Sobre los Croatas y sus descendientes en Chile

Apuntes chileno-croatas

Por Lucas Fertilio Nikolić

Studia Croatica, Año XV – Julio – Diciembre 1974- Vol. 54-55

Estos apuntes son tan sólo unos puntos de apoyo para esbozar el panorama esquemático de una vivencia humana en tierra chilena. Una página común de la historia de dos naciones, la chilena y la croata.

Para conocer esta problemática viajé -encargado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Austral, de Valdivia- a Punta Arenas, Antofagasta y Santiago. Consulté varias obras historiográficas y literarias, conversé con gente que conoce los altibajos de esta hazaña dramática como lírica y épica a la vez. He aquí lo que en poco tiempo y con mucho cariño saqué en limpio: unos apuntes, unos puntos de apoyo y orientación para conocer una aventura de cien años entre la Cordillera y el Pacífico chileno.

I. Los precursores –

Para que esta historia no quede trunca habrá que retroceder unos siglos y recordar tiempos idos. Según el historiador croata Ferdo Sisić, los primeros croatas llegaron a Sudamérica con Cristóbal Colón. Eran expertos marinos dálmatas contratados por el Gran Capitán en puertos españoles. En el siglo XVII llegó solitario -pájaro solitario- don Arturo Givovich, médico o enfermero en un buque del gran pirata inglés Francis Drake.

En 1860 aparecen dos muchachos en puertos del Pacífico. Juan Franičević en Iquique, Iván Ivanović en Antofagasta. Los dos son isleños dálmatas. El primero de Hvar, el segundo de Brač. En 1875 están en Punta Arenas Pedro Zambelić, de Boka Kotorska y los hermanos Paravić, del Litoral croata (La parte de la orilla adriática, entre Rijeka y Senj). Uno de los Paravić encuentra en un riachuelo cerca de Punta Arenas tres kilos de oro. En todos los mapas este riachuelo lleva el nombre de riachuelo Paravić. Además en Magallanes hay también un cerro Katalinić.

Desde aquel tiempo y hasta 1939 (estallido de la Segunda guerra mundial) una corriente constante fluye desde el Adriático hacia el Pacífico. Hasta 1918 estos campesinos y pescadores croatas llegaban a Chile con pasaportes austriacos y se identificaban como eslavos, dálmatas, croatas. Después del año 1918, los croatas ingresaron como yugoslavos. Así se confundía y ocultaba entonces su verdadera nacionalidad: la croata.

II. ¿De dónde vienen? –

De aquellas costas e islas del Adriático oriental que durante milenio han sido encuentro cordial y manzana de discordia de grandes pasiones y voluntades históricas, del Oriente y del Occidente.

¡Dalmacia! Historia proto-balcánica, baluarte del reino de los Ilirios, provincia romana y bizantina. Migraciones celtas y góticas. Cuna y gloria del Reino de Croacia de la Edad Media. Dominio veneciano, francés, austriaco. Hoy en día, parte de Croacia, una de las repúblicas que surgieron de la desintegración de Yugoslavia. La más rica, industrializada y rebelde. No se deja explotar, mucho menos esclavizar. En esta zona de turismo europeo se celebran grandes festivales y congresos internacionales.

Los milenios de la historia dálmata brillan en sus ciudades. Cunas de santos, sabios y hombres corrientes. Split, metrópoli imperial, fundada por un dálmata, emperador romano, hijo de Júpiter, de raza ilírica antiromana: Diocleciano. Dubrovnik, la milenaria ciudad-estado independiente, una de las grandes glorias de la cultura europea. Cuna de Ruđer Bošković, padre de la física del siglo XIX. Šibenik, chispa auténtica de la raza croata, fundada por uno de sus reyes hace 900 años. Ciudad natal de Nicolo Tommaseo, que dedicó su vida a la armonización de los intereses de los eslavos meridionales y de los italianos. Zadar, con iglesias milenarias, floreciente ciudad universitaria. Kotor, nido de atrevidos navegantes y comerciantes. No quiero acordarme de Trogir, que fue colonia griega. Parece encantada en sus palacios y balcones, sus iglesias, campanarios, plazas y fontanas. Debería contar lo mismo de Hvar, Korčula, Vis y de otras ciudades y villas del litoral.

Detrás de ellas, en el Hinterland, las altas montañas, los Alpes Dináricos, la vida patriarcal, el espíritu épico, el elemento guerrero.

