
Capitán: Lovro Miloš
Teniente Primero: Bartul Poduje
Teniente Segundo: David Dragičević
Tesorero: Ivan Marović
Secretario: Andrija Juričić

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Su primer carro bomberil se componía de material adquirido a la 1° Compañía, consistente en un carro, escalas, hachas, ganchos y sogas. En 1905 se recibe material menor pedido directamente a Zagreb en Croacia. A partir del año siguiente, logran adquirir una escala móvil de 2 tramos que actualmente se exhibe en el Museo del Recuerdo del Instituto de la Patagonia. Paulatinamente se fueron modernizando, hasta adquirir en 1932 una escala magirus, gracias al apoyo del Cuerpo y la colonia croata de la época, la que prestó servicios hasta 1962. Actualmente cuenta con la unidad M-4, que es un escala mecánica de 30 metros.

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El 05 de Julio del 2014, se realizo la entrega oficial del nuevo carro portaescala y de rescate QR4, maquina fabricada en Estados Unidos con un motor diésel de 350 caballos de fuerza, carrocería de 3,4 metros de altura por 10 de largo, tracción 4×2, entre otras características.

Las ganas de crecer y de surgir han sido una constante en esta compañía; por eso el 15 de abril de 1981 se crea la Unidad de Rescate, con el fin de complementar la especialidad de hachas y escalas. Con el paso de los años este denominado “Grupo R” se ha especializado en rescates en altura, espacios confinados y rescate vehicular.

El 1 de junio de 1993 se pone en servicio la Unidad Médica de la Bomba Croata, teniendo como principal objetivo resguardar las vidas de los voluntarios accidentados en los actos de servicio. Este grupo humano trabaja en el moderno carro ambulancia de rescate, que se encuentra dotado de sofisticados equipos y experimentados profesionales de la salud.

Antecedentes precedentes a la fundación del Hogar Croata de Punta Arenas e historia de la institución

LA PRIMERA INSTITUCIÓN FUNDADA POR CROATAS: LA SOCIEDAD AUSTRIACA DE SOCORROS MUTUOS

Al promediar la década final del siglo XIX, el contingente croata en Magallanes se componía de tres y medio centenares de individuos. Es sabido asimismo que el caudal migratorio era incesante, con lo que aquella corriente no dejaba de incrementarse visiblemente. Ello significaba que para entonces había una base grupal suficiente como para despertar el afán gregario e intentar la formación de una mancomunidad mutual, destinada a entregar una posibilidad cierta de protección a los trabajadores que conformaban la gran mayoría de los croatas.

A mediados de 1896, en el café de propiedad de Antonio Miličić, en Punta Arenas, había como era habitual en un día cualquiera un buen número de parroquianos, la mayoría dálmatas, entre ellos Božo Bravo-Kosović, Ilija Ilić, Aleksandar Radulović y Vicko Litrica. Durante el transcurso de la animada conversación que sobre distintos tópicos sostenían, Bravo-Kosović planteó la necesidad de formar una fraternidad de ayuda mutua para asistir a los connacionales enfermos o necesitados. Es del caso señalar que para entonces los portugueses, españoles e italianos radicados en Magallanes habían constituido sus propias organizaciones mutuales y que además, desde 1893 existía una entidad similar pero de carácter cosmopolita.

La iniciativa de Bravo-Kosović fue acogida con entusiasmo por los participantes y habiéndose difundido rápidamente la noticia entre otros inmigrantes croatas, a los pocos días se hizo una reunión con el único propósito de considerar la idea, acordándose la creación de una sociedad de beneficencia, lo que en efecto tuvo ocurrencia el 4 de septiembre de 1896. Viene al caso mencionar que ya durante la reunión preparatoria se manifestó una circunstancia que pronto habría de perturbar el consenso societario. Ocurrió que cupo dirigir el debate a Petar Pasinović, uno de los hombres con mayor ilustración entre los inmigrantes, y al hacerlo se dirigió a los reunidos en idioma italiano, lo que motivó una interpelación de los dálmatas presentes. Ante ello Pasinović argumentó que obraba de tal manera en obsequio de los pocos asistentes que no hablaban la lengua croata.

Luego se discutió la pertenencia a la entidad y, por consiguiente, la denominación que había de llevar la misma. A pesar de la abrumadora mayoría de dálmatas entre los concurrentes y de su opinión en el sentido de que la misma llevase la denominación “eslava”, se impuso la austríaca, por razón de que había algunos pocos inmigrantes que no eran de origen croata, y porque todos cuantos habrían de incorporarse a la sociedad debían tener la calidad de súbditos del Emperador Francisco José de Habsburgo. En la disconformidad abierta o soterrada de muchos sobre tan importante asunto, estaría desde un comienzo el germen de futuras disensiones y discordias.

Es comprensible la molestia de la enorme mayoría de los socios, pues aunque reconocían ser súbditos de la corona de Austria, no era menos cierto que su raza era eslava, y su lengua y cultura eran croatas, por lo que su sentimiento de nacionalidad era indesmentible y vigoroso. La circunstancia conocida para la Dalmacia natal, tierra de origen de prácticamente la totalidad de ellos, en donde el gobierno real de Viena había impuesto el idioma italiano con carácter de oficial, carecía de toda validez y vigencia en un territorio extraño y libre como lo era, para el caso, el chileno.

La resistencia consiguiente para que la institución cambiara de nombre no hubo de cesar, por ésa y otras razones, según avanzó el tiempo; y quienes en su momento la encabezaron, como fue el caso de Ivan Sekul y Andrija Štambuk, fueron expulsados de la institución. Ello motivó que el 9 de octubre de 1900, 36 socios se dirigieron al directorio peticionando una asamblea general para tratar el asunto, que estimaban de la mayor seriedad y trascendencia. La agitación interna cundió entonces, formándose bandos pro y anti directorio, lo que a su vez condujo a la renuncia del secretario Andrija Juričić y de otros directores que compartían la opinión disidente, situación que a su tiempo acarreó la del propio presidente, Mate Pasinović. En vano fue que se procurase dar satisfacción reglamentaria a los descontentos, ofreciéndose incluso la aceptación de la lengua croata para uso en las sesiones y documentos, pues la discordia interna asumió para entonces la característica de un hecho irreversible que pre anunciaba la división.

En la Sociedad Austriaca habrían de permanecer finalmente aquellos que podían ser tenidos por súbditos leales de Su Majestad Francisco José: una masa apreciable de inmigrantes croatas, gente sencilla y buena, que sin haber renegado jamás de su raza, lengua, religión y cultura, tampoco llegaría a conmoverse especialmente ante los llamados del nacionalismo croata exultante de la dirigencia de la otra parte considerable de la inmigración.

LA BIBLIOTECA CROATA

Entre tanto así había venido ocurriendo, el nacionalismo croata había cobrado renovado vigor en Magallanes, nutrido sin duda con el arribo masivo de nuevos inmigrantes, de manera tal que acabó por encontrar apropiada expresión por intermedio de la espontánea decisión de algunos espíritus patriotas, en el sentido de dar forma a una entidad de carácter eminentemente cultural, destinada a servir de centro de propagación de ideas y de servicio social.

De ese modo el 2 de abril de 1899 nacía la Hrvatska Čitaonica (Biblioteca o Salón Croata de Lectura), que habría de ser la primera institución en su género nacida en el seno de la inmigración croata en América Latina y a la que el historiador Luka Bonačić-Dorić calificaría como “lucero del nacionalismo croata”.

Entre sus fundadores han de mencionarse a Andrija Juričić, su primer presidente, y Ivan Sekul, Šimun Paravić, Jerko Martinić y Nikola Štambuk, quienes fueron sus compañeros en el directorio.

Más que una mera biblioteca donde los interesados acudían a cultivar la lectura y a informarse culturalmente a través del conocimiento de los libros y diarios croatas, “Hrvatska Čitaonica” fue un sitio de relación y comunicación de vivencias espirituales, donde se discutían los problemas que preocupaban a los inmigrantes tales como el ilirismo, el nacionalismo croata, el paneslavismo y otros temas en boga por la época y que tenían como inspiradores a Ljudevit Gaj y Ante Starčević; al ilustre obispo de Đakovo, Monseñor Josip Juraj Strossmayer,  y al Dr.Ante Trumbić, alcalde de Split. Esta institución existió por espacio de un año, siendo refundada en 1911. Ella tuvo además los méritos de ser la primera entidad en su género fundada por la inmigración croata en Sudamérica y de congregar en su seno a los precursores del movimiento nacional croata en Magallanes.

LA SOCIEDAD CROATA DE BENEFICENCIA

Ante la crisis que sacudía a la Sociedad Austríaca, hubo quienes definitivamente insatisfechos con su conducción optaron por retirarse de ella, llevando la intención manifiesta de dar vida a otra institución congénere, con notorio carácter croata. En efecto, un grupo encabezado por Frane Tomšić, Ivan Sekul, Andrija Štambuk, Bartul Poduje, Ivan Ursić, Ivan Spanić y Ivan Turina, entre varios más, el día 28 de noviembre de 1900 echaba las bases de la nueva entidad mutual que pasó a llamarse “Hrvatsko Dobrotvorno Društvo” (Sociedad Croata de Beneficencia).

La condición indesmentidamente croata que la misma había de tener derivaría no sólo de su precisa identificación, como del empleo del idioma y atributos nacionales, sino y especialmente porque ella, más allá de sus fines propios, habría de constituirse con los años en el núcleo aglutinante primero, y en el centro difusor después, del nacionalismo croata magallánico.

Expresión cabal del sentimiento colectivo de los asociados eran las elocuentes frases contenidas en la memoria del segundo año institucional, leído por Juraj Jordan en sesión del 14 de diciembre de 1902 y que vale transcribir:


“Podemos enorgullecemos de la fundación de la Sociedad Croata de Beneficencia. Fuimos los primeros iniciadores del movimiento para que no se nos llame y conozca de austríacos, sino que por nuestro legítimo nombre de croatas, por nacionalidad y por lengua. Afirmo sin equivocarme que aún somos inconscientes de la obra realizada. Croacia, queridos hermanos, nos es querida, pero esto no basta, y más que nunca tenemos que ser por Croacia y el nombre croata. No permitamos que nadie ofenda nuestra sagrada causa. Con veneración tenemos que exaltar nuestro idioma croata. Adornemos y embellezcamos nuestras casas, únicamente con nuestro querido tricolor croata. Así demostraremos a todo el mundo nuestros sentimientos croatas, y ser hijos dignos de la tierra que tantos hombres dignos dio a Europa durante los pasados siglos, y que hoy yace bajo el despotismo austro-húngaro. Procuremos con nuestras fuerzas libertar de la esclavitud a nuestra querida patria croata”.

LA CUARTA COMPAÑÍA DE BOMBEROS

Una secuela tardía de aquella disputa intestina austro-croata había de registrarse poco más de un año después de la fundación de la Sociedad Croata de Beneficencia, con la creación de una compañía de bomberos integrada únicamente por voluntarios originarios de tierras croatas y que tuviesen además la calidad de súbditos de la monarquía dual.

La iniciativa hubo de tenerla Miće Kačić, en noviembre de 1901, quien para ello solicitó al directorio de la Sociedad Austríaca la autorización para realizar en el local social la reunión informativa del caso. Esta, en efecto, tuvo ocurrencia el día 19 de enero de 1902, con la asistencia de 29 inmigrantes, todos dálmatas. Allí se aprobó ampliamente la iniciativa de Kačić y se acordó citar a la sesión fundacional que fue fijada para el dia 6 del mismo mes.

Con tal fecha y bajo el auspicio de la Sociedad Austríaca de Socorros Mutuos, se fundó la que se denominó “Austrijsko Dobrotvorno Vatrogasno Društvo Br. 4″ (Cuarta Compañía Austriaca de Bomberos Voluntarios), y cuyos primeros dirigentes fueron Miće Kačić, Lovro Miloš, Bartul Poduje, David Dragičević, Ivan Marović y Andrija Juričić.

Es evidente que el nombre elegido no debió ser de general aceptación, tanto que ya en abril, Juričić, a la sazón investido con el cargo de capitán, propuso en sesión del día 10 que el nombre institucional se mutara a “Slavjansko Dobrovoljno Vatrogasno Društvo” (Compañía Eslava de Bomberos Voluntarios). Sin embargo, como tal petición no concitó por entonces una aceptación unánime, fue desechada. Juričić, no obstante su fracaso, continuó empeñado en su propósito llevando adelante una campaña de convencimiento de carácter patriótico. En ese ambiente se realizó una nueva asamblea social el día 4 de mayo, ocasión en que y con general aceptación se adoptó la variante denominativa propuesta por el tenaz Andrija Juričić.

El adjetivo “eslavo”, no obstante su aceptación, satisfacía a medias el espíritu nacionalista de la mayoría de los voluntarios y su aceptación por entonces debía tomarse como una concesión hacia quienes podían molestarse con la denominación “croata” por el significado separatista del término, pues dentro de esta institución la mayoría de los miembros fundadores pertenecían a la Sociedad Austriaca, y por ende eran súbditos leales a la corona Austro-Húngara. A pesar de tal circunstancia, cabe consignar que desde un comienzo las actas sociales se llevaron en lengua croata y que el saludo adoptado era Bog i Hrvati (Dios y los Croatas). El 25 de octubre de 1903, la Cuarta Compañía de Bomberos, pasó a denominarse Hrvatsko Dobrovoljno Vatrogasno Društvo broj 4 (Cuarta Compañía Croata de Bomberos Voluntarios), sin eufemismos, como resultado de la efervescencia nacionalista croata. Con ello el espíritu nacionalista de los voluntarios pareció contentarse por entonces, y se inició sin mayores problemas internos una tranquila y firme evolución institucional.

NUEVAS ORGANIZACIONES CROATAS

Meses después germinaron nuevas organizaciones croatas en Punta Arenas. La primera fue la Hrvatsko Tamburaško Društvo “Tomislav” (Sociedad Estudiantina Croata “Tomislav”), fundada el 22 de mayo de 1904 bajo la inspiración del profesor Petar Gašić hacía poco llegado al Territorio de Magallanes desde Orašac, distrito de Dubrovnik. Sus fines eran los de promover el cultivo de la música, el canto y la poesía, además de fomentar los sentimientos patrióticos, todo ello para servir como órgano de expresión y difusión de la cultura croata en el medio regional, para propios y extraños. Un propósito semejante, a más del cultivo del arte escénico, condujo a la creación durante aquel mismo año del Hrvatsko Omladinsko Dramatsko Društvo “Ivan Gundulić” (Centro Dramático Juvenil Croata Ivan Gundulić). Por fin, viene al caso consignar la aparición, el 19 de marzo de 1905, del semanario Male Novine (Pequeño Noticiero), fundado por el ya citado Gašić, quien desde entonces y para lo futuro pasaría a ser uno de los inspiradores intelectuales del nacionalismo croata magallánico, cuya creciente consolidación era cosa manifiesta.

Cundía entonces el fervor patriótico en un amplio sector de la colonia residente y que se expresaba de variada manera: desde simples conversaciones de café, hasta improvisadas charlas o disertaciones en asambleas o incluso en espontáneos debates; en la difusión de oleografías conmemorativas de sucesos históricos, tales como las que representaban la coronación de Tomislav, primer rey croata y el sínodo episcopal convocado por Zvonimir; o bien una alegoría relativa al Renacimiento Croata o, por fin, retratos de personalidades como Ivan Gundulić, el ban Josip Jelačić, Ante Starčević y el obispo Josip Juraj Strossmayer. También con la presentación de dramas heroicos como “La Moreška” y “Ivo Sinjanin” y la difusión de canciones e himnos de contenido patriótico, entre ellos la sentida “Lijepa Naša Domovino”.

PRIMERAS IDEAS PARA LA FORMACIÓN DE UN DOM

De tal modo marchaban las cosas al promediar la primera década del siglo. La situación, podría afirmarse, había quedado en una suerte de status quo. El legitimismo, concentrado en su bastión de la Sociedad Austriaca, disponiendo de la representación consular y de una cuota más bien escasa de adherentes fervorosos. El nacionalismo croata, afirmado en sus distintas organizaciones societarias emergía vigoroso, ganando progresiva popularidad en el interior de la inmigración.

Por aquel tiempo comenzaron a jugar un papel interesante en la consolidación de las posiciones conocidas, las noticias que regularmente procedían de otros dos centros importantes de concentración de inmigrantes croatas, como eran Antofagasta y Rosario, importante ciudad argentina; sin dejar de lado, por supuesto, las informaciones que se recibían de Dalmacia y Croacia.

De allí precisamente provino la noticia que daba cuenta del acuerdo denominado “Resolución de Rijeka”, establecido por la dirigencia dálmata-croata como parte de un pacto político convenido con la oposición húngara al gobierno imperial de Viena, en cuya virtud ésta aceptaba el respeto al compromiso croata-húngaro de 1868 (que había establecido el estatuto regulador de las relaciones recíprocas, sobre la base histórica del Pacta Conventa de 1102). Ello a cambio del apoyo por parte de los representantes dálmatas y croatas ante los parlamentos de Viena y Zagreb, respectivamente, a las posiciones de la oposición húngara. Dicho acuerdo fue seguido y complementado tiempo después por otro, conocido como “Resolución de Zadar”, denominado así por la ciudad dálmata donde fue suscrito, en virtud del cual la coalición formada por croatas y serbios apoyaría a través de su dirigencia política a la minoría serbia residente dentro de Croacia, a cambio del compromiso de la oposición húngara en cuanto a conseguir mayor libertad para la nación croata, en cuyo seno los serbios tendrían completa igualdad de derechos como los mismos hijos de aquella.

Esta circunstancia que se presentaba auspiciosa para el porvenir y que parecía asegurar la posibilidad de un entendimiento armonioso de mutuo provecho, se perdió lamentablemente durante las primeras semanas de 1906, cuando, la oposición húngara logró entenderse con el gobierno de Viena, acuerdo del que derivó la incorporación del viejo líder liberal Ferenc Kossuth, inspirador de aquel movimiento, y, como consecuencia, la postergación sine die del proyecto de elecciones universales que habría de proporcionar una base apropiada para la re acomodación política de las nacionalidades en el interior del Imperio, y al que los húngaros se oponían decididamente, por cuanto implicaba una amenaza cierta a su hegemonía.
La frustración que acarreó aquella efímera esperanza, favoreció la tesis de una minoría que reclamaba la adopción de definiciones radicales, abiertamente separatistas. De tal modo pudo conseguirse el entendimiento político entre croatas y serbios (en el interior de Croacia), que pre anunciaba el futuro auge de la idea yugoslavista. Los signos del tiempo, entonces, señalaban una marcha sin retorno hacia posiciones francamente radicales. Entre la diápora croata en el mundo, particularmente en las dos Américas, aquellos sucesos contribuyeron a catalizar el sentimiento patriótico en pro de la unión yugoslava, de manera tal que, en distinto grado y con variantes locales, fueron afirmándose corrientes cada vez más definidas de opinión, paulatinamente favorable al reclamo nacionalista extremo.

