Identidad de los Inmigrantes Croatas y sus Descendientes en Chile

Por Alejandro Kusanovic Radic

El principio de identidad caracteriza a un grupo de individuos que constituyen una nación o un estado.-

Se trata de un sentimiento ancestral profundamente arraigado en los seres humanos que se ve reflejado en la constitución de comunidades con tradición histórica, hábitos y costumbres, idioma y creencias confesionales propios y generalmente con caracteres antropológicos definidos. En tiempos remotos las grandes migraciones formadas por grupos tribales diferenciados entre sí, instalados definitivamente en suelo europeo, hacían presumir futuras identidades nacionales con nombres que perduraron hasta nuestros días. Durante ese prolongado período migratorio desaparecieron civilizaciones enteras pero los grupos humanos mejor organizados, en lucha permanente por su supervivencia, son hoy naciones bien definidas que gozan de la libertad e independencia logradas tras intensas luchas que muchos veces demandaron siglos en concretarse.-

La religión y el idioma son factores importantes de cohesión de la identidad, modulan el sentimiento de pertenencia a determinado grupo social, pero no son decisivos en la formación y perseverancia de una identidad nacional. El pueblo croata tenía determinada su identidad nacional mucho antes de su organización política definitiva y antes de su conversión al cristianismo.-

El idioma croata es similar al serbio, checo, ruso, esloveno y otros, todos reconocen una raíz eslava, que son hablados por pueblos que hoy constituyen naciones independientes donde el idioma no las une sino más bien las separa.-

Un gigantesco salto histórico ubica a los croatas en el siglo VII en sus actuales tierras, conocidas entonces como Panonia e Iliria, pertenecientes al Imperio Romano de Bizancio. Durante cinco siglos hasta 1102 en Croacia gobernaron príncipes y reyes de sangre croata que lograron organizar un estado poderoso y muy respetado en esa región de Europa. A partir de ese año Croacia fue perdiendo paulatinamente su independencia y se transforma en un estado dependiente de la corona húngara que más tarde formaría parte del imperio austro-húngaro. En 1918 Croacia pasa a formar parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (a partir de 1929 Reino de Yugoslavia) y salvo un período de independencia efímera (1941-1945), durante la 2a. Guerra Mundial, siguió incorporada al estado yugoeslavo esta vez regido por el régimen comunista encabezado por el mariscal Tito, hasta que en 1991 recupera definitivamente su libertad e independencia.-

Durante todo ese largo y penoso período Croacia en ningún momento perdió su identidad nacional habiendo sido el Sabor (Parlamento) su custodio permanente y símbolo de la misma. En este sentido la labor del Sabor fue importantísima porque la identidad nacional, si no se cultiva, tiende a languidecer hasta caer en la indiferencia.

De este largo proceso histórico se rescata como valor inmarcesible la perseverancia de la identidad del pueblo a través de los tiempos y su fe en un destino mejor.-

Este espíritu también acompañó a los miles de croatas que a fines del siglo XIX y comienzo del siglo XX emigraron hacia otros continentes a la par con las emigraciones de otros países europeos. La mayor parte de la inmigración que llegó a Chile y a la Argentina procedía de Dalmacia, provincia litoral croata que formaba parte del imperio austro-húngaro. Todos viajaban con pasaportes austriacos a excepción de algunos viajeros furtivos (muchos pedían matrícula para embarcar como tripulantes y luego desertaban cuando llegaban a destino). Eran ciudadanos del imperio y gozaban de todas las prerrogativas imperiales. En Chile se los conocía con el nombre genérico de “austriacos”. Los croatas dálmatas que llegaron a Chile procedían casi en su totalidad de la isla de Brač y en menor escala de las islas de Hvar y Vis quienes de “austriacos” tenían solamente el pasaporte pero como parte del pueblo croata traían consigo un bagaje rico en tradición histórica: educación primaria y del hogar, un fuerte sentimiento religioso, sano cuerpo y espíritu, gran capacidad de adaptación al medio y una extraordinaria voluntad de trabajo. Estas características individuales proyectadas a nivel de colectividad se hicieron notar en toda su dimensión en los países donde habitan croatas y sus descendientes habiendo sido factor importante del progreso económico, cultural y social de los mismos.-

En todos esos países la identidad croata está presente a través de sus instituciones, clubes, centros católicos y eventos recordatorios que tienen relación con la problemática croata.-