Otra es la vida del archipiélago adriático. Artistas, sociólogos, psicólogos descubren en sus islas “una nueva y original sociedad”, una simbiosis balcánico-mediterránea, ítalo-croata. Un estilo de vida católico en el mejor sentido del concepto. Gente sobria, constante, razonable y prudente, pero de espontánea alegría y cordialidad. De auténtico sentimiento religioso y estético. Han abandonado los trajes nacionales de sus tatarabuelos continentales. Visten a la mediterránea. Traje negro, camisa blanca, clavel rojo en el ojal. El acordeón acompaña las canciones y los bailes. Pero los isleños no bailan danzas folklóricas. Bailan el vals vienés, la polca polaca y los cuatropassi italianos. ¡Qué divertido y edificante es ver a estos campesinos, artesanos y marinos bailar la cuadrilla francesa, dirigida en un francés casi eficiente.

Brač es el baluarte del archipiélago dálmata. La gran mayoría de los croatas de Chile provienen de esta isla. Su tradición histórica es antiquísima. Desde el Neolítico. Paisaje dramático como en una ópera romántica. Valle, playas, viñas, olivares. En el altiplano, profundos bosques de pino negro. El Olimpo de Brač es Vidova gora, un gigante pétreo que domina mares y horizontes.

Las villas del archipiélago están coronadas por antiguas iglesias barrocas, joyas arquitectónicas construidas por arquitectos, albañiles y obreros dálmata-croatas del siglo XVII. Y en esas iglesias hay verdaderas obras de arte. Altares marmóreos, paredes revestidas de pesados brocatos, cálices de plata labrada. Gigantescas lámparas a lágrima cuelgan del techo. Y en la iglesia-fortaleza de Vrboska, en la isla Hvar, hay pinturas del Tintoretto, Ticiano, los Palma. Son votos de navegantes.

Esta gente isleña, firme y sobria, tiene sus legítimas ambiciones, nostalgias de alto vuelo. ¡Quieren ser más, vivir mejor, saber más, realizar las cosas con belleza y alegría! Mas las islas no dan para tanto. La tierra es escasa, y el agua también. Para realizar sueños dorados hay que emigrar. Hay que salir de Brač, Hvar, Vis, Šolta, Korčula y las más de 1000 islas del archipiélago, y del litoral que va desde Istria hasta Kotor. Pues bien, ¡vamos a Chile, la Argentina, Bolivia, el Perú, California, el Canadá, Australia, el Africa del Sur! En mil buenas horas!

III. Quimera de oro y salitre –

“Llegaron atraídos por la quimera de oro, el relumbrón de riqueza de la América fabulosa de la que oyeron hablar vagamente en su niñez. Y recibieron el golpe de la más ruda desilusión No era cuestión de agacharse y recoger el oro en las orillas de los ríos y en los linderos de los bosques, sino que había que atravesar, como en los cuentos de dragones y gigantes, puertas embrujadas, fosas en las que hervían serpientes venenosas, abismos infranqueables; todo lo que usted quiera, en cuanto a dificultades y sacrificios.”

“¿Pero en qué pensaban?”

“En la familia pobre y lejana, que se había quedado mirando el horizonte desde una pétrea isla del Adriático.”

“¿Por qué todo, por qué el esfuerzo, por qué el sacrificio?”

“Por algo tan simple y eterno como la vida: sencillamente, el amor.”

“Punta Arenas progresó gracias a estos croatas, eslavos, dálmatas, yugoslavos. Unos detrás del mostrador, otros con el delantal de carnicero, otros jugándose la vida recogiendo redes en medio del temporal. Para mí son admirables el verdulero y el vendedor de pescado que, con sus canastas repletas, gritaban su mercadería en un idioma chapurreado. Y el carnicero, el mecánico, el modesto hojalatero, el peón de estancia, el esquilador, el que pierde sus pulmones en los frigoríficos o junto a las calderas de las fábricas. Y están también los ricos ganaderos…”

Así nos cuenta Nicolás Mihovilović en su tierna y heroica novela “Desde lejos para siempre”.

En el Norte la quimera del salitre tomó caracteres mágicos. Llevaba fertilidad a todas partes del mundo y traía de vuelta cantidades de oro. Los croatas participaron valerosamente en esta aventura y ganaron inmensas riquezas. Mas la crisis salitrera los derrotó a ellos también. Y se vieron obligados dedicarse a otras actividades. Son los Baburizza, Sabioncello, Moro, Lukinović, Gazzari y otros.