En este ambiente de profundo sentimiento nacional, surgió en el inicio de la primavera de 1907 la idea de constituir una entidad matriz, Dom (Hogar), bajo cuyo alero habrían de cobijarse todas las instituciones preexistentes, inclusive la Sociedad Austriaca de Socorros Mutuos. La interesante idea provino de Petar Hrdalo, Juraj Jordan, Ivan Trutanić y Stjepan Livačić. La reunión fundacional fue celebrada el 28 de septiembre y en ella se acordó la creación del Jugoslavenski Dom (Hogar Yugoslavo). La denominación debe sorprender, tanto por lo prematuro del uso del adjetivo, cuya connotación política era manifiesta, cuanto porque entre los fundadores se contaban hombres como Petar Hrdalo y Josip Pasinović, conocidos como pro austriacos o legitimistas. A falta de otra explicación que satisfaga, ha de tomarse la aceptación que hicieron del nombre como muestra de tolerancia para con los principios político-nacionalistas de la época, en la que los croatas y la minoría serbia que habitaba dentro de Croacia, buscaban una mayor representatividad dentro del Imperio Austro-Húngaro. Es del caso destacar que en la gestación y organización de esta nueva entidad social participaron varios otros destacados personeros del grupo legitimista, lo que revela que a pesar de las diferencias, el trato armónico recíproco era posible, circunstancia que pone de relieve la voluntad fraternal .superior que inspiraba a los participantes. A pesar de esto, este primer “Dom” no logró prosperar. Naturalmente, quisiéramos o no, los sentimientos nacionalistas croatas, yugoslavistas o legitimistas a la corona, debieron sin embargo aflorar y constituir fuente de divergencias, a las que habría de atribuirse el fracaso de la iniciativa cuando la misma estaba en germen. Con todo había sido un esfuerzo precursor, pues los tiempos no estaban maduros para un proyecto semejante.

ORGANIZACIONES DEPORTIVAS Y MUTUALES

La actividad societaria en el interior de la inmigración croata en Punta Arenas en tanto, mostraba por aquellos años iniciales de la década de 1910 un renovado dinamismo.

De tal modo, en abril de 1911 había revivido la Hrvatska Čitaonica, por iniciativa del incansable Andrija Juričić, antiguo animador intelectual y cultural. Al año siguiente, el 27 de septiembre de 1912 surgía el Hrvatski Športski Klub “Sokol”, inspirado en los objetivos deportivos, espirituales y principios del movimiento Sokol, común a los pueblos eslavos occidentales. De allí su pronta afiliación al Hrvatski Sokolski Savez (Unión del Sokol Croata) de Zagreb. Así mismo, las mujeres de la colectividad se organizaron el 27 de diciembre de 1914 para formar un comité femenino al que denominaron Gospojinsko Društvo “Hrvatska žena” (Sociedad de Damas “La Mujer Croata”), que tenía como mayor propósito la preservación del idioma croata entre los miembros de la colectividad y los hijos de los inmigrantes. Durante la Primera Guerra Mundial esta sociedad tuvo una gran participación, pues cooperó enormemente con la causa de la independencia del pueblo croata, y envió ayuda a los soldadados que luchaban por la liberación de la Patria.

FUNDACIÓN DEL HRVATSKI DOM DE PUNTA ARENAS:

A principios de 1914 se registró un nuevo intento para dar vida al Dom, esta vez con el nombre de “Hrvatski Dom” (Hogar Croata), como entidad superior aglutinadora de las instituciones nacidas de la fecundidad societaria de la inmigración local, pero que tampoco entonces llegó a prosperar. Recién año y medio más tarde, el 14 de marzo de 1915, la voluntad común daría vigencia al sostenido anhelo del “Hogar Croata”, bajo los idearios de Ante Starčević y de Josip Juraj Strossmayer, y teniendo a Juraj Jordan como presidente fundador.

La existencia del Dom y la necesidad de dotarlo de un edificio apropiado que sirviera de sede al mismo y a las otras varias organizaciones, hizo necesaria la creación de la entidad inmobiliaria “Sociedad Anónima Croata Mercantil de Construcciones” en aquel año de 1914 y que existiría hasta pasado 1921. A esta entidad le cupo asumir la proyección y la construcción del edificio matriz de las entidades croatas, cuyas obras -naturalmente- fueron confiadas a la experta dirección del ya prestigiado constructor dálmata Bože Foretić Šmrkinić.

En Punta Arenas, el 25 de febrero de 1915, en el local de la Secretaria de la Cuarta Compañía de Bomberos, situado en la calle Chiloé casi Errázuriz (estaba ubicado al lado de la Tercera Compañía), a las nueve pasado meridiano, se reunieron : Juraj Jordan, Luka Bonačić-Dorić, Šimun Macan, Stjepan Domić, Slavko Brnčić, Miroslav Tartaglia, Nikola Štambuk, Rafael Mrkušić, Filip Turina y Juraj Kučan, como Delegados de las Sociedades locales Estudiantina Croata Tomislav y Club Deportivo Sokol Croata.
Después de cambiar algunas ideas acordaron formar , con los miembros de estas dos Instituciones, un Club Social, para cuyo efecto nombran una comisión compuesta por los señores Juraj Jordan, Luka Bonačić-Dorić, Miroslav Tartaglia y Slavko Brnčić para que confeccionen un proyecto de estatutos y lo presenten en la próxima Asambles General de Socios que tuvo lugar el 1 de marzo de 1915, a las 21,00 horas, en el Local de la Sociedad Croata de Beneficiencia, situada en la calle Aconcagua entre Errázuriz y Colchagua, (el primer piso del mismo edificio actual pero entrando por 21 de mayo).

Socios Fundadores del Hrvatski Dom:

Brižić Petar
Damjanović Vicko
Jakšić Tomo
Buvinić Tomo
Domjan Mate
Jakšić Petar
Brnčić Slavko
Domjan Luka
Jovanović Antun
Bonačić Danijel
Depolo Jakov
Jordan Juraj
Blažina Ivan
Damjanović Roko
Jutronić Ivan
Bakotić Juraj
Domančić Ivan
Jutronić Tadej
Babarović Nikoka
Duković Antun
Jutronić Ivan
Bonačić Šimun
Eterović Ante
Ivanović Andrija
Brnčić Mate
Eterović Mate
Kusanović Ante
Balić Radovan
Fadić Ante
Kušćević Stjepan
Buličić Vicko
Fadić Frane
Karmelić Juraj
Bencur Mateo
Grgurina Franjo
Kučan Juraj
Baković Vicko
Goić Petar
Kačić Juraj
Buzolić Stjepan
Galetović Ivan
Kačić Josip
Buvinić Marko
Gašić Mihovil
Karaman Pavao
Butorović Stjepan
Granić Ante
Kuzmanić Ante
Bartulović Ivan
Goić Marko
Karelović Frane
Bonačić Ante
Granić Marko
Kuščić Ante
Cvitanić Špiro
Gecan Luka
Krsulović Ivan
Cicarelli Andrija
Harašić Vicko
Kusanović Marko
Celić Ivan
Harašić Ivan
Kuzmanić Jakov
Čibej Anđeo
Juričić Andrija
Lopižić Ivan
Domić Stjepan
Juričić Franjo
Livačić Ivan
Livačić Krsto
Polić Jakov
Vucajnk Ivan
Ljubetić Ante
Pavišić Petar
Zanetti Vjekoslav
Laurić Miće
Pušić Dinko
Zdržil Josip
Lazaneo Josio
Pavlov Marin
Livačić Donat
Pavletić Ivan
Ljubetić Roko
Paravić Milivoj
Lazaneo Lovro
Rožić Ignat
Lučić Marko
Rendić Nikola
Marković Ante
Rožić Ante
Martinić Jakov
Rismondo Lavoslav
Marušić Ante
Restović Ivan
Martinić Juraj
Radić Frane
Mimica Ante
Radošević Josip
Mrkušić Rafael
Ružak Josip
Munitić Krunoslav
Štock Rudolf
Mihovilović Juraj
Šerka Jerko
Matić Šimun
Stipičić Josip
Milović Tadej
Šimini Stjepan
Matetić Juraj
Stipičić Jerko
Macan Šimun
Sapunar Ivan
Marangunić Petar
Škrmeta Juraj
Martinić Jerko
Šimini Antun
Mikačić Juraj
Senković Ante
Marangunić Jerko
Slavić Kuzma
Matetić Antun
Štambuk Vid
Matijajurjević Ante
Šesnić Vicko
Martić Grgo
Štambuk Nikola
Mladineo Nikola
Šimičić Blagorod
Martinić Rudolf
Slavić Franjo
Marinović Miće
Štrika Bene
Marušić Miće
Stipičić Ivan Šimun
Marušić Josip
Šišul Grgo
Mimica Bartul
Tartaglia Jule
Peruzović Ivan
Tartaglia Miroslav
Peruzović Želimir
Trutanić Ivan
Pavlov Ivan
Trutanić Jerko
Polić Nikola
Turina Filip
Pavlov Stjepan
Tomšić Frane
Pilić Paško
Ujević Božo
Pavlov Stjepan Ante
Violić Ivan
Petrić Guido
Vilić Mate
Perić Ivan
Vrdoljak Duje

Este grupo de simpatizantes tomó conocimiento del proyecto de “Estatutos del Club Social” que debía presentar la comisión nombrada por los delegados en la reunión anterior celebrada el 25 de febrero de 1915. Para presidir esta reunión se nombró Presidente a Miroslav Tartaglia y Secretario a Krsto Livačić. Los miembros de dicha comisión: Juraj Jordan, Luka Bonačić-Dorić, Miroslav Tartaglia y Slavko Brnčić, presentaron el proyecto de Estatutos, el que después de ser detenidamente estudiado y discutido, fue aprobado por unanimidad de los asistentes. Según el título XXI artículo 75, el primer Consejo Directivo lo conformaron:

Juraj Jordan
Juraj Kučan
Miroslav Tartaglia
Ivan Sekul
Luka Bonačić-Dorić
Krsto Livačić
Antun Jovanović
Slavko Brnčić
Ante Marušić
Stjepan Pavlov
Stjepan Domić

Precedieron a este directorio un sin numero de personas que han dedicado tiempo y esfuerzo a la perduración del Club. A continuación un listado en orden cronológico de los presidentes del Club Croata de Punta Arenas a lo largo de su historia:

– Juraj Jordan Jordan 2 períodos
– Vicko Kusanović Mihovilović 1 período
– Antun Kusanović Jerčić 2 períodos
– Juraj Bakotić Muškovita 3 períodos
– Stjepan Domić Rakela 1 período
– Stjepan Šimini 1 período
– Luka Bonačić- Dorić Bezzi 2 períodos
– Ivan Violić Masle 2 períodos
– Mate Domić Rakela 10 períodos
– Petar Marangunić Bonačić 3 períodos
– Antun Franulić Kuščić 1 período
– Ivan Sturica Natrlin 1 período
– Antun Mimica Mimica 2 períodos
– Antun Marušić Kuzmanić 1 período
– Juan Damjanović Dukić 2 períodos
– Santiago Violić Vlastelica 9 períodos
– Juan Sapunar Čekalović 1 período
– Santiago Violić Vlastelica 9 períodos
– Juan Sapunar Čekalović 1 período
– Domingo Čoro Violić 1 período
– José Lazaneo Škarić 1 período
– Jakov Radić Cvitanić 1 período
– Francisco Dragnić Janković 1 período
– Juan Stipičić Marinelić 5 períodos
– Esteban Marinović Bonačić 3 peródos
– Vicente Laušić Jurišić 5 períodos
– Andrija Kukolj Martinić 2 períodos
– Marcos Goić Karmelić 2 períodos
– Jorge Mihovilović Kovačić 15 períodos
– Mario Drpić Diaz 2 períodos
– Magarita Mihovilović Perić 12 períodos
– Marcos Matulić Cvjetković 1 periodo
– Mario Drpić Diaz – desde 2014 hasta el presente

CAMBIOS POLÍTICOS Y TRANSICIÓN DE LA DENOMINACIÓN DE LA INSTITUCIÓN

El Club Social fue fundado como Hogar Croata el 14 de Marzo de 1915, pero debido a los conflictos políticos e históricos que se dieron en la antigual Patria Croata, estos hechos también se vieron reflejados en las distintas tendencias políticas que se fueron dando dentro de la colectividad inmigrante. A fines del siglo 19, los croatas buscaban la emancipación y el reconocimiento de su nación, surgiendo distintas ideologías, tales como el ilirismo, el nacionalismo croata y el paneslavismo. El ideario del ilirismo surgió de la razón del filósofo croata Ljudevit Gaj, y buscaba unificar a todos los eslavos meridionales que se ubicaban dentro del Imperio Austro-Húngaro, creando una federación dentro de él. Esta ideología tenía además el fin de que el idioma, la literatura y la cultura croata sean reconocido por los Habsburgo. Otro pensador importante fue el propulsor del nacionalismo croata, el político y filósofo Ante Starčević, que buscaba la emancipación de las tierras historicas croatas, creando una sóla nación federada conformada sólo por croatas. Finalmente cabía espacio para refundar la idea del ilirismo, pero esta vez transformada en una solución paneslava: el “yugoslavismo”, idea formulada por el obispo de Đakovo, Josip Juraj Strossmayer. Esto implicaba la unión de todos los sud eslavos (serbios, croatas y eslovenos) dentro de una sóla nación, y la independencia de estas antiguas tierras del Imperio Austro-Húngaro.

En un comienzo, en Magallanes se tuvieron como referencia a las ideologías del ilirismo de Gaj. Por esta razón se ideo la fundación del Jugoslavenski Dom (Hogar Yugoslavo), en 1907. Esto como respuesta al Acuerdo de Zadar, y de la Coalición formada por Serbios y por Croatas dentro de Croacia. Sin embargo, las ideas de Gaj no prosperaron, debido a la poca atención e interés que prestaron los serbios que vivían dentro de Croacia. Posteriormente, se reafirmó la aceptación del ideario croatista de Ante Starčević, idea que se propagó por toda la colectividad magallánica croata. A partir del 1900 todas las instituciones comenzaron a ser fundadas como “croatas”. Así, la fundación del Hogar Croata en 1915 responde a estos ideales propios del nacionalismo croata.  Sin embargo, las fuertes ideas que se fueron recibiendo por parte de las otras dirigencias croatas en América del Sur, fueron decisivas para las posturas que se irían tomando finalmente en Magallanes.Así, a fines de 1915 se fundaba la Jugoslavenska Narodna Obrana “Ogranak Dalmacija” (Defensa Nacional Yugoslava – Comité Dalmacia), como consecuencia de las influencias de los ideales yugoslavistas de Antofagasta y el Congreso de los Eslavos del Sur Sudamericanos, ocurrido en Enero de 1916. Así, la decisión final de los inmigrantes fue por el postulado yugoslavista de Strossmayer. A partir de 1917, todas las instituciones comenzaron a cambiar de nombre. Finalmente, en 1923, el Hogar Croata pasó a ser bautizado como Hogar Yugoslavo, tras la nueva constitución del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, posteriormente conocido como reino de Yugoslavia (1929). Medio siglo más tarde, tras finalizada la Guerra Patria en la década de 1990, y con la fundación del Estado Croata, todas las instituciones “originalmente” croatas en Magallanes, fueron re denominadas tal cual habían sido inscritas en el tiempo de su fundación. Así se cumplió la volutad del apreciable contingente formado por los inmigrantes y sus descendientes de estirpe croata.

Primera Reunion en el Hogar Croata - 13 de Marzo de 1915

Primera Reunion en el Hogar Croata – 13 de Marzo de 1915

Fotografia del edificio del Hogar Croata en la fecha de su inauguración, y fotografía actual

Fotografia del edificio del Hogar Croata en la fecha de su inauguración, y fotografía actual

La Navidad en la Isla de Brač

Volviendo al pasado, pero manteniéndonos siempre en el presente, recolectando discos antiguos y recogiendo narraciones de Pučišće, se puede decir con certeza que la Navidad en isla de Brač siempre ha sido la fiesta católica más alegre. A pesar de vivir sobre la piedra kárstica, luchando contra rocas, malezas y las cargas de la vida, la celebración del nacimiento de Jesús siempre ha sido un motivo de alegría y de buenos augurios para los isleños. Esta isla de picapedreros, pescadores y agricultores, ha sabido mantener las tradiciones navideñas a través del tiempo.

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Aquí voy a mencionar algunos de los datos más importantes de la celebración de Navidad en Dalmacia, centrándome en las tradiciones que aún se celebran en Pučišće, cuyas narraciones yo escribí cuando era estudiante universitaria.
Entre la multitud a menudo se escuchaba en la víspera de la fiesta de Santa Catalina (23 de noviembre): „Svieto Kote kićidon, do Božića misec don, od Božića osan don, po se kolendro“ (Es el día de Santa Catalina, para Navidad sólo falta un mes, y a partir de la Navidad, sólo ocho días para cantar villancicos).  Según la creencia popular, este es el comienzo del Adviento, y desde entonces se han prohibido las bodas. A partir de esta fecha se le da inicio al invierno y se despide al otoño: „Svieto Kote dili kapote“ (Santa Catalina reparte los abrigos).

El 4 de diciembre se celebra a Santa Barbara (Svieta Bara) por lo que siempre se dijo que cuando cayera algún trueno: „Svieto Bare pobaruj, svieti Miko pomiluj“ (Santa Barbara ayúdame, san Nicolás apiadate de mí). y „Kakovo je vrime na svietu Boru, tako će bit i na Božić“ (Así como fuere el tiempo para el día de Santa Barbara, así será también el tiempo para Navidad). Este día festivo da comienzo a la siembra del trigo navideño. Se puede considerar que los días de Santa Barbara y de San Nicolás darían el comienzo al ciclo de los festejos tradicionales navideños.