Haciendo referencia a la segunda parte del título de esta exposición abordaremos el tema del comportamiento político-social de la inmigración croata en Chile desde sus comienzos hasta nuestros días que a pesar de las distintas connotaciones políticas en la patria de origen siempre en el fondo estuvo presente la identidad nacional croata no obstante la aparente quietud y ausencia de manifestaciones eufóricas y mucho menos de violencia.-

Punta Arenas y Porvenir en Tierra del Fuego, en la región magallánica y Antofagasta e Iquique fueron los dos destinos elegidos por los inmigrantes. Uno, el extremo sur de Chile, gélido y despoblado pero con promesa de oro abundante y otro, el extremo norte, seco y desértico con abundante riqueza en guano, salitre y cobre.-

En ambas regiones los inmigrantes croatas contribuyeron con su presencia, con sus familias, con su actividad y sus afanes al desarrollo y engrandecimiento de Chile mereciendo especial reconocimiento del Sr. Presidente de Chile, Don Ricardo Lagos Escobar, con motivo de su visita oficial realizada a la isla de Brač en enero del año próximo pasado.-

La primera preocupación del inmigrante croata por lo general muy joven y soltero era adaptarse al nuevo medio, buscar su primer trabajo e ir aprendiendo el idioma. Su mente y su corazón estará con su familia que dejó en su país de origen y sus primeros ahorros, fruto de su trabajo, serán para ellos. Este gesto será una forma de recomponer su dignidad y demostrar su capacidad para ganarse la vida y poder ayudar a los suyos con la recóndita esperanza de volver algún día al viejo terruño.-

En cuanto al sentimiento patriótico de los inmigrantes debe tenerse en cuenta que se trataba de un sentimiento muy acotado y referido solamente al lugar del nacimiento donde estaban sus seres queridos, sus amigos, su tradición, hábitos y costumbres de sus ancestros ya que su patria como estado libre e independiente no existía. Para el inmigrante era difícil identificarse en un mundo extraño pues él mismo no sabía qué ciudadanía atribuirse. Era austriaco y no hablaba el alemán pero podía ser croata o tal vez dálmata y más adelante yugoslavo. Esta incertidumbre en cuanto a la ciudadanía será decisiva en su comportamiento posterior para que llegado el momento pueda por decisión propia reconocerse como croata o descendiente de croatas en forma ya definitiva.-

La inmigración no hacía política ni creaba políticos. Su único interés era librarse de la tutela de los Habsburgo pero los pasos a seguir dependían exclusivamente de la decisión que el pueblo croata estaba dispuesto a tomar. Las opciones eran pocas: declarar un estado independiente o formar parte de un estado más grande y poderoso con otros estados o pueblos vecinos. Finalmente se optó por esta última posibilidad, ya que la primera opción se malogró al finalizar la 1ra. Guerra Mundial por falta de madurez política de la clase dirigente croata del momento. La inmigración primaria y masiva nunca vivió en estado revolucionario y mucho menos para decidir el destino del pueblo croata. Confiaba en la inteligencia, patriotismo y capacidad de los estadistas de la época para hacer lo mejor para su pueblo. A Šupilo, Trumbić, Meštrović y otros que propiciaban la creación del estado yugoeslavo se los consideraba gente sensata y competente y además eran croatas. La inmigración aceptó con entusiasmo y apoyó con dinero la creación del nuevo estado. Su inclusión a este estado multinacional permitió ubicar a Croacia del lado de los vencedores y evitó la mutilación de su territorio en beneficio de Italia y de Serbia misma si ésta hubiera obrado por separado. Además se hizo sentir la fuerte presión de los aliados por crear en esa zona un estado más o menos importante como barrera de contención al avance del comunismo hacia la Europa Central y los Balcanes.-

Cabe señalar que son infundadas hasta pueriles las afirmaciones que la inmigración croata en Chile sucumbió a la idea yugoslava debido a una hábil propaganda supuestamente serbia o pan-eslava. Esto sería subestimar el criterio y la conducta de los inmigrantes que pudieron ser indulgentes con los políticos de la época pero nunca hubieran cedido ante la impostura y el engaño.-

A todo esto y con el paso de los años tanto en la posguerra de la 1ra. Guerra Mundial como en la de la 2da. Guerra Mundial el sentimiento de identidad de la inmigración croata en Chile permaneció siempre vigente.-