Poco a poco los croatas del sur de Chile abandonaron la búsqueda del oro y los del norte el salitre: Se dieron cuenta que la realidad chilena era más fuerte que las leyendas del vellocino de oro…

IV. Florecieron ciudades y desiertos. –

Don Claudio Chamorro publica en su obra “Bajo el cielo austral” el informe oficial N° 588 de la misión enviada por el Ministerio de Tierras y Colonización.del 7 de febrero de 1932. Reza el informe: “Fracasada la búsqueda de oro en Magallanes nuestros emigrantes se dedican a la ganadería, el cultivo de la tierra y la pesca. Bajo las más difíciles condiciones logran organizar la ganadería y cultivar la tierra, considerada hasta entonces incultivable”.

Chamorro agrega: “La obra de estos emigrantes ha sido grande y provechosa para el territorio magallánico, tanto en el orden económico y social, como en el orden moral y cívico”.

A este elemento humano se refiere el Dr. Leonardo Guzmán, miembro de número del Instituto de Chile de Academia de Medicina, en su obra sobre don Pascual Baburizza, y dice: “Entre los episodios más apasionados de nuestra vida nacional, está la inmigración croata a las desoladas regiones magallánicas y a las áridas pampas norteñas”.

También el senador Jonás Gómez Gallo habló calurosamente sobre este elemento humano en el Senado de la República. Su discurso fue publicado en versión completa por “El Mercurio” del 15 de enero de 1964.

Francisco Coloane, escritor chileno que obtuvo el primer premio en el concurso literario del cuarto centenario de Santiago de Chile, les dedica, a los “austriacos” un tierno y dramático acápite en su ya famosa obra “Cabo de Hornos”: “En el hosco paisaje magallánico apareció en aquel tiempo una fauna de ladrones, piratas, contrabandistas, prófugos del presidio de Ushuaia y criminales internacionales. Mas los “austriacos” no aparecen entre ellos. En realidad, a este elemento le repugna lo ilegal, lo deshonesto, la violencia, el desorden. Toda la tradición de esta gente pertenece al otro polo espiritual. Sus trabajadores son sobrios, incansables. Pero el más característico rasgo de su carácter es la alegría. un indomable espíritu de alegría que supera las situaciones más difíciles. Les gustan la música, el acordeón, la canción, el baile y el humor, el chiste que crea ambiente de alegría y amistad. En las islas dálmatas desprecian la violencia; consideran que la lucha armada es un aspecto primitivo, bruto, indigno del ser humano”.

Don Mateo Martinić Beroš nos cuenta en su obra “Magallanes, síntesis de tierra y gente” el aporte croata al progreso de esa ciudad: “Los croatas de Dalmacia entregaron a la nueva patria su generoso aporte al desarrollo en forma de cien trabajos modestos y anónimos que, de un modo u otro, contribuyeron al progreso. El inmigrante croata fue así, inicialmente, obrero indispensable de muchas faenas rudas, minero, pescador y marinero, esquilador y peón múltiple. o bien albañil, carpintero o empedrador; más tarde, con producto de su trabajo, pudo ser artesano, comerciante, industrial o ganadero, contribuyendo en todo caso con su acción fecunda a crear la prosperidad magallánica. Sus condiciones físicas y espirituales le permitieron adaptarse con facilidad al suelo que lo acogía, al que llegó a querer con sentimiento profundo y ejemplar, e integrarse con chilenos y extranjeros, dando comienzo a un saludable proceso de fusión de razas. Sus hijos -sin duda la mejor ofrenda que hizo al país- asumirán con el tiempo posiciones dirigentes y de responsabilidad en todos los campos de la vida regional”.

Don Claudio Chamorro nos cuenta en su obra ya nombrada las gestas heroicas de los colonizadores del extremo sur chileno:

“Los primeros años no fueron holgados. Los que se radicaron en el Territorio Austral eran hombres de trabajo, de estirpe luchadora, que en lides fecundas y reñidas pugnaban valerosamente por arrancarle a la tierra los tesoros que atesoraba y difundir los beneficios de la civilización. Han creado praderas y cultivado semillas especiales importadas de Australia, Prusia Oriental y de los países escandinavos, y así han podido vencer a las dunas en formación.”