6 de diciembre o día de Santa Lucía (13 de diciembre)

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Regalar presentes a los niños para San Nicolás en nuestra tierra es una tradición cívica, pero hoy en día pasó a ser parte de lo tradicional, al igual de lo que se celebra para el día de Santa Lucía (Svieta Luce). Los regalos se suelen guardar en los calcetines o botitas. Los dálmatas y los brachenses siempre le pedían a San Nicolás (Svieti Nikola) por los marinos y los viajeros. A San Nicolás siempre lo acompañaba el travieso Krampus (similar a un demonio que castigaba a los niños malos).
El día de Santa Lucía (13 de diciembre) es conocido en toda Europa. En Dalmacia, y en la isla de Brač, esta bondadosa santa le da a los niños regalos, nueces, higos secos, dulces y naranjas. Según la leyenda de la santa, ésta habría sido ciega y vendría sentada encima de un burro. Los niños generalmente esperan a la santa en la entrada de sus casas con agua y pasto para su burro. Al llegar a las casas, Santa Lucia deja los regalos en los calcetines de los niños. Esta celebracion aún se realiza en Pučišće, causando gran alegria en los pequeños. Frente a la iglesia de Pučišće, para Santa Lucía, siempre se prendia una fogata, y alrededor de ella los niños saltaban a lo largo de la llamada continua de las campanas. Hoy en dia ha perdurado la tradición de reunirse en el mismo lugar sagrado, para degustar de los dulces tradicionales navideños.
El día de Santa Lucía es conocido como una fecha en el que se predice lo que sucederá el próximo año, sobre todo para los futuros matrimonios y para conocer las condiciones del tiempo venidero. Este es el último día del plazo para la siembra de trigo navideño que se debe cuidar hasta el día de Navidad, e íncluso, en algunas familias, hasta el día de reyes. El trigo se pone bajo el árbol o sobre la mesa, y en el medio se suele poner una vela o a veces manzanas. En la isla de Brač se solía decir: „Svieto Luce doj nan sunce“ (Santa Lucia dános el sol).
En toda Dalmacia, días antes de Navidad se levantaba un árbol para la noche buena (vieja tradición indoeuropea) que se quemaba en frente de la iglesia y en el hogar de la familia. Eran generalmante troncos o troncos de olivos o jazmínes, y tenían que ser suficientemente grandes como para que durasen hasta el día de reyes. Cuando sonaban las campanas de la iglesia con el Ave María, el anfitrión llevaba el árbol navideño a la casa. Este saludaba a todas las personas que miraban desde sus puertas diciendo: „Dobra večer i na dobro van duošla Badnja noć“ (Buenas noches y bienvenida sea la noche buena), a lo que ellos respondían: „Tako i tebi!“ (Para tí también). En el umbral se dejaba sembrado el trigo, y luego se quemaba el árbol. Entretanto se le iba rociando con agua bendita, y luego vino, aceite y trigo para que el próximo año hubiese buena cosecha. Al verter o esparcir el agua bendita se hacía la señal de la cruz, diciendo:„U ime Oca, Sina i Duha Svetoga, amen!“ (En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén) y para continuar: „Dao nam Bog obilato kruha, ulja i vina, živima zdravlje, a mrtvima pokoj (Dios nos ha dado abundante pan, aceite y vino, a los vivos salud y a los muertos descanzo).
La costumbre de llevar un árbol a la casa para Navidad se ha perdido en muchos lugares. En algunas partes de Dalmacia, el árbol fue reemplazado por la paja del trigo, que se extendía por el suelo, en el que se sentaba, gateaba, rezaba, y frecuentemente se dormía. En algunos lugares de Brač aún se conserva la tradición de encender un tronco de un árbol frente a una iglesia.
El día de Nochebuena y Navidad, todos los miembros de la familia estaban juntos y se suspendían las visitas, puesto que la Navidad es considerada una celebración familiar. Se acostumbraba a decir: “Da si, kume, dobar bi, za Božić biš doma bi!”(Compadre, si has sido bueno, estarás en casa para navidad). Después de la misa del gallo, que duraba varias horas (la tradición aún se conserva en muchos lugares de Brač), la gente se iba corriendo a sus casas. En la noche de Navidad a menudo se oían los disparos de rifles de caza, pues es considerada una tradición con el fin de ahuyentar a las fuerzas malignas. Después de la misa, todos se saludaban diciendo: “Na dobro van duošlo svieto porojienje” (bienvenido sea el recién nacido). El almuerzo de Navidad era muy abundante y no era ocasión en la que se lamentara gastar dinero. Se acostumbraba a decir: “Ni svaki dan Božić” (No todos los días es Navidad).
El 25 de Diciembre se acostumbraba a preparar platos de carne. En el segundo día los brachenses visitaban a sus amistades. Para la noche buena no se acostumbraba preparar platos muy abundantes. Hoy en día se suele preparar bacalao batido con papas, y los buñuelos de postre: “pršurate”, masa en forma de bolitas que se fríen en aceite. Hay muchas recetas de este postre, la versión tradicional más rápida y más simple, es la masa que se prepara con papas, añadiéndose varios sabores como cáscara de naranja, pasas de uva, brandy. Los brachenses siempre decían que los mendulati (tradicional turrón crocante) eran tradicionales para estas fiestas.
La tradición de adornar el árbol de Navidad llego desde las grandes ciudades durante el siglo XIX. El Árbol de Navidad se solía decorar con velas, cintas, manzanas, peras, nueces y avellanas. El verdor de la Navidad no adornaba solo a las puertas de los hogares, sino también la de los gallineros, los patios interiores, etc. Los pesebres son la representación visual del nacimiento de Cristo y en un principio se exponían únicamente en las iglesias. Hoy en día, los pesebres adornan los árboles de cada familia católica.
En esta última sección nos vamos a referir a las Kolenda (brindis), melodías que se suelen cantar en Navidad, San Esteban y el día de reyes. Son similares a los villancicos. Muchos brachenses me dicen que se solían cantar para Navidad y Año Nuevo rodeados por bandas o grupos de amigos. Durante la Guerra Patria de los 90, ésta tradición se había perdido, sin embargo, en la actualidad está comenzando a resurgir.

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En Pučišće se solía practicar esta tradición para Navidad , Año Nuevo, día de Reyes y San Esteban, pero sólo en aquellas casas donde alguien de la familia celebrara este onomástico . La costumbre era cantar para la Navidad – fecha en el que un grupo de cantantes de la noche de invierno llega a la puerta de sus amigos para cantar estas canciones. La tradición es no entrar a la casa hasta que uno de los miembros de la familia haya invitado a los cantantes a pasar hacia adentro. A los cantantes se les solía honrar con alimentos y bebidas. Las canciones que cantan suelen referirse a los dueños del hogar, deseándoles buena salud y alegría, para que pasaran unas fiestas alegres y tranquilas. Comienza la canción saludando al anfitrión del hogar, y a menudo se dirigen a él por su nombre (šjor Ive ,eviva, eviva … ) . Piden que les den de comer y beber, llamando a todos los santos para que los protejan. Muchas de las canciones todavía se cantan, incluso hay algunas que contienen palabras en italiano.
Después de Navidad se celebra a San Esteban o Sustipan (26 de diciembre), protector de los caballos, luego del día de San Juan. En toda Dalmacia era común barrer la casa durante ese día, ya que estaba prohibido hacerlo durante Navidad. El 28 de diciembre se celebraban a los niños, en memoria de aquellos niños inocentes que murieron por Jesús.
Silvestrovo ( 31 de diciembre) se celebra la noche previa al Año Nuevo. Se suele llamar también la víspera del Año Nuevo. El Año Nuevo en Dalmacia se suele llamar Mali Božić (Navidad chica), mientras que la Navidad se suele llamar Mlado lito (Año joven).

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El día de reyes (6 de enero) es el último día del ciclo navideño. También es llamado Vodokršće (día del agua bendita). Era tradición que con el agua bendita de la iglesia se bendeciera al pueblo y al campo, y también se le daba de beber a los animales de esta agua. Este es el día en el que se desarma el árbol de Navidad, dando comienzo a la tradición del carnaval o poklade.

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Se podrían describir y escribir muchas otras cosas, pero ningun texto puede abarcar por completo esta celebración.
Por eso, aprendan de lo mejor de sus abuelos y brinden con una copa de Prošek.

Na dobro van duošlo porojienje!

Zorana Martinić de Geržinić.

Goli Otok – La isla desnuda

En 1948, sólo tres años después de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial y en la víspera de la guerra fría, el mariscal Tito, el líder supremo de la República Popular Federativa de Yugoslavia tomó un fuerte giro político  alejandose del comunismo de línea dura, cortando sus lazos con Josef Stalin y la Unión Soviética y dio paso a su país a una era de apertura difernciandose del resto de los países comunistas que permanecían ocultos detrás de la cortina de hierro.

Liberal como era, el régimen comunista de Yugoslavia seguía siendo un régimen autoritario, y Goli Otok era su prisión más famosa, sin duda, el único y verdadero gulag (prisión para los que se oponían al comunismo de Tito). Este islote estéril, casi totalmente desprovisto de vegetación fue originalmente utilizado como prisión por las autoridades austro-húngaras durante la Primera Guerra Mundial como un lugar de internamiento de los prisioneros de guerra rusos.Los mismos edificios fueron utilizados por los austro-húngaros, luego por los nazis, y a continuación, por los comunistas como cárceles, quienes convirtieron a Goli Otok en una prisión de máxima seguridad. La mayoría de los presos eran comunistas stalinistas, personas que permanecieron leales a la Unión Soviética, intelectuales o cuasi-intelectuales, pero tambien criminales del Estado y delincuentes.

El objetivo declarado de la prisión era  el de una “corrección moral o re educación” de los presos, un proceso que tomó la forma de trabajos forzados en canteras, llevado a cabo en el duro clima de la isla rocosa, sin sombra en verano y bura (un gélido viento frío característico del Adriático) en invierno. Además de la tortura mental realizado por los guardias, así como la tortura física llevada a cabo en el campo.

La existencia de Goli Otok posiblemente descalificaría a Tito de cualquier esperanza seria de ganar el premio Nobel de la Paz a pesar de sus esfuerzos a través del movimiento de no alineación y numerosas misiones diplomáticas en todo el tercer mundo.

Con la muerte de Stalin las relaciones entre la URSS y Yugoslavia mejoraron. La prisión de Goli Otok fue transferida de la jurisdicción federal a los gobiernos locales de Croacia.La necesidad de una prisión especial para los disidentes políticos desaparecieron, sin embargo, las instalaciones se mantuvieron en uso como cárceles ordinarias. Finalmente Goli Otok cerró en 1988. Hoy en día, la memoria de Goli Otok permanece profundamente arraigada en la mente de las generaciones que crecieron en la Yugoslavia comunista.

La mayoría de los edificios de la isla están actualmente deteriorados. Una especial atención que merece el detalle para cualquier visitante son los numerosos muros propagandístas esparcidos en las paredes de los edificios.

Goli Otok nunca fue pensado como un campo de exterminio. La gran mayoría de los presos sobrevivieron. Muchos de los sobrevivientes se dedicaron a escribir las memorias sobre sus experiencias en la isla, y publicarlas tras la muerte de Tito. La historia de este campo de concentración comunista se hizo cada vez más popular en los años 1980 y 1990 cuando Yugoslavia se desmoronó.

La Masacre de Bleiburg

La Masacre de Bleiburg fue el mayor crimen cometido por la Yugoslavia de Josip Broz Tito en la Segunda Guerra Mundial. Fruto de aquel “Terror Rojo” que sacudía Europa en las etapas finales del conflicto.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en Yugoslavia se había vivido simultáneamente una cruel guerra civil. Por un lado estaban los unionistas yugoslavos, la mayoría de ideología comunista liderados por Tito, partidarios de unifircar todos los pueblos eslavos del sur en una única nación, Yugoslavia. Por otro lado estaban las naciones dentro de Yugoslavia que se habían independizado y no querían unirse, eran Croacia y Eslovenia. El Eje con tropas de Alemania, Italia, Bulgaria y Hungría habían sido partidarios de esta última opcion, mientras que la Unión Soviética y los Aliados de la primera.

Cuando la Segunda Guerra Mundial ya estaba más que perdida para el Eje y los yugoslavos reconquistaban el territorio perdido, todo el mundo en los Balcanes salió huyendo. Miles de soldados croatas de las milicias ustashas y domobrani eslovenos, iniciaron la retirada hacia los Alpes, justo por donde venían los Aliados, los cuales a diferencia de los comunistas cumplirían la Convención de Ginebra si se entregaban prisioneros. Así que rendirse a los Aliados no era mala opción.

Al tener lugar la Batalla de Poljana el 14 de Mayo de 1945, en el que varios miles de independientistas croatas cayeron prisioneros de los yugoslavos, se iniciaron las matanzas. En grandes fosas comunes miles de soldados alemanes junto a prisioneros eslovenos y croatas fueron fusilados. En el acto murieron unas 30.000 personas, aunque las cifras varían y no se tiene con certeza un número fijo. Ocurrió cerca de la frontera austríaca, pero también en esos días junto a la demarcación con Italia varios prisioneros italianos que se habían rendido fueron ejecutados.

La mayoría de los nacionalistas croatas, con algunos soldados alemanes y fascistas italianos, cruzaron la frontera con Austria y se rindieron al Octavo Ejército Británico entre el 15 y el 17 de Mayo de 1945. Más de 370.000 personas fueron alojadas en el campo de concentración de Klagenfurt. Cerca de 200.000 eran soldados croatas con 37 generales, 167 oficiales y 5.000 suboficiales. Había también 35.000 civiles, la mayoría mujeres y niños. Klagenfurt fue el campo mayoritario, aunque se albergaron otros croatas en Mannheim, Dachau, Platting y Deggendorff, además de diversos asentamientos en Carintia, el Valle de Drava y el Tirol Meridional, todos ellos custodiados por la 11ª División Blindada Británica.

Asombrosamente, el Primer Ministro Winston Churchill, en cuanto se enteró que los ejércitos croatas y eslovenos se habían rendido a sus tropas, ordenó que se los entregaran inmediatamente a los yugoslavos en la frontera, a pesar de que eso significase su exterminio. Así se produjo la masacre de Bleiburg.

Muchos croatas, según sabían los ingleses, se negarían a regresar en cuanto se enterasen de que iban a ser devueltos a Yugoslavia. Por eso se engañó a los generales croatas diciendo que se les invitaba a una conferencia sobre intendencia con los mandos británicos, a lo que accedieron gustosamente. Sin embargo cuando se presentaron en el sitio citado se los detuvo y deportó. Descabezados los mandos, se marchó a por los soldados. Tristemente muchos soldados croatas opusieron resistencia y decidieron enfrentarse desarmados a los soldados británicos, siendo ametrallados por estos últimos, otros por el contrario prefirieron suicidarse.

A partir del 20 de Mayo de 1945, todos los prisioneros croatas en Austria fueron entregados al Ejército Popular de Liberación Yugoslavo en la frontera. Desde el mismo momento en que cientos de miles cayeron en manos titistas, se fusiló a unos cuantos y a continuación empezó lo que se conoció como las “marchas de la muerte”. Sin comida, ni agua, ni descansos, se hizo caminar hasta la muerte a los reos, sometidos a palizas, humillaciones y torturas. Las familias que marchaban con los soldados prisioneros, también recibieron castigos, incluso hasta violaciones las mujeres.

Las mayores matanzas ocurrieron en la región de Bleiburg, de ahí el nombre “Masacre de Bleiburg”, pero lo cierto es que se efectuaron desde Austria hasta el Banato en Serbia. La mayoría de víctimas en torno a Bleiburg fueron de 16.000 personas. En la primera parada de la ruta mortal que pasaba por la localidad de Kocevje en Eslovenia, se masacró a 30.000 domobrani eslovenos. Lo peor llegó en la región de Tezna, donde se exterminó masivamente a 80.000 croatas, de los cuales 50.000 habían sido soldados del Ejército Nacional Croata, mientras que los otros 30.000 eran civiles con un gran porcentaje de mujeres. Otros 14.000 ustashas croatas de la Legión Negra fueron ejecutados en Maribor no mucho después. Alrededor de 30.000 croatas más se los ejecutó a mitad del recorrido. Terminando la ruta de la muerte que cruzaba Montenegro, varios miles de opositores al régimen de Tito fueron asesinados por el ejército yugoslavo. El tramo final fue Serbia y el Banato recién arrebatado a Rumanía.

Zagreb, capital de Croacia y sus alrededores contuvieron la mayor parte de las fosas comunes con 80.000 croatas y bosnios ejecutados. Las otras mayores fosas fueron Bleiburg y Maribor con 40.000 cada una, así como Kcevje con 30.000 o Huda Luknja con 25.000. El resto de fosas repartidas por el país albergaba entre los 8.000 y 1.000 muertos.

Fosas comunes:
Zagreb = 80.000
Bleiburg = 40.000
Maribor = 40.000
Kcevje = 30.000
Saint-Vid = 25.000
Huda Luknja = 16.000
Bjelovar = 8.000
Vrgin Most = 7.000
Kostenjevica = 7.000
Hrastkik = 7.000
Kravarski = 5.000
Backi Jara = 5.000
Nasice = 4.000
Sosice = 3.000
Lasko = 3.000
Kamnik = 3.000
Vrach = 2.500
Kranj = 2.500
Potudik = 2.000
Bezigrad = 2.000
Dubovac = 2.000
Cracano = 2.000
Patravski-Klostar = 2.000
Butmir-Kasindon = 2.000
Virovitica = 2.000
Reichelburg = 1.000

Hasta Julio de 1945, fueron asesinadas en la Masacre de Bleiburg unas 300.000 personas. La mayoría de víctimas eran croatas y eslovenos. Un menor grado de víctimas fueron alemanes e italianos, pero también algunos serbios chetniks pertenecientes a la milicia real opositora a Tito. Claramente Bleiburg fue un crimen de guerra y contra la Humanidad de la Yugoslavia de Tito, pero sobretodo el último precedente ante la guerra que sufriría la región de los Balcanes a finales del siglo XX.

Bibliografía:

Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo. “Capítulo 1. La Kommitern en acción”, Ediciones B (2010), p.-425-427
Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los Buenos, Ediciones Sieghels (2009), p.350-352
Carlos Caballero Jurado, Comandos en el Cáucaso. “El Batallón III/Bergmann”, García Hispán Editor (1995), p.205-212

Etnografía y Folklore de Croacia

La etnografía y el folklore de los croatas, o sea sus artes populares, tradiciones, costumbres, bailes, cantos y música cobran especial interés por el hecho de haberse conservado excepcionalmente bien has-ta nuestros días. Esta riqueza etnográfica y folklórica es tanto más significativa cuanto que se trata de una nación europea que no se ha mantenido aislada de las influencias y corrientes de la civilización moderna. La preservación de las artes y tradiciones populares se debe, ante todo, a que el pueblo croata es apegado a Ia tierra y, hasta hace pocos años, era predominantemente campesino. A este patrimonio de un modo de vida rural, tradicionalista y conservador, y a la economía autóctona de las aldeas, donde cada cual fabricaba por sí mismo con los medios a su alcance cuanto necesitaba, se debe precisamente la riqueza etnográfica y folklórica de Croacia.

Hay que advertir, sin embargo, que en los últimos veinte años, Ia estructura social de los croatas ha experimentado profundos cambios. Resultan notorias las fuertes migraciones del campesinado hacia las zonas urbanas y el abandono del campo por la juventud. Esto ha debilitado al estamento agrícola, convirtiéndolo en una minoría y, por lo tanto, afectando negativamente la etnografía y el folklore.

La herencia etnográfica de los croatas proviene, en primer término, de su ascendencia eslava. En la migración hacia el sur desde sus tierras de origen situadas detrás de los montes Cárpatos, los croatas trajeron en el siglo VII las costumbres eslavas a las orillas del Adriático. Empero, al conquistar y colonizar el territorio de su nueva patria absorbieron muchos aspectos de la vida y la cultura de los habitantes originales: ilirios y celtas romanizados y restos de la población romana. A través del milenio subsiguiente de la historia croata se experimentaron nuevas influencias culturales, sumándose otros elementos a la mezcla etnográfica básica : los traídos por los turcos de Asia (turcos, árabes, persas), los balcánicos (valacos, montenegrinos, albaneses, serbios, macedonios, etc.), los centroeuropeos y los mediterráneos. Con el tiempo, la multitud de elementos culturales de diverso origen en unos casos se mezclaron y fueron completamente asimilados en el medio croata, y en otros quedaban ciertas particularidades locales.

Los etnógrafos acostumbran agrupar las diferentes provincias y regiones croatas en tres áreas etnográfico-culturales principales: panónica o plana (Alta Croacia, Eslavonia, Srijem, Banat, Bačka, Baranja y el área Subotica – Sombor en Voivodina); dinárica o montañesa (Krajina Croata, Bosnia – Herzegovina y la Dalmacia continental); y adriática o litoral (Istria, Kvarner, la Dalmacia costanera e Islas). Cada una de estas tres áreas se distinguen etnográficamente entre sí aun cuando sus habitantes sean todos igualmente croatas por su idioma, origen y conciencia nacional. Dichas áreas etnográfico-culturales son el resultado del desarrollo económico y social dentro de un medio geográfico particular y, a la vez relacionado con los territorios adyacentes.