“Hay en la vida laboriosa y múltiple de estos paladines del esfuerzo y de voluntad páginas de heroísmo que reflejan todo un pasado de cruentos sacrificios, en que ha sido preciso sobreponerse a todas las dificultades de la naturaleza bravía. Sin alicientes, sin medios de comunicación, en abierta lucha con los elementos desencadenados, fijan la mirada en la inmensidad del océano, teniendo como techo los cielos grises del extremo sur. Ellos han debido experimentar sinsabores indecibles ante la evocación de la Patria ausente.”

“Perseverantes y dinámicos, han recorrido las extensas regiones meridionales, que han sido escenario de sus victorias.”

“En 1892 hay en la ensenada de Porvenir tres pequeñas casas. La una la ocupaba un austriaco, la otra un griego, la tercera el dálmata Esteban Covacevich, originario de Starigrad, en la isla de Hvar. El austriaco y el griego se van. Queda el dálmata. Su vida está llena de episodios heroicos, de luchas y sufrimientos. Durante los crudísimos y largos inviernos australes, la escasez de abastecimientos hacía difícil el arraigo de los que llegaban- y ponían a prueba el temple de su alma.”

“Un caso especial nos pinta el carácter del Sr. Covacevich. En los primeros años de su arraigo en Porvenir, tuvo que llevar al hombro, a una distancia de 27 kilómetros, los tablones y demás elementos de trabajo necesarios para poder iniciar la búsqueda del áureo metal.”

“La llegada de 500 dálmatas dio lugar a que se echara la base de una nueva población: Porvenir.”

“Don Esteban Covacevich ha sido el primero que se ha dedicado allí a la agricultura y ha dado ejemplo de que el cultivo de la tierra tendrá que ser de positivo bienestar. El Sr. Covacevich ha sembrado hasta 120 hectáreas de tierra”.

El presidente de Chile, don Pedro Aguirre Cerda, se refiere a una donación de don Pascual Baburizza y declara en su discurso:

“He apreciado siempre a los croatas porque los he conocido labrando el porvenir de Chile en sus extremos, o sea allí donde era preciso vencer las condiciones más difíciles y aparentemente ingratas de nuestro territorio”.

El escritor chileno González Vera caracteriza a los croatas en Chile: “Los croatas que se avecindaron en los dos extremos de Chile: Antofagasta y Punta Arenas, se han consustanciado con los demás habitantes sin dificultad, tanto que ya sobresalen, no sólo en la ovejería, la agricultura, el comercio y la industria, sino en el afán científico, en las profesiones libres y en la creación artística. Hay autores, obispos, políticos, periodistas, músicos, escultores, poetas. Trabajan en todo y en cada rincón del país y han dado a nuestro rostro más blancura, mejillas sonrosadas y, a menudo, estatura aventajada.”

En realidad, nadie abandona su patria por deleite y placer. Sólo por necesidad, como empujados por el destino. Doña Pepita Turina, escritora y poetisa chilena, originaria del litoral croata, nos cuenta esta historia: “Llegaron puros, a cambiar de vida, porque querían ser otra cosa. Y también encontrar riquezas. Y cambiando su vida cambiaron la de Chile, transformándolo. “”Laboriosos y honrados dignificaron esas tierras vacías, fustigadas por el clima, la soledad, la distancia, poblaron ese espacio físico de cuerpos y, por derivación, de almas.”

“Fueron soñadores anónimos que arraigaron sus sueños en una patria que no era la suya. Le dieron vida y movimiento. Trajeron cambio, metamorfosis, energía, actividad y vida. No encontraron el oro que buscaban. Los desengaños fueron su estímulo. Mi padre, del litoral croata, construyó las primeras casas de Punta Arenas. No era constructor. Pero cada uno era lo que necesitaba urgentemente ser. Diecisiete años más tarde me tocó nacer en la principal avenida de Punta Arenas -que ya tenía teatro, liceo, calles, comercio- en una casa de dos pisos que fue la última audacia del constructor improvisado, y fui envuelta en finas ropas importadas de Inglaterra”.

V. Los protagonistas –

¡Pascual Baburizza y el Dr. Rendić! Los dos son dálmatas. Baburizza de la isla de Koločep, en los alrededores de Dubrovnik, Rendić de Brač. Mientras Baburizza llegó a iquique, el doctor Rendić se estableció en Antofagasta. Ambos están en los polos opuestos que se combaten y se atraen. Baburizza, el multimillonario, uno de los más ricos hombres de Chile. Dueño de grandes empresas comerciales e industriales, uno de los más atrevidos aventureros bursátiles. El Dr. Rendić, poeta, alma franciscana, médico que cura gratuitamente a los pobres y les compra remedios.

Un poeta dijo: “Eran como el sol y la luna… Pero no se sabe quién de los dos era el sol y quién la luna…”

Alone (Hernán Diaz Arrieta), uno de los más apreciados críticos y ensayistas chilenos, nos habla de Pascual Baburizza: “Empezó barriendo con escoba, enérgicamente, una oficina. Desde ahí subió hasta poseer la fortuna o una de las fortunas mayores de nuestro país, creando sin cesar organizaciones industriales o comerciales que movían a miles y miles de hombres de trabajo.”

“¡Sus apoyos eran su cabeza y sus brazos. Pero, ¡qué cabeza, qué brazo! Infatigablemente los manejó el desvalido inmigrante desde su arribo a Chile, año 1892, hasta la hora de su muerte, en agosto de 1941. No dejó de trabajar nunca. Su actividad lindaba con el vicio y la manía.”

“No se casó, no hubo ni mujer ni hijos, no daba fiestas ni viajaba en grandes barcos de paseo, tampoco le vieron los hoteles de lujo disfrutar de su fortuna, ostentándola. Callado, hermético, impenetrable, este Felipe II de las finanzas cumplía su misión comercial, industrial, salitrera, agrícola como un místico o un condenado, misterioso y absorto. La varillita mágica que el destino puso en sus manos jamás la empleó en los placeres fantásticos que se les ocurren a otros: no tuvo ni un yate ni una Calas, como Onassis, ni un cuerpo de bailarinas como el marqués de Cuevas. Trabajaba, comía, volvía a trabajar, dormía, continuaba trabajando y creando empresas sin respirar, sin preguntarse el objeto del mundo ni tener dudas sobre ese afán mecánico de hormiga gigantesca, de laborioso elefante. Un poseído que recibe órdenes, que oye voces y obedece. Pero el secreto de esta extraordinaria personalidad elegida persiste, y uno se pregunta ¿qué era, quién era, por qué y para qué trabajó tanto, hasta la muerte?” (“El Mercurio”, 3-12-67).

Don Julio César Escobar sintetiza en “El Mercurio” del 15 de agosto de 1968 la obra vital de Pascual Baburizza de la siguiente manera: “La gratitud nacional chilena ha levantado a lo largo del territorio muchos monumentos, pero en el caso de Pascual Baburizza, croata, que hizo de Chile su segunda patria, este monumento a su memoria es una obra de renovado valor y méritos, denominada Instituto Agrícola “Pascual Baburizza”, ubicada en los Andes y destinada a la preparación de jóvenes que desean perfeccionarse y desempeñar eficazmente trabajos agrícolas y ganaderos”.

Don Julio Escobar, gran hombre de negocios, organizador en los Estados Unidos de la Pacific International Company, trabajó once años con don Pascual Baburizza y así lo caracteriza: “Incansable promotor de actividades ganaderas, salitreras, y mineras, en las que logró realizaciones de tan vasta importancia como su contribución a la financiación del puerto artificial de Antofagasta. “Una de sus grandes realizaciones fue la compra de la hacienda San Vicente de los Andes. Fue el origen del actual Instituto Agrícola “Pascual Baburizza”, regalado a Chile para la formación de jóvenes técnicos agrícolas. Valiosas son las pinturas donadas al Museo de Valparaíso y el actual Parque del Salitre, orgullo de Viña del Mar.

“Cuando comprendió que de su lucha con la enfermedad (tisis) no saldría vencedor, Pascual Baburizza expresó su deseo de dejar sus bienes para realizar una obra benéfica a la agricultura chilena. Este anhelo suyo quedó plenamente cumplido con la fundación del Instituto Agrícola ubicado en la hacienda en memoria de Pascual Baburizza”.

Don Oscar Fertilio Nikolić, ingeniero químico y compatriota de Don Pascual, formula esta caracterización:

“A mi modo de ver, Don Pascual Baburizza Soletić era un hombre excepcional, hasta enigmático. Una mezcla, una armonía, de gran inteligencia, energía y sensibilidad. Era reservado y prudente pero de ninguna manera misántropo o egoísta. Era generoso pero no ingenuo. Estaba abierto a toda iniciativa razonable y constructiva.”

“Este hombre de origen humilde, que disponía de inmensas riquezas, se mantuvo siempre sobrio y moderado. Era de modales sencillos y naturales pero siempre distinguidos. Buscaba la sociedad de gente sencilla y educada. Amaba el arte, especialmente la pintura, las flores, los parques, los niños, toda belleza que expresaba salud, fuerza, alegría y ternura”.