Los trajes nacionales

Se entiende por trajes nacionales las vestimentas de características comunes llevadas por el pueblo en cierta región o área. En Croacia los trajes nacionales constituyen una de las mayores y más variadas expresiones del arte popular. Hasta tiempos recientes, los trajes nacionales se usaban en la vida diaria en todo el territorio étnico de los croatas. Hoy “…van desapareciendo rápidamente por no existir ya una producción a Ia usanza antigua, y en las condiciones actuales, tampoco puede haberla. Todo esto resulta cierto hablando en términos generales, porque existen regiones donde el traje nacional se usa diariamente inclusive hoy en día, si bien ello ocurre solamente en las más aisladas y apartadas áreas del país que tienen deficientes comunicaciones y en las cuales el cuadro etnográfico total ofrece características de atraso cultural” (31). En algunas regiones, esos trajes nacionales todavía se usan, aunque solamente en los dias de fiesta.

Los tipos básicos de trajes nacionales. al igual que todo otro material etnográifco, puede clasificarse en tres grupos de acuerdo con las características de las tres áreas etnográfico-culturales a las cuales pertenecen.

El área panónica o plana, donde predomina la agricultura intensiva (incluyendo, al lado de los granos, el lino y el cáñamo), se caracteriza por la abundancia de piezas de lino y algodón, blancas, amplias, frecuentemente fruncidas o plisadas y adornadas con tejido y bordado. Estos trajes son graciosos en la sencillez de su corte y por la amplitud de sus formas, con la costura corriendo en líneas rectas. Los pliegues y frunces tienen su origen en la necesidad de guardarlos en cofres y baúles, pero que se convirtieron después en una preocupación decorativa. Los hombres llevan una larga camisa (košulja) que cae libremente y cubre en parte un pantalón (gaće) de amplias perneras. Se tocan Ia cabeza con un casquete redondo de ala corta o con un gorro de piel. Las mujeres lucen un traje blanco que es un juego de frunces: falda, blusa de mangas voluminosas y un delantal. La parte blanca de la tela (platno) está adornada con bordados en colores de tonos vivos (destacándose el rojo) o en tonos menos fuertes y dominando los motivos florales o geométricos. El bellísimo vestido de las mujeres en Eslavonia Plana (Županja, Vinkovci), llamado zlatara, se destaca por su rico tejido de oro y seda mezclados. La antigua costumbre de que Ias mujeres casadas deben cubrir sus cabellos ha evolucionado con el uso de la populica, un pequeño gorro de encaje, peča, una chalina cuadrada llevada en forma triangular y con encaje, más varios tipos de pañuelos, chales y mantones. Tanto los hombres como las mujeres llevan encima de la camisa un chaleco sin mangas y una chaqueta o saco grueso de manga larga. Todavía se usan en varias partes tradicionales sandalias (opanci) muy elaboradas y semejantes a los zapatos, además de éstos y de altas botas, al igual que entre los húngaros.

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                Slavonski Brod

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Pokuplje

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Međimurje

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Posavina

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Prigorje

El área dinárica o montañesa se caracteriza por una economía predominante pastoral. En los trajes nacionales, de aspecto sobrio, hay muchas piezas de lana debido a la abundancia de esta materia prima, así como a los fuertes y crudos inviernos. Las mujeres la hilan en sus ruecas y la tejen a mano. Estos ropajes de lana conservan su color claro natural, o bien se tiñen de color oscuro. La pieza básica de la vestimenta femenina consiste en una larga túnica de color oscuro (en Dalmacia) o blanca (en Bosnia), cuya parte delantera y mangas aparecen a veces adornadas con bordados de colorido predominantemente rojo. Esta túnica continúa siendo la misma de los tiempos clásicos que dio origen a la vestimenta litúrgica conocida con el nombre de dalmática. Las mujeres llevan también magníficos delantales tejidos como tapices, adornados con motivos geométricos y guarnecidos con franjas. Por encima se ponen un paletó semicorto (zobun), sin mangas y sin cierre. En ciertas regiones los adornos incluyen hileras de monedas de oro o de plata. Los hombres llevan una camisa blanca de mangas abombadas, o anchas y abiertas. El pantalón es grueso y entallado, con perneras estrechas, generalmente oscuro y con un fondo a veces hueco y ancho. Va generalmente ceñido alrededor del talle por un cinturón ancho, rojo, rayado, o de cuero, cuyos pliegues sirven de bolsa para el dinero, tabaco, pipa o pistolas. Usan también los hombres zobun y un paletó con mangas, que en ciertas áreas aparecen realzados con decoraciones metálicas (toke o ilike). Estos adornos de origen medieval y guerrero, aumentan el peso de las ya pesadas vestimentas, dándoles un aspecto arcaico y caballeresco. Característico dentro de toda la región es un pequeño y redondo gorro (kapa, crvenkapa), de paño rojo. Solamente en Bosnia se usa, en vez de él, un fez rojo (entre los musulmanes) o negro (entre los católicos). Sin embargo, en muchas áreas el gorro rojo o el fez quedan disimulados bajo un turbante de lana (saruk) predominantemente rojo, pero también verde o blanco. Indudablemente, el fez y el turbante son vestigios de la influencia turca, mientras que el gorro rojo tiene orígenes probablemente más remotos. Las mujeres usan también en ciertas áreas de Dalmacia el gorro rojo, en tanto que en Bosnia se usa en unas áreas el gorro rojo y, en otras, el fez. Muchas veces van éstos cubiertos con pañuelos, con o sin franjas. Los opanci (candalias) están hechos de cuero semiprocesado y llevan un característico tejido delantero (prepletači).

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Vrlika

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En Bosnia se notan más los elementos orientales introducidos por Ios turcos, especialmente entre los habitantes de ciudades pequeñas. Los materiales son más finos que los usados por los campesinos, encontrándose frecuentemente piezas de algodón y seda. Las mujeres musulmanas y, a veces, las católicas llevan enormes pantalones abombachados de algodón negro (dimije), mientras que los hombres, además del ya mencionado fez, llevan el pantalón negro de ancho y abombado fondo (čakšire).

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Kupreš, Bosnia y Herzegovina

En el área adriática o litoral predomina la pesca y la navegación; e incluso la agricultura (viñas, olivos) se practica de un modo diferente que en las otras dos áreas etnográfico-culturales. Las influencias mediterráneas son aquí visibles en todas partes incluyendo la manera de vestir. Los trajes son más ligeros y los materiales más variados y refinados: suave lana, lino, seda y algodón. A pesar de la diversidad de Ias materias primas, tanto en las islas como en la costa dominan los trajes negros y sencillos para las mujeres y Ias jóvenes (Split, Trogir, Kaštela, islas de Hvar, Brač, Korčula). Aun cuando la tradición popular asevera que estos trajes negros se llevan en memoria de los extintos Frankopan (destacada familia croata de nobles y guerreros), lo más probable es que se deban a la influencia española sobre el modo de vestir europeo del siglo XVII. Sin embargo, se han conservado al lado de estos trajes negros y sobrios algunos vestidos típicos multicolores (Istria, islas de Susak, Krk y Pag). Los hombres usan cortes burgueses, con excepción del gorro rojo que sigue siendo en algunas áreas el único remanente del extinto traje típico.

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Isla de Rab

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Split

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Isla de Susak

Istria

Istria

En el sur de Dalmacia se funden los elementos dináricos con los litorales, resultando de ello esos bellísimos trajes nacionales de los alrededores de Dubrovnik (Ston, Konavle, Župa) y de Kotor. En Konavle el vestido blanco inmaculado de las mujeres va ceñido con cintas y el pequeño gorro rojo se sustituye des-pués de la boda por un almidonado y doblado pañuelo.

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Konavle

En todo el país, formando parte íntegra de la vestimenta, hay que mencionar una especie de mochila en bandolera (torba) dentro de la cual llevan los campesinos comida, tabaco, etc. Puede ser de cuero, de lana tejida como un tapiz, de lino, de cáñamo o de crin. También hay que mencionar un sobretodo de cuero (kožun) que se usa en algunas áreas como sustituto del pesado capote hecho de pelo de cabra.

Artes y artesanía manual

Las artes y artesanía manual de los croatas constituyen las creaciones de los campesinos mismos para su propio uso y de los artesanos aldeanos para el consumo popular. Ostentan características de una creación colectiva donde el creador particular sigue las tradiciones de la herencia artística, pero introduciendo nuevos elementos o modificando los heredados. Las comunidades campesinas preservan estos productos de arte y artesanía popular o los abandonan de acuerdo con las necesidades y de la predisposición psicológica dentro de una estructura particular económico-social (agrícola, pastoral, marina, semiurbana, etc.).

Las creaciones de artes plásticas son predominantemente planas y solamente en algunos casos acusan algún relieve profundo o son dimensionales (manumentos y lápidas de las tumbas, decoraciones de las edificaciones, formas humanas y animales en los instrumentos musicales, repostería). El arte plano es, más que todo, ornamental con motivos geométricos o figurativos, predominando entre estos últimos los motivos vegetales, muy geometrizados. Entre las escasasa muestras de arte plano y netamente figurativo hay que mencionar las pinturas sobre vidrio de Zagorje Croata, o el motivo de mezquitas, cipreses, etc. en el arte oriental de Bosnia. El arte croata ornamental geométrico y vegetal geometrizado es muy abundante y se encuentra en todas partes. Revela también una mayor antigüedad, habiendo florecido en Croacia durante los tiempos medievales (arte paleocroata, arte bogumil – patereno). Ricos y variados, los ornamentos croatas no constituyen solamente un medio decorativo sino una verdadera expresión artística.

Otra forma de dividir los productos de arte y artesanía manual es la de considerarles por el tipo de material en que están labrados: madera, cerámica, piedra, cuero, metal, textil; y aun por sus adornos como en la repostería y tatuajes. Los trajes nacionales y la arquitectura rural quedarían incluidos dentro de este grupo, pero los presentamos separadamente, por la importancia que cada uno tiene individualmente.

Madera. La elaboración de objetos de madera se halla muy difundida y desarrollada a causa de la abundancia y variedad de esa materia prima. De ella se hacen ruecas (preslice), vasos, cantimploras (čuture), diferentes cajas, instrumentos musicales de viento (flautas – frule, dvojnice) o de cuerda (tambure y gusle) husos, bobinas, palas de lavar, cofres y baúles para guardar ropa, y otros tantos utensilios, estuches, muebles y juguetes. Además del simple tallado con cuchillo, las decoraciones se ejecutan en grabado (paranje), ranurado (dubenje), cincelado (rovašenje), perforación (proboj), pirograbado (žeženje), coloreo (bojenje), puntado (punciranje) y la incrustación (sedef entre los musulmanes). Los motivos más frecuentes son líneas rectas, inclinadas o zigzagueantes en variadas combinaciones, rosetas, círculos sencillos y concéntricos, triángulos, ganchos, etc. Los cofres, baúles y arcas en el área etnográfica panónica son frecuentemente coloreados o cubiertos con bronce, mientras que los del área dinárica llevan tallados en relieve cipreses, líneas ondulantes o el árbol de la vida (de origen oriental). En el área panónica también se emplea madera tallada para decorar las casas y los galpones.

Cerámica. Entre los croatas la cerámica tiene gran difusión y data de orígenes antiquísimos. Con ella se produce recipientes de diferentes formas y con diversas finalidades, pero predominantemente para el uso en la cocina. Existen tres tipos básicos de productos cerámicos. El primero y más viejo es el de las áreas etnográficas dinárica y adriática, trabajado de una manera burda con torno manual; está hecho de tierra (arcilla impura), mezclada con caliza, cocida a llama viva, nunca barnizada, ennegrecida y utilizada como cacharros de cocina. Una cerámica totalmente distinta es la que se encuentra en el área panónica. No tiene tanta antigüedad, es más refinada, de pura arcilla, trabajada con torno de pedal, cuidadosamente decorada, coloreada y barnizada. La decoración consiste en sencillos motivos geométricos (líneas zigzagueantes y ondulantes, puntos, círculos, aspirales) o también en motivos figurativos, principalmente vegetales. Además de varios tipos de recipientes se hacen también en esta área otros objetos útiles o para juego. El tercer tipo es el de la Bosnia Central (Kiseljak), donde los bellísimos objetos blancos de forma y orígenes arábigo-islámicos son pintados con motivos igualmente orientales en marrón.

Calabazas. Una vez maduras, vaciadas y secadas, las calabazas sirven como utensilio doméstico. Originariamente, la decoración de las calabazas estaba restringida a una parte del área panónica (Eslavonia), pero en los últimos años se ha ido extendiendo también a otras zonas del país. Tales hermosas decoraciones son grabadas con un cuchillo especial y ennegrecidas o coloreadas mediante la aplicación de ácidos. Los motivos son vegetales (hojas de roble, bellotas y flores), geométricos (líneas, triángolos) o animales (liebres, peces y aves).

Textiles. Es sumamente vieja la tradición del tejido entre los croatas. Como se ha mencionado al describir los trajes nacionales, hasta hace poco se producía una rica variedad de telas que iban desde las finas se-das y lienzos de lino y de algodón hasta los pesados productos de lana y de pelo de cabra. Estos textiles domésticos (svila, platno, sukno, bel, čoja, kostrijet) se van extinguiendo al ser sustituidos por productos industriales. Lo único que persiste es el tejido de medias, pantuflas, chales, guantes, suéteres y gorros, más expuestos siempre a las influencias urbanas.

En contraste con la decadente elaboración de telas, se ha conservado todavía vigorosamente el tejido de tapices. Se usan más que todo en las paredes y sobre las camas en sustitución de las colchas, o bien, para cubrir asientos y cofres o arcones, Son de dos tipos: plano o de pelo.

Los telares son relativamente pequeños y por ello no es raro ver tapices constituidos por dos o más unidades con costura. Los tapices muy conocidos de Lika y Eslavonia son de pelo largo con grandes motivos geométricos, poco detalle y amplios trozos de colores lisos. Los más bellos ejemplares del otro tipo de tapices se tejen en Bosnia. Estos son de punto fino, pudiéndose ejecutar complejos dibujos geométricos (líneas zigzagueantes, motivos angulares, romboidales y escalonados) o de inspiración animal y vegetal, de origen oriental, también geometrizados.

Los bordados se ejecutan sobre varios tipos de telas (platno, sukno) o sobre seda (influencias orientales). Los objetos textiles con mas frecuencia bordados son los pañuelos, toallas y partes del traje nacional (mangas, pecho, cuellos, bordes) . Tanta en el área dinárica como en la panónica son muy bellos los que llevan motivos geométricos o geometrizados. Los hay también, sin embargo, vegetales (flores y hojas de Alta Croacia y Eslavonia) o algunos de origen turco-oriental (entre los musulmanes de Bosnia-Herzegovina). A veces, los bordados se hacen en tiras de teia que pueden coserse o descoserse cada vez que la pieza grande ha de ser lavada. Es frecuente igualmente el uso de cordones trenzados o decorados con cuero de varios colores.

Tanto en el tejido como en los bordados, los colores se combinan de acuerdo con el gusto tradicional, resultando conjuntos de armonioso colorido donde predomina el rojo. Todavía hay regiones que prefieren teñir los hilos de lana usando técnicas tradicionales, casi primitivas, en vez de usar colorantes químicos sintéticos. En tales casos la granza proporciona el rojo; la piel de cebolla, el amarillo; ciertas hierbas, eI verde; y Ias cáscaras de nuez verde, acidulada con coles agrias, el marrón y el negro.

El encaje está muy difundido en el área litoral adriática debiéndose en parte a las influencias mediterráneas. Entre ellos se d, stacan los encajes de la isla de Pag y de los alrededores de Dubrovnik. En Alta Croacia se usan en la elaboración de pequeños gorros femeninos (poculica), siendo el centro más importante Lepoglava. Tanto los primeros como los segundos prueban una gran virtuosidad técnica y sentido estético.

Hay que mencionar que en Croacia Ias artes populares del tejido, tapices, bordado y encaje son, como es de esperar, del dominio de la mujer. Las jóvenes campesinas pasan largas veladas invernales tejiendo o bordando las piezas de su ajuar, poniendo en ello gran cuidado y amor, ya que aquéllas van a ser adorno y orgullo de sus futuros hogares.

Piedra. Las áreas etnográfico-culturales dinárica y adriática se destacan por la abundancia de caliza, y una tradición secular ha contribuido al desarrollo de la artesanía del labrado en piedra. Es en las construcciones (casas, puentes, muros, puertos) y en trabajo decorativo (lápidas sepulcrales, portales) donde se destacan los labradores de piedra de Croacia.

Cuero. El decorado de varios tipos de abrigos de cuero (kožuh) es característico del área etnográfica panónica (Alta Croacia). Se debe en buena parte a la influencia húngara a juzgar por el predominante: el tulipán. Practicado en variados colores, se ejecuta aplicando, fijando y superponiendo diversos cortes de cuero con o sin los bordados de lana. En las regiones dinárica y adriática los objetos de cuero llevan poca o ninguna decoración, con excepción de Ios anchos cinturones que a veces ostentan incrustaciones metálicas.

Metal. En las prendas femeninas, en algunos trajes masculinos de la región dinárica (decoraciones metálicas, cinturones, etc.) y en el decorado de las armas es donde más se usa el metal. Resultan muy conocidos los hermosos trabajos a martillo realizados por artesanos bosníacos en metal (kujundžije), quienes trabajan en cobre, bronce y plata. Los productos son cajas, utensilios de cocina, bandejas, juegos de café, pequeños hogares metálicos (mangale) y fetiches (hamajlije). Los motivos y técnica son de origen turco-oriental y el centro principal es Sarajevo en Bosnia. El decorado es una combinación de grabado y cincelado. También son conocidos los productos de plata elaborado con la técnica de filigrana o de granulado en Dalmacia.

Huevos de Pascua y Repostería. En Croacia está muy difundida la costumbre de decorar huevos de Pascua (pisanice) con motivos geométricos o vegetales. Esta forma secundaria de arte popular tiene orígenes paleo-eslavos y era símbolo de purificación y fecundidad. Más tarde, en los tiempos medievales, se convirtió en una tradición de Pascua. Los colores vivos de la pintura vegetal se aplican por medio de diferentes técnicas. La más usada es la de los sucesivos baños. habiéndose trazado antes motivos decorativos sobre el huevo con cera. La pintura no se adhiere a los dibujos de cera, quedando bellísimos motivos predominantemente blancos sobre fondos de colores vivos. Otra técnica es la aplicación de ácido clorhídrico con un pincel sobre el huevo ya pintado de un color. Los huevos de Pascua croatas se parecen a los de ucranianos y polacos por las técnicas y motivos de decoración.

Es también interesante desde el punto de vista de las artes populares la preparación de bizcochos decorados (licitarije) de Alta Croacia con formas de muñecas, jinetes, corazones, etc. Los bizcochas son de diferentes colores con las decoraciones de azúcar, espejitos y motivos impresos. A juzgar por los motivos, se trataría de infuencias barrocas.