“Cuando conocí a don Pascual, ya era hombre de edad y, por supuesto, uno de los millonarios más poderosos de Chile. Yo era un joven ingeniero que buscaba ambientarme en mi nueva patria. Desde el primer momento don Pascual me trató amistosamente, con paternal cariño. Nunca le pedí nada y nunca nada me dio. Pero a través de los decenios siguientes, en momentos difíciles, en luchas y preocupaciones, muchas veces tenía el sentimiento de que me acompañaba la buena y firme voluntad de don Pascual Baburizza”.

“Se decía en aquel tiempo que don Pascual nunca había leído un libro, pero que sí tenía un libro: ¡La Biblia en croata!”

Ivo Serge es el seudónimo del Dr. Antonio Rendić Ivanović. Ya lo conocemos. Es el médico de los pobres en un mundo prosaico, un cristiano en un mundo pagano. Siempre entre los pobres, los necesitados, enfermos, angustiados. Siempre con una sonrisa amistosa y una mano generosa. ¡Qué gracia, qué felicidad poder realizar el bien sin que nadie lo vea, nadie lo sepa!

El alma del Dr. Rendić se expresa en su tierna y apasionada lírica:

Amar no es en vano

“Nunca mires a quien tiendes la mano. La vida es un misterio y, a menudo, estalla en rosas el invierno crudo y brota el agua en el erial del llano. Ama, que amar nunca ha sido en vano. El quisco de las sierras, tosco y rudo, brinda en la flor su corazón desnudo y el yerno acuna y vitaliza el grano. No observes al que ayudas. Date prisa en partir, tras un gesto o sonrisa. No olvides que en cada hombre hay un hermano. Ama y vibra y entrégate de modo que al irte lo hayas dado todo, todo… Que amar de veras nunca ha sido en vano.”

Amor

“¿Por qué este afán, Señor, de dar lo mío sin pensar en presente ni en futuro? De amar a todos, ves, estoy seguro. Y en el amor de los demás confío. ¿ Por qué desciende de la cumbre el río y, corriendo a través de la llanura, los campos dora con su linfa pura y se entrega a la sed del caserío? ¿Por qué tan sólo por haber amado ostentas esa llaga en el costado y aún sangras de las manos y los pies? ¿Por qué en tus labios que selló la muerte, vibra y se escucha cada vez más fuerte: “Amaos siempre como yo os he amado”?”

VI. Fermentaciones –

Las fermentaciones políticas no se hicieron esperar mucho. La inmigración croata en Chile pronto se dividió en dos grupos los “austriacantes” y los “eslavófilos”.

Los “austriacantes” creían firmemente que el destino histórico de Croacia estaba indisolublemente vinculado con la dinastía de los Habsburgos y con los pueblos danubianos. Los “eslavófilos” insistían en lo contrario. Decían que siglos de amargas y sangrientas experiencias habían probado que los austrogermanos y los húngaros son los más peligrosos enemigos del Estado y del pueblo croata. Los “eslavófilos” buscaban la salvación de Croacia en una “solución eslava”, idea bien vaga y romántica. Soñaban con una superpotencia eslava que se extendería desde Vladivostok hasta las islas dálmatas y salvaría a la pequeña Croacia del imperialismo germano, húngaro y también del italiano.

Los “austriacantes”, por lo demás ardientes y activos adversarios de la política austro-húngara en Croacia, advertían que el paneslavismo, y especialmente el yugoslavismo, son trampas y maniobras peligrosas cuyo fin último era la aniquilación de la católica y occidental Croacia. Los “austriacantes” combatían, como hemos dicho, violentamente, inclusive con levantamientos armados y acciones directas, la insoportable política húngara y la indiferencia austriaca en Croacia, pero consideraban que la monarquía Danubiana era el menor de los males y que la evolución y la necesidad histórica pronto crearían la Confederación Danubiana, la mejor solución para el espacio danubiano-balcánico y la paz en Europa.

Estas dos voluntades políticas croatas chocaron también en Chile. No basta con decir que ésta era una tempestad en un vaso de agua. El origen de la primera guerra mundial está íntimamente relacionado con esta tensión política

En una información extensa y documentada, el doctor P. Weissenberger ha descrito en “Studia Croatica”, Nro. 50-51, los aspectos que esta tensión tomó en Chile. Para comprenderla mejor es necesario conocer esta curiosa crónica político-cultural.

La primera sociedad fundada por inmigrantes croatas en Punta Arenas en 1896 llevó el nombre de Sociedad Austriaca de Socorros Mutuos, . En 1900 los “eslavófilos” se separan y fundan otra sociedad, la Sociedad Croata de Beneficencia. Su primer socio será el obispo católico J. J. .Strossmayer, ideólogo de los “eslavófilos” en Croacia. El secretario de la nueva sociedad, el Sr. Jordan, proclama en su discurso inaugural: “Más que nunca debemos ser croatas y defender el nombre croata”. Se organiza una colecta y los croatas de Porvenir envían 45.50 libras esterlinas a los revolucionarios en Croacia.

En 1899 se forma, siempre en Punta Arenas, la Sala Croata de Lectura (Hrvatska čitaonica). En 1904 se fundan La Estudiantina Croata (Hrvatsko tamburaško društvo), y el Centro Dramático-Juvenil Croata. y el Hogar Croata (Hrvatski dom) en 1915. Bajo la influencia de una poderosa propaganda anticroata todas estas sociedades cambian, en 1923, su nombre, reemplazando la palabra croata por la de yugoslavo. El Hogar Croata se convierte así en Hogar Yugoslavo y la Bomba Croata en Bomba Yugoslava.

Lo mismo acontece en Antofagasta. La primera sociedad fundada por croatas de esta ciudad lleva el nombre de Sociedad Slava de Bomberos, fundada en 1892. Estos bomberos eran al mismo tiempo cuerpo voluntario policial y se ocupaban de la protección de la población. Luego tomaría otro nombre: Compañía Yugoslava de Bomberos Pascual Baburizza En 1894 aparece también en Antofagasta la Sociedad Slava de Socorros Mutuos, embanderada con los colores nacionales croatas: rojo-blanco-azul, a franjas horizontales. . Al mismo tiempo el Club deportivo Sokol cambia también su nombre y se transforma en “Sokol Yugoslavo”. En este año todas las sociedades croatas en Chile son “yugoslavizadas”. El principal promotor de este acción es el comerciante Francisco Petrinović, vinculado con determinados intereses políticos. (Consultar: Leonardo Guzmán C., “El Instituto Agrícola Pascual Baburizza”, 1967.)

En 1962 me preguntó el Sr. Mateo Martinić Beroš, en aquel entonces intendente de Magallanes, cómo era posible que su anciana madre le prendiera velas al difunto emperador Francisco José y lo recordara con cariño y piedad.

Este caso me parece característico y no raro. Muchos hombres y mujeres de la vieja generación ven en Francisco José mucho más que a un monarca. Ven en él el símbolo de un mundo feliz que ya no existe; el símbolo de la paz, la legalidad y el relativo bienestar que esa generación había experimentado durante su imperio. Se acuerdan de aquella sociedad aparentemente estable, bien organizada, con una administración modelo, sin grandes tensiones políticas y sociales. El pueblo confiaba en las autoridades y en el porvenir. En las islas dálmatas tan sólo un puñado de intelectuales se rebelaban contra el orden político.

Esta desaparecida sociedad “imperial y real”, comparada con el mundo actual -inestable, convulsionado, angustiado, amenazado por crisis y destrucciones universales- aparece en los recuerdos de la vieja generación como la Tierra prometida, como el Paraíso perdido. Es por eso que le prenden velas y recuerdan con cariño y piedad al anciano emperador de Austria y rey de Croacia. Esto lo hacen más por sentimentalismo que por convicción política. Esta melancólica historia la han contado Franz Werfel en su “Crepúsculo de un mundo”, y Stefan Zweig en su “Mundo de ayer”.

VII. Realizaciones –

Aquí tan sólo unos cuantos nombres y hechos, arbitrariamente escogidos, para caracterizar la contribución de los croatas a la cultura chilena:

Víctor Jadrešić Vargas. Médico psiquiatra. Profesor de la Universidad de Chile, Santiago. Fundador del Servicio de Medicina Psicosomática y Psiquiatría Social. Publicó numerosas obras de su especialidad. Profesor también en el Instituto de Estética de la Universidad Católica. En 1965 fue designado embajador de Chile en Polonia. A su regreso publicó “Confidencias de una revolución”, 1969. Su padre originario de Šibenik, Croacia.