Tatuaje. Entre los croatas católicas de Bosnia se practica el tatuaje, especialmente entre las mujeres. Los motives son gaométricos, semejantes a los más antiguos decorados de huevos. Las más frecuentes son soles radiantes y numerosas cruces. La técnica consiste en preparar una mezcla de negro de humo con leche y miel, o simplemente usar la pólvora y luego aplicarla con una aguja sobre los dibujos marcados de antemano en la piel.

Arquitectura rural

Entendemos por arquitectura rural la construcción sin planos basada en la experiencia y conocimientos tradicionales. Este tipo de arquitectura se encuentra, más que todo, en el medio campesino. Las edificaciones son casas de habitación, establos, galpones, etcétera.

En el área panónica de Croacia las casas campesinas son de una sola planta baja (fuera de algunas excepciones hacia el oeste) y, por lo general, de tres a cuatro habitaciones. La construcción era hasta no hace muchos años generalmente de madera, de ladrillo secado al sol (ćerpić) y de adobe (naboj), estos dos últimos dentro de un esqueleto de madera. El techo era predominantemente de paja o de caña, pero se han ido reemplazando con tejas. Los hogares abiertos son ya muy raros. Los establos y galpones consisten frecuentemente en un esqueleto de madera que se completa luego con mimbre (pleteruša) o con tablas. Hay también construcciones hechas con troncos de árboles de igual diámetro o con mitades de aquéllos al cortarlos longitudinalmente (brvnare). Al lado de la casa de habitación principal se levanta a veces también otras más pequeñas para las demás familias que pertenecen a la comunidad multi-familiar (zadruga). Estas se llaman komore en Alta Croacia, o kiljeri en Eslavonia. Existe también una serie de edificaciones en despoblado para específicos fines agrícolas o ganadero (salaši y konaci en Podravina, stanovi en Eslavonia, klijeti en Alta Croacia, zemunice en Srijem).

En el área dinárica las casas campesinas se construyen de madera y de mimbre (brvnare y pleteruše) sobre una base de piedra o se construyen enteramente de piedra (hacia el oeste). Son por lo general de un solo piso, con un hogar abierto (ognjište) en el cuarto principal. Los techos tienen una acentuada inclinación a fin de evitar la acumulación de nieve; están hechos con pequeñas tablas de madera (šindra), y tienen, en vez de la chimenea, una abertura para el escape del humo del hogar. En regiones muy pobres las casas suelen ser de apenas dos habitaciones grandes (ognjenice, vatrenice) con el establo y el galpón unidos a la casa y bajo el mismo techo. Las edificaciones en despoblados que usan los pastores se llaman katuni y pojate y, para los fines agrícolas, bunje o poljarice.

En los pueblitos o ciudades de Bosnia, sobre todo entre la población musulmana, se ven con mucha frecuencia casas de tipo turco-oriental de dos pisos, el segundo de ellos con su característico saliente hacia fuera.

En el área adriática la totalidad de las casas y edificaciones son de piedra; están cubiertas con tejas o lozas de caliza, tienen hogares abiertos con un conducto para el humo (napa) y parrilla para asar el pescado (gradele). En los poblados y puertos pequeños del litoral las casas son de dos pisos; el cuarto de los aperos, despensa, etc., se halla en la planta baja y los cuartos de habitación y cocina están en el segundo piso. Tanto en la arquitectura como en la estrechez de las calles de esta área son claramente visibles las influencias mediterráneas.

Las costumbres y las tradiciones populares

Es tanta y tan variada la riqueza de las costumbres y tradiciones populares croatas que habremos de limitarnos exclusivamente a las más importantes y difundidas. Muchas de ellas arrancan de las creencias paganas paleoslavas y precristianas. Se circunscriben por consiguiente a ritos protectores contra las fuerzas mágicas o a creer en la influencia sobre los fenómenos naturales (aparición del sol, terminación de las sequías, abundancia de cosechas, de ganado y pesca). Algunas de estas prácticas paganas fueron luego aceptadas o toleradas por el cristianismo y, posteriormente, por el islam, modificando un tanto su interpretación y ciertos detalles a fin de evitar el contraste con la enseñanza religiosa. Aquí nos ocuparemos de estas costumbres, pero no de las de fuentes neta y exclusivamente eclesiásticas, ya que estas últimas no tienen tanto interés etnográfico y folklórico.

Las costumbres populares croatas pueden dividirse en

1) las anuales o periódicas, que tienen lugar en un día determinado, por lo general ligadas con la celebración del día de un santo;

2) las no periódicas, que no están ligadas a una fecha particular, como en ocasión de nacimientos, bodas, muertes o diferentes acontecimientos agrícolas;

y 3) los juegos caballerescos que pueden o no estar establecidos en una fecha, pero que se distinguen de las demás fiestas populares.

Costumbres anuales o periódicas. En primer término vienen las relacionadas con la Navidad (Božić); abarcan éstas desde el fin de noviembre hasta el Día de los Reyes e incluyen elementos del culto a los muertos y magias para la fertilidad agrícola. Los preparativos, para mencionar los más importantes, tienen que incluir un plato de trigo germinado (pšenica), las velas navideñas, un leño especialmente cortado o seleccionado (badnjak) que se coloca sobre el hogar (ognjište), matas verdes dentro o sobre la casa, paja o heno esparcido por la casa y pasteles o panes decorados.

Es obligatorio asistir a la misa de la Nochebuena (ponoćka) con antorchas y hacienda disparos de armas. En conexión con el primer huésped del día de Navidad (položaj, polaznik), hay una serie de rituales e interpretaciones mágicas interesantes. La comida del día de Navidad incluye lechón o cordero (zaoblica, pečenica, veselica), y se hace el pronóstico del año nuevo con el hueso omóplato. En varias regiones salen grupos de cantantes (koledari, betlehemari) que recorren las calles expresando sus felicitaciones con una melodía ante cada casa. En agradecimiento, se les obsequia con comida, bebidas y dinero. Entre las fórmulas de felicitaciones figura mirboženje en algunas regiones dináricas y en Žumberak. Fuera de las ciudades no se intercambian regalos de Navidad con excepción de frutas o nueces en hileras (grotulje) en las regiones sureñas). También se obsequia al manantial, el pozo de agua, a cambio de “buena suerte y salud”, o a los animales domésticos, todo ello acompañado con las correspondientes fórmulas. En Dalmacia se prenden hogueras llamadas koleda (del latín calendae). El conocido arbolito de navidad aceptado ya en las ciudades, penetró también durante el siglo pasado en algunos hogares campesinos del norte de Croacia.

A las Navidades sigue por su importancia etnográfica, el Carnaval (Poklade). Como en tantos otros países en Croacia también la gente se disfraza (maškare) predominando los disfraces antropoides. Entre los varios personajes carnevalescos reales o irreales, y según la región, se destacan karneval, krnjo, (Dalmacija), pust (Istria, Kvarner), etc. Con la figura de paja y harapos que los representa, se improvisan el enjuiciamiento, a veces en versos, y luego la ejecución, consistente en ahogar o quemar a la triste figura. Son populares también las figuras čoroje (cuervo), vila (hada), tunca (bisonte) en Dubrovnik, did y baba (abuelo y abuela) en Istria, Kvarner, Lika y Dalmacija, zvončari y bušari (monstruos peludos) de Gorski Kotar, Eslavonia y Voivodina. Un grupo interesante, los orači (aradores), está compuesto por mujeres que tiran de un arado mientras que el resto siembra granos y cenizas.

En Bosnia y Herzegovina se hacen tatuajes (bocanje, sicanje) en ciertas fechas (San José, Semana Santa o San Juan). Los tatuajes predominan entre las mujeres, son más frecuentes entre los católicos y los musulmanes, y raros entre los ortodoxos.

Para el Domingo de Ramos se practica la decoración de los pozos de agua y se bendicen varias plantas o flores según la región.

Durante la Pascua, el acento recae en el Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección y no en el Jueves y Viernes Santos. Por esos días se pintan y decoran los huevos de Pascua (pisanice), que se regalan o ganan en la prueba de su mayor dureza (tucanje). Se bendicen el fuego de Pascua. (uskrsni krijes, vazmeni oganj) y la cesta de comida que contiene huevos, pan, pasteles, queso recién hecho, cebolla verde y carnes. El lunes posterior al Domingo de Resurrección está muy difundido el juego con agua.

Para el día de San Jorge (Jurjevo, 23 de abril) los pastores adornan el ganado con coronas de flores primaverales a fin de ahuyentar a las brujas y las fuerzas demoníacas. Se realizan igualmente las rondas de San Jorge (jurjevski ophod) en las que un grupo de jóvenes (jurjaši, djurdjari) va de casa en casa entonando canciones alusivas. Uno o varios jóvenes del grupo se cubren con ramas verdes llamándose zeleni Juraj (Jorge verde). Otro aspecto interesante de este día lo constituyen las hogueras de San Jorge (jurjevski krijesovi) que se acompañan con ritos, cantos, magias y adivinanzas. Semejantes a las de San Jorge son en varias regiones las costumbres del primero de mayo o de los Santos Felipe y Jàcobo. Representa una excepción la costumbre de erigir el árbol de mayo (majus) que penetró en Croacia occidental desde Austria, Eslovenia, Bohemia y Hungría.

En el día de la Ascensión (Spasovo) se acostumbran las rondas llamadas križari (cruzados) en Eslavonia, Srijem y en partes de Dalmacia. Aparentemente de origen pastoral, esta costumbre es semejante a los otros tipos de rondas. Como característica, especial figura la cruz decorada con flores y que es llevada por la ronda.

En ocasión de Pentecostés (Duhovi, Trojaki, Rusalje) mencionaremos la costumbre de nombrar reinas o reyes (kraljice, kraljevi) en Eslavonia, Srijem, Baranja y entre los croatas del área Subotica-Sombor. Las jóvenes, adornadas con sombreros masculinos y espadas de madera al cinto, desfilan entonando canciones y efectuando diversas ceremonias. También en esta festividad, en algunas regiones se encienden hogueras (duhovski krijesovi).

Durante el verano, la principal fecha folklórica es San Juan (Ivanj dan, 24 de junio). La tradición secular en ese día se centra en las hogueras de San Juan (ivanjske vatre, krijesovi) practicadas en toda Croacia. El encendido de esas hogueras llamadas krijes, koleda, svitnjak, va acompañado de cantos, a veces de danzas y de saltos sabre el fuego. Además de las hogueras, en algunas regiones panónicas de Croacia se acostumbra también hacer una ronda cantada, llamada ladarice, en la que las palabras “lado” o “tío”, dominan en los versos.

Costumbres no periódicas. Entre éstas predominan las mágicas (čaranje, vračanje, bajanje), que han perdido su significado y se conservan como reliquias o una mera persistencia de las viejas tradiciones, sin que los ejecutantes realmente crean en sus efectos. Suelen celebrarse en ocasión de nacimientos, bodas o muertes; en ciertas faenas agrícolas (arado, siembras, imploraciones de lluvias, siega) ; o en relación con la ganadería y la apicultura; e incluso con el amor. El ceremonial suele ir acompañado con palabras mágicas, fórmulas y encantamientos o con danzas, música y canto.

Para mencionar solamente algunas costumbres no periódicas nos referiremos al šišano kumstvo (el compadrazgo con el corte de pelo). Esta costumbre está generalizada en áreas religiosamente mezcladas, tales como Bosnia-Herzegovina. La finalidad originaria era la de pedir la salud del niño, pero después ha adquirido un significado social que permite el compadrazgo entre las familias de diferentes religiones y sin que envuelva en sí un acto religioso. Otra costumbre interesante es Dodole (también llamada prporuše, čarojice), en realidad una imploración de lluvias que se practica en varias partes del área panónica. Un muchacho cubierto con flores y ramas verdes va de casa en casa y es bañado con agua mientras el acompañamiento canta las imploraciones. En el área dinárica, las ceremonias en ocasión de las bodas abarcan desde ir todo el cortejo nupcial a caballo, hasta la costumbre de esconder a la novia, etcétera.

Consisten los Juegos Caballerescos en entrar en diferentes competencias de fuerza y habilidad, muy practicadas en el área etnográfica dinárica: el lanzamiento de piedras, los saltos, las carreras y rvanje (una especie de lucha libre).

Las justas de Alka (Sinjska alka) se corrían antiguamente en varias partes de la costa adriática croata, pero solamente se conservaron hasta nuestros días en Sinj (Dalmacia). Aquí se celebra como una gran fiesta conmemorando la victoria sobre los turcos en 1715. El Alka, o sea el juego de anillos, recuerda por su pintoresco ceremonial el palio de Siena. Es un torneo popular que se desarrolla en la llanura a la entrada de la ciudad. Ricamente ataviados a la manera de los antiguos caballeros croatas, los concurrentes (alkari) corren a caballo con largas lanzas tres veces un anillo (alka) suspendido sobre la pista, presentando un brillante espectáculo. La celebración de la victoria, que pertenece al caballero con el mayor número de puntos, se convierte en una verdadera manifestación nacional.

En la isla de Korčula y en la ciudad del mismo nombre tienen lugar cada año el 29 de julio, día de San Teodoro, los célebres juegos conocidos bajo el nombre de Moreška o Kumpanije. Dos grupos armados, los unos vestidos de rojo y con el rostro ennegrecido (los moros) y los otros vestidos de negro ejecutan nueve figuras de batalla. Detrás de las filas de los feroces extranjeros un moro tiene cautiva a una joven vestida de blanco, símbolo de la ciudad y prenda de la batalla que se va a librar. Al escoger cada guerrero a su adversario, la batalla se libra manteniendo la armonía del conjunto y a ritmo siempre más acelerado. Los moros por fin se rinden y libran a la joven cautiva, mientras que los vencedores celebran su triunfo con una danza.

El Alka de Sinj:

La Moreška:

Folklore musical

Para cantar, tocar música o bailar, el campesinado croata aprovecha cuanta ocasión se le presenta : las reuniones al aire libre, frente a las iglesias los domingos después de la misa, las fiestas religiosas, las ferias, las veladas, ciertas faenas agrícolas (los trabajos de campo, la siega, etc.), ciertos rituales y rondas (kolendari, betlehemari, jurjaši, kraljice, ljelje, križari, ladarice, procesija za križem), las bodas, etc. La música folklórica croata es muy variada y va desde los antiguos y monótonos cantos hasta las melodías ricas en matices y sutiles modulaciones que llegan hasta el cuarto de tono. Mientras en el área etnográfica panónica predominan los elementos propios de la música eslava, a veces vivaz y rebelde y a veces romántica, en el área dinárica el folklore musical es más sencillo y sobrio. En el litoral dálmata se perciben influencias mediterráneas y en Bosnia y Herzegovina influencias turco-orientales, respectivamente, dando como resultado bellas y muy románticas canciones dálmatas y sevdalinke bosniacas con sus modos específicos.

Ritual de Kraljice en Eslavonia:

Ladarice, fiesta de Pentacostes en Pokuplje:

Kolendanje (villancicos) en Dalmacia

Procesion del Via Crucis – Za križem de la isla de Hvar

Las melodías folklóricas croatas se dividen en tres estilos de acuerdo con las tonalidades: la G, la F’ y la Eb. El primero, en tonalidad de G, se distingue por su estabilidad melódica, por su comienzo y retomo a G final y el predominio de monofonía. Es de mayor extensión geográfica y se divide a la vez en seis subgrupos:

1) “Escala Istriana”, semejante al modo frigio gregoriano con algunos tonos cambiados. Las canciones en escala cromática al igual que algunas rozgalice entran también en esta categoría.

2) Gange y rere, canciones de ámbito muy angosto, a veces heterofónicas (Zagora Dálmata y Herzegovina).

3) Canciones con un punto pedal (bourdon), o sea, donde una voz básica (alto o bajo) mantiene un tono a través del texto completo sobre el punto pedal. Son melodías muy viejas, de carácter recitativo con melismas y otros ornamentos celódicos basados en la expresión “oi” (ojkanje) (Dalmacia y Bosnia-Herzegovina).

4) Melodías cantadas al antiguo estilo eclesiástico, del modo dórico o eólico (esparcidas en Alta Croacia, Dalmacia y Eslavonia).

5) Canciones de tonalidad G mayor con las características del modo eólico y cantadas al unísono (Alta Croacia y Kordun).

6) Canciones monofónicas en la escala pentatónica anhemitónica (Alta Croacia).

El segundo estilo abarca las canciones en la tonalidad F, cuyas melodías pueden estar en F mayor o F menor y que tienen el tono final en G. Desde el punto de vista estético y psicológico, son sentimentales o de pesar, dan la impresión de no tener fin, reflejan con frecuencia profundas emociones, son de ritmo predominantemente libre y contienen melismas. Cantadas en grupo, la primera voz (la melodía) la lleva un cantante (hombre o mujer) mientras que el resto del grupo lleva la segunda “en bajo” (basiraju). Son frecuentes en Eslavonia, Srijem, Baranja, Bačka y Bosnia, y por su gran vitalidad, van penetrando rápidamente en otras áreas. Un subgrupo especial de este estilo es “la escala oriental” basada en un solo tetracordio oriental.

El tercer estilo incluye las canciones en la tonalidad de Eb. Son las canciones cuya tónica es Eb, la cuerda tónica es Eb, y el final es la G.

Su escala es la tercera mayor. Aparentemente, una buena parte de estas canciones pertenecían anteriormente al modo frigio, habiéndose convertido en la tonalidad Eb bajo la influencia de las terceras cantadas, o sea, agregando al soprano una segunda voz (el alto) cantada una terza más bajo. Pueden oírse en la Dalmacia costanera, en las islas, en Zagora Dálmata y en las regiones contiguas a Eslovenia. En ellas puede verse gran riqueza de entretenimiento armónico, pueden oírse hasta cinco voces con Ias partituras individuales muy decoradas de melismas, adquiriendo elementos de polifonia.

En cuanto a la finalidad y contenido, el folklore musical croata cuenta con canciones de muy variados tipos: las que acompañan las danzas, las faenas agrícolas, los rituales y rondas; las canciones nupciales y de cuna, las lamentaciones fúnebres, las canciones líricas, épicas, guerreras, religiosas, pastorales, humorísticas, romanzas y baladas.

Los relatos, canciones y danzas van acompañados por los instrumentos musicales típicos. Entre los más difundidos y característicos del melos folklórico croata están tambure o tamburice, una familia de instrumentos de cuerdas metálicas de origen oriental (persa). Se parecen a guitarras, tienen de 4 a 8 cuerdas y van en tamaño desde la diminuta bisernica a través de brač, šargija y bugarija hasta el profundo berde. Formando bandas (tamburaški zbor) los tambure acompañan a los cantos y las danzas. Otros dos instrumentos de cuerda típica son gusle y lijerica, característicos dentro del área etnográfica dinárica. Una especie de violas primitivas, el primero, gusle (de una o dos cuerdas de crin de caballo) se usa para acompañar los cantos épicos populares mientras que lijerica (de tres cuerdas y en forma de una pera) es característica en los alrededores de Dubrovnik. Entre los instrumentos de viento ocupa el primer lugar muy popularizada, la pastoral frula o dvojnice, una especie de flauta. Otros instrumentos de viento, tales como Balde o dude en Eslavonia, sopile o roženice en Istria y zurla en Bosnia son variaciones de la cornamusa con fuelle de piel o especies de oboe de agudo sonido.

Conjunto de Tamburitzas:

Klapas de Dalmacia:

Conjuntos de Mandolina en Dalmacia:

Sevdalinkas de Bosnia:

Kanat tradicional de Istria:

Ganga tradicional de Dalmatinska Zagora:

Conjunto tradicional de Hrvatsko Zagorje:

Danzas folklóricas

Son muchas y variadas las danzas folklóricas croatas. Algunas de ellas aún conservan antiguos elementos rituales, pero la mayoría se bailan actualmente en ocasión de reuniones y fiestas populares. Por lo general tienen en común la forma circular abierta o cerrada (kolo), pero difieren en el orden y número de participantes, en estilo, pasos y figuras. Van compañadas de instrumentos musicales típicos (tambure, gajde, frula, šargije, lijerica, etc.), de canciones de amor, baladas y hasta canciones épicas (Novi Vinodol). Existen, sin embargo, las llamadas danzas mudas (nimo kolo) de Bosnia, sin acompañamiento o solamente cantadas (Vrličko kolo). Pueden ser únicamente para mujeres o jóvenes (žensko, djevojačko kolo), para hombres o muchachos (muško, momačko kolo), o también mixtas. Según las localidades, paso y figuras llevan nombres tales como: balun (Istria), poskočica-kolo (Herzegovina), tanac (Islas de Krk , Rab y Pag), đikac, linđo (Herzegovina), tančec (Alta Posavina), Slavonsko kolo (Eslavonia), dučec (Zagorje), mista (Slavonija), dorat, ranče (Baranja), bunjevačko kolo (Subotica-Sombor), bosansko kolo (Bosnia), drmeš (Alta Croacia), etc. Mientras el drmeš está lleno de ritmos casi irracionales, en el bunjevačko kolo las mujeres remolinean en su sitio mientras que los hombres, con botas provistas de cascabeles, improvisan pasos decorativos entrechocando los pies. En el Zagorje Dálmata, las mujeres bailan kolo cuyo ritmo es marcado únicamente por el tableteo de las piezas y joyas que recubren totalmente sus vestidos.

Danzas de Prigorje

Danzas Antiguas de la ciudad de Kaštela, Dalmacia

Kolo de Vrlika, Dalmatinska Zagora

Danzas de Posavina

Danza Linđo, de Župa Dubrovačka, Sur de Dalmacia

Reconocimiento de la independencia de Croacia en Magallanes

Por Mateo Martinić Beroš

Los acontecimientos que comenzaron a darse en la antigua Yugoslavia tras la muerte del Mariscal Tito y la mayor información que pasó a tenerse en Magallanes respecto de la realidad y situación de Croacia en la federación, fueron predisponiendo los ánimos de cuantos -ya debidamente enterados de lo acontecido entre 1918 y 1990- estuvieron decididos a darle su respaldo al legitimo anhelo de la nación croata por un cambio justiciero en el curso de su historia y destino.
Fue así como en Punta Arenas al amparo de la antigua Sociedad Dálmata de Socorros Mutuos, en agosto de 1991 su directorio se auto constituyó en un comité ad hoc para apoyar el movimiento de la independencia croata.
Se buscaba generar un movimiento de opinión destinado a ilustrar a cuantos, dentro de la comunidad formada por los emigrantes croatas y sus descendientes chilenos ignoraban o se encontraban insuficientes, o equivocadamente informados acerca de los fundamentos históricos y jurídicos que sustentaban las aspiraciones nacionales croatas para permitir, por consecuencia, la comprensión correcta de los acontecimientos que a la sazón se vivían en la antigua Yugoslavia. De esa manera se quería expresar el compromiso con la independencia de Croacia y brindar a su sufrido pueblo la adhesión y la solidaridad para ayudarle a sobrellevar los agobios de aquellos momentos trascendentes y mirar con esperanza la pronta realización de Sus aspiraciones por un destino mejor y más justo’.
De tal modo, con fecha 9 de agosto de 1991 se dio a conocer la siguiente declaración pública que fue divulgada por todos los medios de prensa de Punta Arenas:

LA SOCIEDAD DÁLMATA DE SOCORROS MUTUOS” de Punta Arenas, consciente “de su primacía histórica entre las organizaciones creadas por los emigrantes croatas en Magallanes y reivindicando asimismo su permanente identificación con los sentimientos y valores del croatismo pone en conocimiento de la opinión pública lo siguiente:

  • 1 Su congoja por los acontecimientos dolorosos que se vienen sucediendo en Croacia y que tienen su origen en la agresión reiterada del gobierno federal y el ejercito yugoslavo como expresiones inequívocas del totalitarismo y hegemonismo serbios”.
  • 2 Su anhelo de que la situación pueda encontrar una pronta solución pacifica, en términos políticos que satisfagan los intereses y aspiraciones de los pueblos que integran la federación yugoslava”.
  • 3 Sin embargo de lo anterior, expresa su reconocimiento y su adhesión al legitimo derecho del pueblo croata a su libre determinación y, por consecuencia, su respaldo a las acciones soberana y democráticamente adoptadas por sus ciudadanos, el parlamento y el gobierno de la República de Croacia para asegurar un futuro de tranquilidad y desarrollo a esa noble y antigua nación occidental y cristiana.”

Siguió a ello una activa campaña de propaganda por todos los medios de prensa, así como al interior de las instituciones de la colectividad croata y que contribuyó paulatinamente a predisponer el ánimo favorable de la comunidad por las aspiraciones croatas.

En setiembre de 1991 el diario La Prensa Austral de Punta Arenas publicaba una nueva declaración suscrita por dos centenares de personas, todos descendientes de croatas, en su mayoría profesionales universitarios, técnicos, empresarios e intelectuales, que en lo medular expresaba: “El Movimiento Croata de Magallanes solidariza con el pueblo croata en su decisión de autodeterminación y reconoce firmemente su derecho a la creación de la República de Croacia, soberana e independiente. Rechaza enérgicamente la violencia ciega y bárbara con que se la está presionando y que obedece a un plan cuidadosamente trazado y dirigido por el hegemonismo de la dirigencia Serbia”.

“Felicitamos a los parlamentarios de la Camara de Diputados por su resolución unánime de apoyo a las repúblicas de Croacia y Eslovenia.”

Posteriormente entre otras varias acciones cabe destacar la publicación del número 3 (1992) de la revista Useljavanje u Magallanesu (Emigración Croata en Magallanes), con abundantísima información de carácter histórico y actual sobre las materias, que tuvo amplia circulación dentro y fuera de la colectividad croata en Magallanes.
Interesa transcribir el editorial de este número especial que lleva por título “La eclosión del sentimiento croata”:
“Los acontecimientos de signo opuesto que desde hace algunos meses se vienen sucediendo en Yugoslavia, de modo principal en Croacia, han concitado y concitan el interés de la opinión mundial, haciendo despertar sentimientos variados por lo común favorables para con esta antigua y noble nación occidental y cristiana que ha decidido proclamar y hacer realidad su independencia nacional, cansada de soportar una situación de avasallamiento, injusticia y opresión que se prolonga por más de siete décadas“.

Así, por una parte, los espíritus libres han seguido con complacencia las sucesivas etapas y decisiones que han dado forma a la recuperación progresiva de la autonomía por la vía de la restauración de las libertades públicas y los derechos individuales, la afirmación vigorosa de la tradición histórica y de las expresiones culturales y el consiguiente pronunciamiento democrático abrumador por parte del pueblo croata en el ejercicio legitimo de su autodeterminación camino de la independencia plena de Croacia y su constitución como un estado soberano.
“Por otra parte, se ha visto y seguido con doloroso estupor la brutalidad e impudicia del atropello de las fuerzas que expresan de manera inocultable el propósito hegemónico de Serbia, a través de la intervención militar del denominado “Ejército Federal Yugoslavo” y de las acciones terroristas de los chetniks, todo ello en un afán por sofocar los anhelos de libertad, dignidad e independencia de la nación croata.

”Ante esta situación, en la mayoría de los croatas originarios que aún viven en Magallanes (como en el resto de Chile y en otros partes de América y el mundo), y de sus descendientes han revivido con inusitado vigor los sentimientos de hondo afecto por la patria de los antepasados, y de admiración ante los valerosos esfuerzos que se realizan para restaurar en plenitud el antiguo estado nacional de Croacia e incorporarlo al concierto de las naciones libres y civilizadas.

“Pero no bastan esos sentimientos de simpatía afecto y admiración. Es necesario además, impulsar un movimiento de opinión destinado a ilustrar a cuantos ignoran o se encuentran insuficiente o equivocadamente informados acerca de los fundamentos históricos y jurídicos que sustentan las aspiraciones nacionales croatas, para permitir, por consecuencia, la comprensión correcta de los acontecimientos actuales. De esta manera, también podremos expresar nuestro compromiso con la independencia de Croacia y brindar a su sufrido pueblo nuestra adhesión y solidaridad para ayudarle a sobrellevar sus agobios del presente y mirar con esperanza la pronta realización de sus anhelos por un destino mejor y más justo.

“Una forma concreta de hacer pública y permanente estos sentimientos ha de ser la de conseguir que las organizaciones creadas por los antiguos emigrantes retornen a sus denominaciones croatas originales, relegándose al oprobioso olvido el ilegitimo gentilicio yugoslavo, símbolo de opresión e injusticia, que en equivocada decisión pasara a re denominarlas después de 1918.

”BOG I HRVATI! – ¡DIOS Y LOS CROATAS ! “

De tal modo la descendencia chileno-croata hizo al fin un sustancial y determinante aporte cultural y propagandístico en pro del conocimiento de la realidad histórica de Croacia y de los derechos que de la misma derivan y que justifican la autodeterminación de su pueblo y finalmente la obtención de la anhelada independencia y el reconocimiento internacional. En el ámbito local magallánico, la errada determinación que en su hora adoptara la dirigencia intelectual de la generación emigrante fue rectificada definitivamente por la decisión de la descendencia chilena.

El sentimiento nacional entre los inmigrantes de Magallanes (Chile) y sus descendientes durante el periodo final de la Yugoslavia monárquica (1939-1945)

Mateo Martinić Beroš, Punta Arenas

Hace algunos años nos ocupamos en sendos ensayos publicados en 1985 y 1986 de rastrear y analizar el sentimiento patriótico croata entre los inmigrantes arribados al territorio chileno de Magallanes a partir del cuarto final del siglo XIX. Constatamos así la vigencia de dos períodos claramente diferenciados: uno que iba desde 1896, fecha de la fundación de la primera de las instituciones societarias creadas por los emigrantes, hasta 1918; y otro, a partir del surgimiento del estado yugoslavo hasta 1939.

Durante el primero eclosionó y se desarrolló un vigoroso sentimiento de identificación nacional croata entre los individuos de ese origen inmigrados en calidad de súbditos del Imperio Austro-Húngaro, que siendo común a todo el contingente de esa procedencia, no tardó en diferenciarse entre el de aquellos que reconociendo tal pertenencia entendían que sus aspiraciones de autonomía estatal debían encontrar una natural solución en el contexto del mantenimiento del Imperio, -los llamados “legitimistas dálmatas”-, y el propio de cuantos propugnaban el abandono liso y llano de dicho conglomerado estatal, al advertir, por hechos contingentes reiterados, que tal posibilidad no tenía cabida en el mismo, habida cuenta de la hegemonía austro-húngara, -eran estos “los nacionalistas croatas”-. A su tiempo esta idea derivaría del autonomismo independentista croata al abierto “yugoslavismo”, tesis que acabaría imponiéndose en Magallanes como en la mayoría de los núcleos de la diáspora croata, y que se concretó en el surgimiento del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos al término de la Gran Guerra Europea (1918), hecho político entendido sobre la base del cumplimiento honorable del pacto suscrito un año antes en la isla de Corfú entre Ante Trumbić, como representante de los croatas, y Nikola Pašić, primer ministro del Reino de Serbia.

Durante el segundo lapso se registró el mayoritario influjo del integralismo yugoslavista que silenció en nombre de una mal entendida fraternidad entre los eslavos del sur, y que contribuyó a la vigencia de un nuevo y duro hegemonismo serbio sobre los croatas, que generó problemas gravísimos de convivencia en el interior del nuevo estado plurinacional, y que tuvo una solución temporal en el acuerdo Maček-Cvetković de 1939 que dio origen a la Banovina Croata, esto es, el reconocimiento del derecho a la autonomía política, cultural y económica del pueblo croata. En el transcurso de este período, la gran mayoría de los inmigrantes radicados en Magallanes aceptaron activa o pasivamente los hechos según se habían ido dando, pero una minoría, refugiada en los antiguos bastiones legitimistas del Club Dálmata y la Sociedad Dálmata de Socorros Mutuos, mantenía su sentimiento croata y adhería a los postulados de la independencia total de Croacia del Reino de Yugoslavia.

Así las cosas, se arribó al año 1941 sin que en el lapso transcurrido desde agosto de 1939 se hiciera público por alguno de los voceros del yugoslavismo algún comentario favorable a la creación de la Banovina Croata, lo que no deja de ser sorprendente por cuanto tal hecho había significado en su momento siquiera un principio de solución para la grave cuestión que había enfrentado a croatas y serbios durante las dos décadas precedentes. En ese silencio, cargado de significado, advertimos el abandono virtualmente completo de los más caros valores del sentimiento patriótico croata por cuantosinmigrantes los habían profesado con fervor en antaño.

Entonces, el 1 de abril de aquel año, el diario El Magallanes daba cuenta del acto multitudinario de homenaje tributado el día anterior al Rey Pedro II con motivo de su ascención al trono de Yugoslavia, por parte de las diversas instituciones societarias yugoslavas. En la ocasión hablaron el presidente del Dom, Antonio Mimica, el cónsul de Yugoslavia en Punta Arenas, Natalio Brzović, y personas notables como Lucas Bonačić-Dorić y Pedro Marangunić, además de Dinko Čoro, Juan Sturiza y Andrés Kukolj, éste director de la Escuela Yugoslavia, quien investía la calidad de funcionario del gobierno real. Todos los oradores, en particular el último, proclamaron su apoyo y adhesión a la unidad yugoslava ante el inminente ataque militar de Alemania luego del derrocamiento del régimen encabezado por el regente Príncipe Pablo Karađorđević que se había alineado políticamente con aquella potencia. Importa recordar que una de las causas que había motivado el golpe era el descontento de los generales serbios por los términos del acuerdo Maček-Cvetković, ya mencionado. Ante la situación se acordó de manera unánime la refundación de las organizaciones de apoyo creadas en el transcurso de la Primera Guerra Mundial, como eran la Cruz Roja Yugoslava y el Comité “Dalmacia” de la Defensa Nacional Yugoslava.

Luego de la invasión alemana y tras el rápido descalabro militar yugoslavo, las agencias internacionales de noticias dieron cuenta de la rendición del ejército real yugoslavo, de la subsecuente ocupación del país por las fuerzas del Tercer Reich y de la descomposición del estado yugoslavo, con el coetáneo surgimiento de los estados independientes de Croacia, Macedonia y Montenegro.

Fue entonces, a raíz de estos acontecimientos, en especial de la secesión croata, que se convocó a una asamblea de la colectividad residente en Punta Arenas para el día 20 de abril, como de costumbre en el salón principal del Hogar Yugoslavo. La misma se realizó bajo la presidencia de Pedro Marangunić, a la sazón titular de la Jugoslavenska Narodna Obrana Ogranak “Dalmacija”, y en la que el discurso de fondo estuvo a cargo del profesor Andrés Kukolj. También en la oportunidad intervino un hombre de prestigio en la colectividad local, como era Esteban Scarpa, quien destacó y alabó la cohesión de los croatas de Magallanes en ese momento de prueba, olvidándose cualquier motivo de discordia interna, lo que debiera tomarse como una alusión a las diferentes opiniones que se daban respecto de la situación en el desaparecido estado plurinacional.

El acto masivo concluyó con la siguiente resolución, adoptada en forma unánime al calor del fervor provocado por los oradores:

Más de cinco mil yugoslavos de estirpe croata, radicados en el extremo austral de la hospitalaria República de Chile, Provincia de Magallanes, representados hoy 20 de Abril de 1941, en una magna Asamblea Colonial, convocada por la Defensa Nacional Yugoslava, en la ciudad de Punta Arenas, aprobaron espontánea y unánimemente la siguiente Resolución:

  1. Condenar con la mayor indignación la actitud traidora y antipatriótica de Ante Pavelić y secuaces, mercenarios del nazi-fascismo que, con el apoyo de la máquina guerrera alemana e italiana, proclamaron un falso “Estado Libre de Croacia”, entregando de esta forma a los croatas a una esclavitud más inicua que la del yugo secular de la monarquía austro-húngara; Afirmamos que los Croatas pueden ser únicamente libres en la libre Yugoslavia y grandes en la Gran Yugoslavia.
  2. Rindiendo el mayor homenaje de reconocimiento al ejército yugoslavo, que bajo precarias condiciones y con valentía sobrehumana, inflingió pérdidas enormes a las fuerzas enemigas, inmensamente superiores, declaramos nuestra firme voluntad de permanecer fieles hasta el final, a la unidad nacional del Pueblo y del Estado yugoslavo, bajo el cetro de la Dinastía nacional de los Karađorđević y la dirección del Gobierno de S. M. el Rey Pedro II.

III. Estando dispuestos, como hasta ahora, a todos los sacrificios, afirmamos libre y solemnemente, que dedicaremos todos nuestros esfuerzos al servicio de la libertad y de la verdadera democracia, cuyos paladines son Gran Bretaña y los EE.UU. de Norteamérica, que no solamente luchan por la libertad de los pueblos atacados y oprimidos, sino también por la libertad del mundo. Renovamos nuestra fe en el triunfo definitivo de la justicia y de la verdad, como así mismo en la restauración de una Grande y Libre Yugoslavia.

  1. Deseamos que esta resolución sea puesta en conocimiento de la Embajada Británica y del Gobierno Yugoslavo por intermedio de la Delegación Yugoslava en Santiago, y al Presidente de los EE.UU. por el conducto de la Embajada Yugoslava en Washington.

Presidente, Pedro Marangunić

Secretario, Andrés Kukolj

Más allá de lo obvio que resultan los conceptos de la declaración por corresponder a los propios de quienes profesaban un yugoslavismo integral, resulta sorprendente el reconocimiento que se hace al comienzo de la misma, de la pertenencia a la “estirpe croata”, al cabo de más de veinte años en que tal denominación había sido sistemáticamente omitida en discursos y resoluciones societarias. Era, evidentemente, una manera de tocar la íntima fibra patriótica croata formada por los emigrantes y sus descendientes, para sensibilizarlos en procura de los objetivos yugoslavistas. Ello se confirma, además, con la convocatoria hecha por el Dom, la Defensa Nacional y la Cruz Roja Yugoslava para celebrar el 270° aniversario de la muerte de Petar Zrinski y Fran Krsto Frankopan, luego de casi dos décadas de abandono de toda conmemoración referida a estos héroes croatas, que simbolizaban el anhelo histórico por la individualidad y la independencia de su nación.

Un mes después del acontecimiento de que se da cuenta, el 25 de mayo de 1941, se realizó una nueva asamblea en el Dom, convocada para dar cuenta de la anunciada creación de lo que se denominaba “Reino Italiano-Croata”, y en cuyo transcurso intervinieron como oradores de circunstancias el cónsul Brzović, Marangunić y Kukolj.