Mimi Marinović Zlatar. Directora del Departamento de Psicología del Arte de la Universidad Católica, Santiago. Profesora de Historia del arte americano y de psicología de la experiencia artística. Ha organizado exposiciones de arte psicopatológico. Publicó: “Las características psicológicas de las artes plásticas y del psicodrama”. Ha sido delegada de Chile a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Actualmente es la presidenta de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer en las Naciones Unidas. Sus padres originarios de Milna y Povlja, en la isla de Brač.

Los mellizos Alejandro y Enrique Jadrešić Marinović son hijos de don Víctor y doña Mimi. Obtuvieron este año el más alto puntaje en las pruebas de aptitud académica y han sido proclamados alumnos modelos de la juventud académica chilena 1974.

Prvislav Weissenberger. Jurista, economista, sociólogo y filólogo. Estudió en las universidades de Viena, Frankfurt y París. Larga carrera consular y diplomática. Profesor en la Universidad Católica, Santiago. Publicaciones en castellano: “Divergentes tendencias económicas y sociales de las dos partes de Alemania”, 1959; “El destino de los pueblos de la cuenca del Danubio”, 1965; “Relaciones de Austria-Hungría con Chile”, 1967 y “Solidaridad de los croatas de Chile con el movimiento nacional en Croacia”, 1972. El Dr. Weisenberger reside en Chile desde 1952. Nacido en Šibenik, Croacia.

Milan Ivelić Kusanović. Profesor de historia y geografía y de teoría y crítica del arte en la Universidad Católica de Chile, Santiago. Publicaciones “Consideraciones sobre la historia”, “La crítica artística”, 1968; “El lenguaje arquitectónico”, 1969 y “Curso de estética general”, 1973. Sus padres originarios de Pražnica, isla de Brač.

Radoslav Ivelić Kusanović. Profesor de teoría del arte en la Universidad Católica, Santiago. Publicó varias obras de su especialidad. Entre otras: “El poeta y los límites de la creación”, 1967; “Bases críticas para la. valoración de la novela chilena”, 1968 y “El teatro y su verbo”, 1969. Sus padres originarios de Pražnica, isla de Brač.

Amalia Rendić García. Escritora de cuentos infantiles de gran éxito en Chile y en el exterior. Obras: “Tierra greda”, “Hierro amargo”, “Cuentos infantiles”. Su padre originario Sutivan, isla de Brač.

Dinka Ilić de Villarroel. Escritora y poetisa de gran popularidad. Especial acogida tuvieron sus versos “Estalactitas” y “Luces y sombras”. Sus padres originarios de Sutivan, isla de Brač.

Miriam Yutronić. Figura sobresaliente del atletismo chileno. Batió el récord en el lanzamiento del disco. Galardonada en Chile y en el extranjero. “El Mercurio” de Santiago dijo “Miriam Yutronić merece flores y simpatía”. Madre ejemplar que no descuidó la práctica de su deporte favorito para convertirse en la deportista más destacada de Chile. Su padre originario de Sutivan, isla de Brač.

Desenka Vukasović Vrsalović. Ha publicado sus poesías por intermedio de la radio de Punta Arenas y la prensa de la zona. En 1968 obtuvo el primer premio en el concurso literario de Punta Arenas. En el mismo año obtuvo por sus poesías la Flor de Plata. En 1971 obtuvo el primer premio de la Prensa Austral. Su cuento “La laguna de sal” le valió el primer premio del Carnaval de Invierno de Punta Arenas. Los círculos literarios magallánicos esperan la aparición de sus cuentos y poesías.

Estos tiernos versos femeninos los dedica Desenka al inmigrante dálmata-croata en Chile

Te llaman inmigrante, porque llegaste de lejos con un cantar en los labios y una ilusión en el pecho. Más yo nunca te veré como un aventurero; para mí serás el hombre Nada más que un inmigrante; te llaman el extranjero siendo que mejor te cuadra la palabra aventurero… que vino de lejos, con un cantar en los labios y una ilusión en el pecho… El padre es originario de Kučiće, en la comuna continental de Omiš, y su madre de Povlja, en la isla Brač.

P.S.: En realidad, estos apuntes son insuficientes y en cierto sentido arbitrarios. Contienen sólo una pequeña parte de todo lo que habría que decir. Faltan muchos hechos y muchos nombres.

Esperamos que el proyectado diccionario ¿Quién es quién entre los chilenos de origen croata? responda a todas las preguntas que espontáneamente plantea este centenario tema chileno-croata.

2 pensamientos en “Sobre los Croatas y sus descendientes en Chile

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