Como cabía esperarlo, la reunión concluyó con la adopción de una resolución, cuyo texto era el siguiente:

Los yugoslavos de estirpe croata radicados en la provincia de Magallanes, República de Chile, representados el día 25 de mayo de 1941, en la magna asamblea colonial, convocada por la Defensa Nacional Yugoslava, aprobaron espontánea y unánimemente la siguiente Resolución:

1°.- Guiados y animados por los principios de libertad de opinión y sentimiento levantamos nuestra más enérgica protesta contra la implantación del ridículo y arlequinesco “Reino Italiano-Croata” y repudiamos la criminal y cobarde actitud de los traidores nacionales Ante Pavelić y secuaces.

2°.- Confesamos públicamente una vez más delante del mundo entero nuestra inquebrantable fidelidad a la unidad nacional y política del pueblo yugoslavo bajo el mando del Rey Pedro II Karađorđević, único, auténtico y legítimo Rey sucesor en la cadena histórica de todos los reyes croatas, serbios y príncipes eslovenos.

3°.- Manifestamos nuestra solidaridad con la oficial declaración de nuestro representante diplomático en Santiago, hecha el 24 del presente en la prensa chilena.

4°.- Acentuamos nuestra fe en la victoria final de la verdad y de la justicia y pedimos que las resoluciones de nuestra magna asamblea, por intermedio de nuestra Delegación en Santiago sean puestas en conocimiento del Gobierno yugoslavo y de los Gobiernos de todas las naciones aliadas, quienes están luchando por la conservación de los derechos humanos y democráticos en el mundo y por la liberación de todos los pueblos actualmente oprimidos.

Defensa Nacional Yugoslava.

Presidente, Pedro Marangunić; secretario, Andrés Kukolj.

Pasando por alto la inexactitud histórica del contenido del punto segundo, claramente acomodaticia a las circunstancias, y tan sólo comentando como nada feliz ni oportuna la decisión de la dirigencia nacional croata (entiéndase “Ustaša”) que había motivado la airada protesta de que se da cuenta, la verdad es que, pese a la proclamada unanimidad de la colectividad, avalada al parecer por la ausencia de toda opinión pública en contrario, lo acontecido, una vez más, no había concitado, ni concitaba el consenso en el seno de la colectividad formada por los inmigrantes y sus descendientes, pues había quienes sin compartir en su totalidad lo realizado por Ante Pavelić, se alegraban de la separación de Croacia de la antigua Yugoslavia, defendían la independencia croata como valor supremo y, aún, expresaban en privado sus simpatías por Alemania. Tal fue el caso de algunos miembros de la emigración que militaban en el Club y Sociedad Dálmata y que se habían manifestado desde largo tiempo como fervientes y recalcitrantes croatas y, como tales, oponentes abiertos a la unidad yugoslava.

Para una apreciación más cabal, viene al caso recordar lo acontecido con la antigua Sociedad Austríaca de Socorros Mutuos una vez finalizada la Gran Guerra Europea o Primera Guerra Mundial.

Para los croatas pertenecientes a esa entidad -que dicho sea de paso agrupaba a la mayoría de la inmigración de esa nacionalidad- aquella situación sobreviniente (la desaparición del Imperio Austro-Húngaro y la incorporación de la nación croata al nuevo reino plurinacional encabezado por la monarquía serbia) exigía el cambio de denominación indispensable, pero al determinarlo así primó entre los mismos la aceptación por los sentimientos de la nacionalidad histórica croata a la que los hechos habían hecho emerger, y así su fidelidad fue para con ella, sin otro compromiso. Se optó entonces por el viejo y querido gentilicio regional dálmata para bautizarla, evocando a Dalmacia, región croata de la que provenía la gran mayoría de los inmigrantes en Magallanes. Esta institución se convertiría entonces en el último bastión sostenedor del nacionalismo croata en la región.

La Sociedad Dálmata de Socorros Mutuos (y también el Club Dálmata), bautizada así a contar de 1919 fue nuevamente “legitimista”, esta vez sosteniendo los principios inclaudicables de la nacionalidad histórica que sus asociados veían subyugada por una realidad político-estatal de un cada vez más desembozado predominio serbio, situación mucho más agobiante que la que alguna vez había podido darse en el antiguo ordenamiento estatal austro-húngaro, como lo demostrarían los sucesos históricos subsecuentes. Había en esa postura, en la “porfía dalmatina” mucho más que posiciones personales de antagonismo con aquellos que militaban en otras entidades generadas en el seno de la inmigración croata de Magallanes. Ello era realmente la expresión tangible de la lealtad a la antigua patria croata por sobre los avatares impuestos por los resultados de la guerra y sus consecuencias, y que se mantendría a flor de piel para ser demostrada en cualquier ocasión que se brindara.

De ese modo, manteniendo su actividad esencial y creciendo numéricamente, la Sociedad Dálmata de Socorros Mutuos agrupó a un conjunto de leales croatas, despreciativamente mirados por quienes hacían del yugoslavismo la meta suprema de sus anhelos políticos étnicos. La Sociedad Dálmata como tal y teniendo, como tenía, la primacía entre las organizaciones creadas por la inmigración en suelo magallánico, se vio oficialmente distanciada y discriminada por la dirigencia de otras instituciones, en particular por la del Hogar Yugoslavo (el antiguo Hogar Croata). Pero sus asociados, cuyo número había alcanzado a ocho centenares y que comenzaría a declinar con los años por razón de las naturales bajas por fallecimientos, alejamientos del territorio y en la medida que cesaba la inmigración, siempre mantuvieron una insobornable fidelidad a la causa justiciera del nacionalismo croata, bien que en forma subyacente, y en muchos de ellos más viva aun en circunstancias dolorosas de una nueva conflagración europea y mundial, una de cuyas víctimas era la entidad estatal multinacional yugoslava surgida en 1918, lo que llevó a mostrar simpatías por las potencias que la habían agredido en un contexto de circunstancias que condujeron a la reconstitución efímera de la estatalidad croata.

En particular, sabemos del grupo de opinión generado en su seno y liderado por hombres tan prestigiosos como Tadeo y Jerónimo Pavišić Glasinović, dálmatas y por supuesto croatas a toda prueba, e integrado por los hijos del primero y algunos parientes y amigos. Ellos en espontáneas reuniones dominicales en el Club Dálmata, de las que participaban otros habituales u ocasionales contertulios, comentaban y debatían con calor acerca del curso de los acontecimientos, según se les conocía por las noticias de prensa y radio. Pero, por lo común, muy poco de eso trascendía a ese círculo societario y aquellas ideas y sentimientos nacionalistas croatas acabarían olvidándose en el tráfago de los acontecimientos del tiempo.

Hasta donde hemos podido indagar en fuentes familiares, queda claro que hubo una aceptación del hecho consumado como fue la independencia y la subsecuente creación del Estado Independiente de Croacia. Pero, así y todo, se trataba de una situación confusa e incómoda por cuanto aquel suceso se había dado en el contexto político del fascismo imperante, circunstancia que localmente, como en la mayoría de las naciones ajenas a las potencias del Eje se veía como un estigma. Hubo pues más que manifestaciones de alegría, una aceptación de los hechos y, en su transcurso, de resignación ante lo inevitable. Esto derivaría insensiblemente, para la mayoría de ellos y frente a la actividad vocinglera del “bando opuesto”, por así llamarlo, en una suerte de despreocupación paulatina por lo que acontecía en la vieja patria… Al fin y al cabo, ahora los afectos e intereses estaban firmemente arraigados en Chile.

Para un juicio histórico verdaderamente objetivo como debe ser, es preciso trasladarse a la época y procurar entender el sentimiento patriótico del pueblo croata -el que se hallaba dentro del estado yugoslavo y el que integraba la extensa emigración repartida por el mundo-, y por tanto hacer una diferenciación entre su motivaciones inspiradoras.

Para los que vivían en las distintas regiones históricas de Croacia, lo acontecido a partir de 1918 había sido una dolorosa frustración -una traición a la buena fe croata- por la imposición de las ideas y prácticas hegemónicas del granserbismo por sobre el compromiso pactado de poner en vigencia un estado plurinacional igualitario. Para los de la periferia, que mayoritariamente habían sostenido desde el exterior la propuesta yugoslavista durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial, o estaban en el limbo (caso de los inmigrantes radicados en Chile) y por tanto ignoraban cuanto había sucedido en el seno del estado yugoslavo, o, si se poseía información, su apreciación era benevolente por considerar que se había generado una lamentable confusión, cuando no una equivocación irremediable.

De allí que estimamos, había legítimo derecho a la visión discrepante, según se estuviera informado o se soportaran las consecuencias, al juzgar los hechos acaecidos a la luz de los compromisos anteriores a 1918.

Y tornando a los que habitaban en las tierras vernáculas y para muchos de la diáspora (los croatas de Argentina, por ejemplo), el golpe de estado de 1941 que había puesto fin al régimen encabezado por el príncipe regente Pablo, había conformado la gota que había rebalsado la copa de la paciencia croata, aun la de los más moderados como el respetado líder Vladimir Maček y sus seguidores, con lo que con la invasión alemana de Yugoslavia se había dado la oportunidad que esperaban aquellos que militaban en el extremismo “ustaša” esto es, se había puesto en práctica el antiguo axioma, “el enemigo (los alemanes) de mi enemigo (los serbios) es mi amigo” y así, lejos de combatir en defensa de un estado que no sentían como propio, abandonaron las armas y aprovecharon la coyuntura para refundar el Estado nacional croata. Pensar así y obrar en consecuencia, o al menos aceptarlo patrióticamente como un hecho consumado (caso del arzobispo Alojzije Stepinac, por señalar al más calificado), no era ser traidor a nada y sí fiel a la causa patriótica que anidaba en el corazón de todo croata auténtico. En esta última situación se encontraron tantos inmigrantes de la diáspora que, como los recalcitrantes dálmatas de Magallanes, simpatizaron con la causa de las potencias del Eje, con Alemania en particular, en tanto que habían favorecido la reconstitución del antiguo estado nacional.

Entre los croatas de Magallanes, pues, se dieron de modo natural las dos opciones legítimas: la de una parte, aparentemente mayoritaria, conducida hábilmente por un núcleo activo y vociferante de yugoslavistas integrales, quienes se condolían de lo ocurrido tras la invasión militar germana, reafirmaban su adhesión a la Yugoslavia monárquica y condenaban severamente al separatismo croata; y la de otra parte de la colectividad, pasiva y silenciosa, que adhería al Estado Independiente de Croacia y simpatizaba con la causa del Eje. Así, en Magallanes hubo de quedar también en evidencia la tragedia que marcaría la trayectoria histórica de la nación croata durante el siglo XX, que tendría una triste y dolorosa secuencia durante los años que siguieron hasta el fin de la guerra mundial, en la posguerra y en los años que siguieron hasta los históricos sucesos de 1990-91 que culminaron con la independencia de Croacia.

Lo acontecido en el territorio yugoslavo entre 1941 y 1945, cada vez más y mejor conocido, tuvo para los sentimientos patrióticos de los inmigrantes croatas, cualquiera que haya sido su motivación, diferentes instancias de percepción.

Es preciso convenir que el tema no resulta fácil ni cómodo de tratar. Pero ha debido, debe y deberá ser considerado con creciente objetividad por parte de los estudiosos en la medida que el correr del tiempo (y la cada vez mayor disponibilidad de antecedentes) nos aleje de esos años cruciales en que los croatas, los de dentro de los límites del estado yugoslavo y los de la diáspora mundial tuvieron visiones y posiciones contrapuestas acerca de lo que más convenía al pueblo y a la patria croata. Repetimos, unos y otros en plan de sincero y honesto convencimiento, tuvieron opciones igualmente legítimas. De allí que no corresponde motejar de “traidores” a quienes sustentaban una postura diferente a la que sustenta el analista, cualquiera que éste sea, y considerar la situación con altura de miras y con serenidad en particular para tratar de entender la posición de cuantos en Croacia propiamente dicha optaron mayoritariamente -activa o pasivamente- por apoyar la creación y la vigencia del Estado Libre Croata, haciendo abstracción de lo que fueron conductas o políticas gubernamentales contingentes, quizá inspiradas por conveniencias de momento, durante el período 1941-1945, cada una de las cuales amerita una consideración especial. Uno de los aspectos más sensibles para el patriotismo croata fue la cesión obligada a Italia de territorios croatas desde siglos, que el gobierno de Pavelić había debido realizar en el contexto del reconocimiento de la estatalidad. Si dentro debió concitar sentimientos de rabia impotente, en la diáspora dolió fuertemente, y ello, más la instauración de un régimen totalitario -al uso del tiempo-, contribuyó a morigerar o enfriar la aceptación de la independencia croata.

Por nuestra parte procuramos entender la discrepancia de pensamiento y de acción, cada una con propia legitimidad, de quienes en el interior de la patria habían sufrido a partir de 1918 las consecuencias del hegemonismo granserbio, algo que los dirigentes croatas pertenecientes al Comité Yugoslavo de Londres nunca pudieron imaginar que ocurriría. Fue ese, convengamos, su gran pecado de ingenuidad, que también debe exculparse, por haberse cometido al calor del fervor yugoslavista de aquel tiempo.

Esos sentimientos respondían en general, reiteramos, a la doble distinta percepción que tenían los croatas de la inmigración anterior a la Primera Guerra Mundial respecto de la de aquellos que vivían en el seno del estado yugoslavo. Esos conservaban la noción ingenua y romántica de la unidad fraternal de los eslavos del sur; éstos, que soportaban la dura realidad de la hegemonía granserbia, hacía tiempo que habían perdido, si es que alguna vez la habían tenido, la esperanza en una convivencia tolerable y respetuosa de su individualidad y derechos nacionales.

Pero retornemos al tiempo y circunstancias locales que interesan.

En Punta Arenas, como en Chile en general, proseguía activa la propaganda yugoslavista encabezada por los personeros y órganos de la Defensa Nacional Yugoslava, para los que, vale destacarlo, había la mayor y más amplia cobertura informativa.

En ese contexto se desarrolló en Santiago durante los días 25 al 28 de julio de 1941 el Congreso de la Defensa Nacional Yugoslava de los Países del Pacífico sur (Chile, Perú y Bolivia), reunión a la que concurrieron Pedro Marangunić y Andrés Kukolj, en representación de los comités “Dalmacija” de Punta Arenas y “Bosna” de Porvenir. Es del caso señalar que el primero fue designado Vice-Presidente del Congreso, en tanto que el segundo asumió la secretaría general. En tal calidad cupo a Kukolj asumir importantes responsabilidades, entre ellas las de redactar las conclusiones con las que se puso término a las deliberaciones.

El Congreso Nacional Yugoslavo, efectuado en Santiago de Chile, informó a su regreso al diario “El Magallanes”, constituye un movimiento de todos los yugoslavos libres residentes en ambas Américas, que se ha iniciado en Chile en forma parecida a un movimiento análogo producido durante la  I Guerra Mundial, cuando los yugoslavos lucharon por la liberación de sus territorios históricos y por la unidad nacional y estatal.

Esta vez, este Congreso tenía su primordial sentido, no sólo en razones políticas, sino que organizar la labor de los yugoslavos diseminados en el mundo de su ayuda a la Patria lejana y dar una base moral más fuerte al Gobierno Yugoslavo, que debido a las circunstancias impuestas por la guerra ha debido abandonar su territorio para luchar junto con todo su pueblo al lado de los países democráticos por su libertad.

El espíritu que reinó en el Congreso dio una vez más a conocer el alma eslava puesta a prueba por los trágicos acontecimientos ocurridos y en igual forma dio a conocer como los yugoslavos residentes en varias naciones están agradecidos por la hospitalidad que gozan y la forma como respetan sus instituciones.

Y terminaba manifestando que los trabajos efectuados durante cuatro días de ímproba labor pueden condensarse en las siguientes conclusiones:

1°.- Los yugoslavos libres están dispuestos a realizar todos los sacrificios posibles para reconquistar su patria invadida, y cumplir sus destinos históricos bajo la dinastía reinante Karađorđević y establecer la constitución democrática.

2°.- Los Yugoslavos juzgan traidora la obra del Gobierno títere croata, encabezado por Ante Pavelić, afirmando que los croatas pueden ser libres solamente en una libre Yugoslavia y grandes en una Yugoslavia grande.

3°.- Esta vez luchan los yugoslavos no solamente por reconstruir su país en la forma conocida hasta ahora, dada por el Tratado de Versalles, sino para que en definitiva abarque todos los territorios que histórica y etnográficamente son yugoslavos, y por eso tienen su fé más fecunda puesta en el Imperio Británico, en la gran nación de Norte América y en su gran pueblo hermano, Rusia, creyendo que estas naciones constituyen la mejor garantía para la futura constitución de Europa, ahora ensangrentada por la guerra a base de los principios de la libre voluntad de los pueblos soberanos.

4°.- Los yugoslavos libres afirman su lealtad al Rey Pedro II y a su gobierno, declarando que están dispuestos a realizar los mayores sacrificios para ayudarlo en su gran labor para obtener los fines que todos los yugoslavos desean.

La compulsa de la prensa puntarenense de ese tiempo permite comprobar la variedad y frecuencia de noticias referidas a las actividades del gobierno monárquico yugoslavo en el exilio (Londres), como de la lucha de resistencia iniciada en suelo yugoslavo por el general Draža Mihajlović, oficial serbio del antiguo ejército real, y sus guerrilleros chetniks, en contra de los ocupantes alemanes e italianos (y de sus aliados del Estado Independiente Croata), del mismo modo como de las repercusiones que todo ello tenía en la colectividad local, a lo menos en el sector alineado con las opiniones de las entidades societarias (exceptuados el Club y Sociedad Dálmata) que se percibían como mayoritarias.

Cada vez había menos referencia a Croacia, sólo Yugoslavia y los yugoslavos, y cuando se hacía mención a la palabra croata era para estigmatizar con ella a quienes eran tenidos como fascistas, disidentes o inclusive como traidores a la presunta causa nacional.

Importa señalar cómo entonces y por los dos años siguientes se destacaba la figura de Mihajlović, tenido como paradigma de cuanto de noble y heroica podía tener la lucha contra los invasores alemanes y sus aliados. Se le ensalzaba mencionándoselo como un nuevo Robin Hood, un nuevo Guillermo Tell o un nuevo Simón Bolívar (conceptos del cónsul de Yugoslavia, Natalio Brzović). No se ahorraban ditirambos y su fotografía lucía en muchas casas de inmigrantes en Magallanes.

Pero avanzado 1944 todo fue cambiando respecto de ese líder de la resistencia, en la medida que cobraba relieve la figura de Josip Broz, alias Tito, antiguo dirigente comunista croata, quien había conformado su propia fuerza guerrillera, y había obtenido el reconocimiento y favor de los Aliados, en particular de los británicos. Mihajlović pasó a ser dejado de lado y luego fue víctima de la denostación y al fin de la execración de cuantos inmigrantes antes lo ensalzaban sin medida y presentado como un traidor, ¡Sic transit gloria mundi!

¿Cuáles eran las causas de ese notorio y sorprendente cambio que, por cierto trascendía a la figura del antiguo oficial real? Ya está dicho: el favor de los Aliados, y en eso influyó el peso que entre ellos tenía la Unión Soviética, hasta 1942, cómplice de Alemania en el despojo y sojuzgamiento de pueblos, y luego víctima de la misma. A la U.R.S.S. -a Josef Stalin, su maquiavélico conductor- le importaba y mucho que, en la perspectiva de la segura derrota militar alemana, Yugoslavia quedara en la esfera de su influencia política y militar en la postguerra. Por tanto, su respaldo a Tito y a su movimiento partisano -inequívocamente comunista- fue total y efectivo, y ante sus otros aliados actuó en consecuencia, convenciéndolos en tal sentido, contando, es claro, con la ingenuidad, si de la misma puede escribirse, del Presidente Roosevelt y de los británicos.

En ese nuevo y cambiante contexto se conoció la adhesión de los croatas de Magallanes al Movimiento de Liberación Nacional encabezado por Tito. Pero ello ocurrió a costa de la unidad de cuantos hasta entonces habían sostenido la “postura oficial” yugoslava, esto es, el apoyo al gobierno monárquico en el exilio y a las fuerzas militares que en el interior de Yugoslavia le obedecían. En efecto, el 23 de abril de 1944 tuvo lugar una asamblea en la que participaron sobre un centenar de personas -cantidad importante para el medio-, todas ellas de origen croata y que, curiosamente, no se realizó en el Dom como era habitual (que sin embargo disponía de capacidad suficiente para tal cantidad), sino en un recinto ajeno.

Para conocer la razón de convocatoria y de sus propósitos basta remitirse al comunicado ulterior dado a la publicidad y que se transcribe en extenso por su significación:

Los yugoslavos residentes en Magallanes, República de Chile, reunidos al amparo de las leyes democráticas de este hospitalario país, movidos por el amor filial hacia la patria lejana, Yugoslavia, y compartiendo los mismos ideales democráticos con los hermanos residentes en Estados Unidos de América, Argentina, Uruguay, Perú y Bolivia, estimamos haber llegado el momento para manifestar públicamente nuestro sentir ante la magnitud de los acontecimientos que en la actualidad se desarrollan en Yugoslavia, con motivo del incremento que ha tomado la guerra de liberación de nuestro suelo, realizada por el heroico Ejército de Liberación Nacional.

Las heroicas fuerzas combatientes de Yugoslavia llenan de orgullo a todo buen patriota y a todo demócrata sincero. Al lado del poderoso Ejército Rojo y de los valientes Ejércitos aliados, que en todos los rincones del mundo luchan contra los bárbaros nazifascistas, están en primera fila el Ejército Popular de Liberación Nacional de Yugoslavia, comandado en forma extraordinaria por el genial Mariscal Josip Broz Tito. Esta fuerza en lucha constante, contribuye enormemente acercar el momento de la victoria de las Naciones Democráticas.

Este mismo heroico Ejército que ha merecido los más calurosos elogios de parte de los diversos Gobiernos Aliados y en forma especial del propio premier británico Mr. Winston Churchill, en su reciente exposición en la Cámara de los Comunes, fue y sigue siendo duramente atacado por el Gobierno Yugoslavo en exilio, formado por políticos desplazados y desvinculados del pueblo yugoslavo, que con su nefasta labor provoca la guerra fratricida en nuestra patria.

Analizando ampliamente los acontecimientos que se están desarrollando en nuestra patria e interpretando el sentir de la mayoría de la colectividad yugoslava, estimamos un deber patriótico prestar nuestro apoyo, moral y material, a los hermanos que en Yugoslavia luchan por la liberación de la patria; conscientes de tales deberes reunidos en asamblea amplia realizada en Punta Arenas el día 23 de Abril de 1944, acordamos la siguiente:

RESOLUCIÓN:

1°.- Pleno reconocimiento de fidelidad al Gobierno de Liberación Nacional, presidido por el ilustre demócrata Dr. Ivan Ribar, el cual representa a la nueva Yugoslavia, libre y democrática, sincera colaboración de la solidaridad eslava y con todas las naciones libres y democráticas del mundo.

2°.- Pedimos a los gobiernos aliados de Gran Bretaña, Estados Unidos de Norte América y Unión Soviética el reconocimiento del Gobierno de Liberación Nacional, presidido por el Dr. Ivan Ribar y la inclusión de los derechos de “Préstamo y Arriendo” al Ejército Yugoslavo de Liberación Nacional, bajo el mando del Mariscal Tito.

3°.- Prometemos prestar nuestra ayuda total, moral y material, al Gobierno y Ejército de Liberación Nacional Yugoslavo, dirigido por el genial Mariscal Josip Broz Tito.

4°.- Repudiamos a todos los enemigos declarados del pueblo yugoslavo, y aspiramos a que, en el día de la paz, Yugoslavia sea gobernada por legítimos y auténticos representantes del pueblo, a fin de poder ocupar en el concierto de las naciones el sitio a que tiene derecho por su valor, sus esfuerzos y sus sacrificios.

5°.- Apoyamos ampliamente la Declaración del Directorio Central de la Defensa Nacional Yugoslava del Pacífico, dada en Santiago de Chile con fecha 7 de Marzo último y condenamos enérgicamente al presidente del Comité local “Dalmacija” de la Defensa Nacional Yugoslava, señor Andro I. Kukolj, quien siguiendo el sistema nazifascista mantiene oculto dicho manifiesto de la directiva máxima de nuestra organización y exigimos que cuanto antes se convoque a una amplia reunión colonial, para que así pueda nuestra colectividad libre y democrática pronunciarse sobre los actuales graves acontecimientos.

6°.- Autorizamos a la comisión pertinente para que publique en la prensa estas conclusiones y las remita a todas las organizaciones y prensa yugoslavas de América, como también a los señores representantes de los Gobiernos Aliados, solicitándoles remitan estas conclusiones a sus respectivos Gobiernos. Y finalmente acordamos hacer llegar estas conclusiones y nuestros sentimientos de admiración en conocimiento del Mariscal Tito y del Gobierno de Liberación Nacional, por intermedio del Comité Eslavo de Moscú.

Era evidente que se había producido una ruptura profunda entre dos tendencias: la que seguía las inspiraciones del gobierno real de los Karađorđević en el exilio, a la que adhería el directorio de la Defensa Nacional Yugoslava, del que ya se habían autoexcluído algunos como Pedro Marangunić, y la que a la luz de los acontecimientos militares y políticos en suelo yugoslavo, respaldaba con entusiasmo al denominado Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia, esto es al organismo encabezado por Tito y su facción partidaria. Esta posición parecía ser la mayoritaria en el seno de la colectividad y a juzgar por la nómina de los firmantes de la resolución del 23 de abril, en ella estaban los miembros más conspicuos de la misma, tales como los hermanos Pedro, Gustavo y Jerónimo Marangunić, Lucas Bonačić-Dorić, Jorge Jordan, Antonio Kalafatović y Juan Stipičić, entre otros varios. En el bando opuesto habían quedado el combativo intelectual Andrés Kukolj, Kuzma Slavić, Antun Marušić y otros.

Era, sin duda, el reflejo local de lo que en simultaneidad se estaba dando en otras partes del mundo libre en el que tenía presencia la diáspora croata.

La respuesta del directorio de la Defensa Nacional Yugoslava no demoró en conocerse. En ella se atribuía lo obrado a la pasión de “personas poco escrupulosas”, cuyo proceder era divisionista y disolvente, que actuaban abusando de la buena fe de la inmensa mayoría de los que habían concurrido a la asamblea de marras y firmado su resolución.

Tras informar sobre lo que acontecía en el exterior en procura de la armonización de las posiciones, la del gobierno real en el exilio (ahora instalado en El Cairo) y la organización liderada por Tito, concluían expresando:

Antes de terminar, reservándonos el derecho de ejercer las acciones que correspondan, deseamos manifestar a la opinión pública de esta culta ciudad, que lamentamos muy de veras la desviación de nuestros connacionales, quienes han entregado a la especulación de nuestros enemigos comunes, situaciones políticas internas, que en ningún caso deben ser conocidas por quienes sólo persiguen nuestra destrucción.

Nuestro ánimo es hacer resaltar el gran heroísmo que demostró nuestro pueblo desde el momento mismo de la invasión, que dirigido por su jefe, Draža Mihajlović, creador de nuestro Ejército Libertador, supo no sólo salvar la honra nacional, sino perpetuarla dando con su ejemplo estímulo para que posteriormente se organizaran nuevos caudillos, como el jefe Josip Broz Tito, que acosan a los nefastos invasores sin tregua alguna.

Yugoslavia dentro de todos sus vejámenes y tribulaciones, no es un barco sin timón que navega a la deriva, es un país que tiene su gobierno, transitorio o no, pero reconocido por todos los países aliados y con quienes mantiene su representaciones diplomáticas, país que aun canta su himno y enarbola su glorioso tricolor, emblema sagrado de la nacionalidad.

Reconocemos y aplaudimos todos los esfuerzos de nuestros guerrilleros para la liberación y unificación de Yugoslavia, considerándolos como único medio para que después de la guerra sirvan de base para una fuerte y grande nación yugoslava.

En estos terribles momentos rechazamos y condenamos todas las tentativas políticas que puedan producir división entre nuestros connacionales y traer graves consecuencias a la patria misma y al gran ideal eslavista que procura relaciones más estrechas entre todos los países eslavos.

Después de la liberación total de nuestra querida patria, nuestro pueblo que actualmente lucha y se desangra, que llena las cárceles, que sufre toda clase de torturas, que es perseguido y condenado al hambre, ese pueblo, y únicamente él, tendrá derecho a elegir su régimen de gobierno en la forma como él crea conveniente para los intereses de la nación, de su existencia y de su progreso.

Era, estaba meridianamente claro y más allá de las buenas intenciones, la ruptura abierta entre dos posiciones irreconciliables de cara al futuro: la del gobierno del rey Pedro II que se sentía sucesor legítimo del orden desbaratado por la invasión alemana de 1941, la del indudablemente vigoroso Movimiento de Liberación encabezado por Tito. Cada una de estas posiciones poseían proyectos políticos propios para el país que habría de surgir después de la guerra. Lo ocurrido en el seno de la colectividad de Magallanes fue un reflejo local de la tragedia de la nación croata durante el siglo XX, dividida como estuvo en irreconciliables bandos.

Nada ayudó por entonces (septiembre) que se divulgaran los términos del acuerdo a que habían llegado el 16 de junio el dr. Iván Subašić, en representación del gobierno real, y el jefe partisano Tito. Era evidente que su carácter era meramente formal y de circunstancias, para salvar la cara del débil gobierno monárquico. La realidad indicaba que el movimiento dirigido por Tito habría de imponerse políticamente de la misma manera como tenía éxito en las operaciones bélicas. Y en cuanto a sus intenciones futuras, las mismas quedaban clarísimas en la declaración suscrita por Tito el 17 de agosto de 1944, y que en su parte medular expresaba:

Los representantes del pueblo, en la segunda sesión del Consejo Antifascista de 29 de Noviembre de 1943, condenaron en sus resoluciones la obra traicionera de los gobiernos emigrados y como expresión de los esfuerzos de todos los pueblos yugoslavos, proclamaron el histórico acuerdo de crear una Yugoslavia democrática y federada. El Movimiento Nacional de Liberación Yugoslavo es en esencia un movimiento aceptado por todo el pueblo y de naturaleza a la vez nacional y democrática. Por consiguiente, hemos de subrayar una vez más que los jefes del Movimiento de Liberación Nacional Yugoslavo tienen ante sí una finalidad única fundamental: luchar contra los invasores y sus lacayos y construir una Yugoslavia federal democrática, y no la que nuestros enemigos nos imputan: introducir el comunismo.

Ante lo declarado no puede dejarse de hacer dos comentarios. Uno, que no obstante la tan proclamada profesión de democracia, la misma debía entenderse a la manera de los comunistas, como en efecto sucedió tras la derrota y retirada alemana, esto es, la imposición de una dictadura desembozada y centralista dirigida por un partido totalitario, en un régimen que de democrático sólo mantendría las apariencias formales, y dos, que al recogerse la idea federal -con todas las limitaciones con que se la aplicaría-, se satisfacía medianamente lo que había sido el principal anhelo del pueblo croata dentro de las fronteras yugoslavas.

Pero entonces en Magallanes aquello no se preveía por cuantos adherían con entusiasmo al ideario del Consejo Antifascista de Liberación, y su fuerza se impondría rápida y mayoritariamente. No tardarían pues en excluir a los antiguos compañeros de ruta que pensaban diferente, los que se alejaron voluntaria o forzadamente de las instituciones creadas por la emigración, cuyos directorios serían copados por los partidarios de la posición dominante.

De ese modo se arribó a 1945, tiempo del triunfo militar de los Aliados en Europa, con la derrota y la rendición del Tercer Reich Alemán, y la liberación final de las naciones ocupadas. Eso en Yugoslavia había significado el triunfo de las fuerzas guerrilleras de Josip Broz Tito, y con ello llegó el inevitable destino para los vencidos: allá, para los que habían sostenido la utopía independentista, la persecución implacable, el juicio inicuo (si es que llegó a darse) y la represión feroz, de cuyo espantoso resultado sólo se sabría muchos años después; acá, para los que habían apoyado esa idea, el ostracismo societario, el menosprecio personal y el olvido. Así y todo, y como consecuencia del cegado yugoslavismo integral, en Magallanes no se supo con certeza lo que sucedió en la frontera austro-eslovena de Bleiburg, donde el ejército de los ustaša croatas que escaparon de Croacia a través de los Alpes fueron engañados por los ingleses, y entregados de vuelta al ejército partisano yugoslavo. Este hecho es conocido como “la tragedia de Bleiburg”, donde más de 300.000 croatas, entre militares y civiles, fueron masacrados por las tropas de Tito. La ruta que siguieron los croatas desde Austria hasta el Banato de Serbia fue conocida como “el via crucis croata” o “križni put”, pues en el ocurrió el mayor genocidio del pueblo croata de mediados del siglo XX, a cargo de los comunistas yugoslavos.

Para entonces, por otra parte, los símbolos del poder monárquico habían sido relegados al más oprobioso olvido. Aquellos inmigrantes que hasta no hacía mucho habían sostenido la causa de los Karađorđević y de su antiguo régimen opresor del pueblo croata guardaban prudente silencio, tanto localmente en Magallanes como también en otros lugares del mundo donde radicaba la extensa diáspora abrumadoramente croata. Todo aquel que quisiera posar de patriota y progresista se las daba de republicano y antifascista. Tal sucedió entre los inmigrantes croatas y sus descendientes chilenos en Magallanes. Todos aquellos que apoyaban la causa de la monarquía serbia olvidaron las antiguas loas “al joven y heroico Rey Pedro”, y las cantadas bondades del centralismo unificador granserbio de los Karađorđević.

Al constituirse en 1945 la República Popular y Federativa de Yugoslavia, volvieron a ponderarse las bondades de los regímenes republicanos y federales, -antaño propugnados por el liderazgo croata de entre guerras, en especial por el gran estadista Stjepan Radić-.

Y en ese tiempo, en una nueva voltereta dialéctica, Lucas Bonačić-Dorić, el intelectual más respetado de la comunidad radicada en Magallanes, quien en 1914 había defendido el federalismo como una solución para los pueblos integrantes del Imperio Austro-Húngaro, y que en 1930, oponiéndose a la propuesta federalista y autonómica croata, la había menospreciado y rechazado por estimarla antinacional –“mezquino y parcial provincialismo” la llamó- ahora, en 1945, volvía a retomar la posición de antaño y a aplaudir el federalismo preconizado y adoptado por el Consejo Nacional de Liberación dirigido por Josip Broz Tito.

Así Bonačić-Dorić, argumentando en favor de su antigua-nueva tesis, escribió:

Aunque parezca extraño la tendencia del pueblo croata fue siempre el federalismo. Desde siglos Croacia tenía su parlamento propio frente a Austria y Hungría, y bajo esta misma combinación estatal, existían en todas las provincias croatas dietas y parlamentos provinciales, cuyos diputados concurrían a la vez a los parlamentos comunes de Viena y Budapest, haciendo por consiguiente los croatas una intensa vida parlamentaria, que se acercaba al federalismo. Cuando fue creada Yugoslavia, el parlamento croata de Zagreb fue abolido, con lo que los croatas sintieron una honda nostalgia por su parlamentarismo, hasta el punto de no acudir al parlamento de Belgrado, en tiempos de dictadura. Los croatas volvían a Belgrado cuando el partido agrario croata aliado a partidos serbios le daba al gobierno de Stojadinović, en las elecciones generales, el golpe de gracia, que le obligó a dimitir.

Todos estos factores de arrastre, creaban en la conciencia pública croata, después de dolorosas experiencias, deseos de reforma constitucional, cuyos ideales han sido recogidos y llevados avante por el Movimiento de Liberación Nacional, encabezado por el Mariscal Tito. Todos los que son adictos al centralismo yugoslavo de Belgrado son negados a cada rato por la evolución histórica yugoslava, llevada hoy hasta la apoteosis de su triunfo.

Y, por otra parte, tocante al régimen político a establecerse en el nuevo estado yugoslavo, afirmó:

Además, el sistema republicano de gobierno no es extraño a los eslavos del sur. Desde la Edad Media hubo en las costas orientales del mar Adriático, ciudades libres con estatutos de corte republicano. Nadie ignora de la existencia de la magnífica república independiente de Ragusa-Dubrovnik- la patria de Ivan Gundulić, el Dante del Adriático, que durante siete siglos rivalizara con la serenísima república de Venecia, de San Marcos, y cuyos galeones navegaban por los mares entonces conocidos, y que cayera con el advenimiento de Napoleón, y el nacimiento de Yugoslavia.

Por consiguiente, el movimiento de liberación nacional yugoslavo, del Mariscal Tito, no es un movimiento esporádico e inconsciente, sino la expresión genuina de una inquietud nacional, que corresponde al espíritu de la época y a los postulados de estos tiempos, y que próximamente serán ratificada por la Asamblea Constituyente Yugoslava, en la organización del futuro Estado Yugoslavo y la abolición de sus anacronismos.

Así, con la palabra autorizada e indiscutida de uno de los corifeos de la Yugoslavia de entre guerras, concluiría el agitado y cambiante cuatrienio del que nos ocupamos. Durante su transcurso, con los avatares conocidos, se había impuesto a tabla rasa el ideario unitarista yugoslavo, que aunque con matices formales diferenciales entre el período anterior a 1941 y al posterior a 1945, sería la expresión tangible de un centralismo agobiador del hegemonismo granserbio, ahora revestido ideológicamente con el comunismo, sobre el conglomerado plurinacional yugoslavo.

En la colectividad formada por los antiguos inmigrantes arribados a Magallanes desde fines del siglo XIX y su descendencia chilena se dieron desde entonces tanto la aceptación gozosa de muchos, como la resignada aceptación de otros y el abierto desinterés de unos terceros. Ya no habría más disputas ideológicas en el porvenir: todos los miembros de la colonia fueron conocidos como “yugoslavos”, tanto por origen como por descendencia. Esta sería para lo futuro la característica más distintiva de la colectividad residente en Magallanes, que no poco sorprendería a los venidos de otras partes.

Lo que nadie podía imaginar en ese tiempo, que para unos había sido y era de euforia, y para otros de dolor y sufrimiento, era que medio siglo después, cuando la gran mayoría de los protagonistas de los sucesos de 1941-1945 había desaparecido, en medio de los asombrosos acontecimientos europeos finiseculares, con el descalabro de las así llamadas “democracias populares”, emergería, al fin independiente, una Croacia rediviva.