Las primeras instituciones fundadas por los inmigrantes en Chile como las asociaciones de socorros mutuos, de bomberos y los clubes tenían un fuerte sesgo austriaco. Sus funciones eran esencialmente atender las necesidades más apremiantes de la colectividad.-

La segunda oleada de inmigrantes llegados a partir del comienzo del siglo XX que había hecho suya los postulados independentistas de Starčevic y Radilć, recrean el nombre croata, abjuran de todo que olía a austriaco de modo tal que las instituciones adoptaron el nombre croata que perduraría hasta el estallido de la 1ra. Guerra Mundial. A partir de este suceso todas las instituciones adoptarán la denominación yugoeslava anticipándose así al nombre que llevaría el nuevo estado que como se sabe se denominaba todavía Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Así por ejemplo, el Banco Yugoeslavo de Chile, fundado por Vicente Kusanović Mihovilović que también fue su primer presidente, se formó cuando aún no existía el estado yugoeslavo.-

El gentilicio yugoeslavo fue el estigma que padecieron, en mayor o menor grado, casi todos los croatas a partir del momento en que los gobiernos yugoeslavos de turno abjuraron de los principios de la Declaración de Corfú de Julio de 1917, convenidos de común acuerdo, debido a la prepotencia y hegemonía serbias que avasalló la dirección del estado.-

Líderes máximos de los croatas, Stjepan Radić, finalmente partidario de la formación de un estado multinacional, republicano y confederado, diputado al Parlamento de Belgrado donde inclusive fue baleado de cuyas consecuencias falleció pocos meses después, el Dr. Ante Pavelić, fundador del Estado Croata Independiente (NDH) que pertenecía al Partido del Derecho (Starčević) en su momento fue también diputado por Zagreb en la Skupština (Parlamento) de Belgrado, el Dr. Franjo Tudjman fundador y primer presidente de la República de Croacia y el General Janko Bobetko héroe de la Guerra Patriotica, ambos participaron activamente en el ejército partizano de Tito. Todos ellos habían adherido a la idea yugoeslava y tal vez esta actitud y su alta exposición política permitió y agrandó sus méritos en procura de la independencia definitiva de su patria. Posiblemente nunca fueron yugoslavos muy convencidos pero la injusticia y la oportunidad los llevó a la lucha por la independencia.-

No es posible desvirtuar la historia ocultando hechos o disfrazando la realidad. El gentilicio yugoeslavo es parte de la historia croata, no la más feliz, pero existió y todos formamos parte de ella por convicción propia o voluntad ajena.-

Así también lo había entendido la inmigración.-

Con la creación de la República de Croacia en 1991 surge en su plenitud el espíritu independentista de los croatas, sin inhibiciones y dispuestos a la lucha, como efectivamente ocurrió, en pos de un nuevo estado soberano, libre, multi-partidario y democrático. Había llegado el momento histórico para el pronunciamiento, superando las dudas y vacilaciones de 1918 y las circunstancias difíciles y confusas de 1941 en plena guerra mundial. La repercusión que tuvo en Chile, en el seno de la colectividad, la proclamación de la independencia fue primero de asombro luego de tímida aceptación y finalmente de regocijo y exaltación patriótica. Había triunfado una vez más el sentimiento de pertenencia a la estirpe croata que cuenta ya en Chile con una tercera y cuarta generación. Son muy pocos los croatas que aún viven en Chile. En cambio son miles sus descendientes que hicieron gala de entusiasmo ante la recuperación del estado croata.-

Se cambiaron los nombres de las calles, plazas, asociaciones por la nueva nomenclatura croata. Significativo resultó el cambio del nombre del Club Yugoeslavo de Punta Arenas, entidad matriz de las demás instituciones croatas, cuyos socios votaron masivamente (264 votos – 97,2%) por el nombre de Club Croata con la sola oposición de 7 socios que pidieron “más tiempo” para pensarlo. De no haber existido un fuerte sentimiento de croaticidad ya no en la mente de los inmigrantes casi todos ya desaparecidos sino en la de sus descendientes, no se podría explicar tanta adhesión y tanto entusiasmo con motivo de la creación del estado croata.-

En fin, en este mundo, todo sucede pero a su debido tiempo.-Imagen

El autor es empresario jubilado. Escribe sobre temas históricos y sociales relativos a la emigración croata en Argentina (donde reside) y sobretodo en Chile (donde nació). Comenzó sus estudio secundarios (incluso “mala matura”) en el colegio dominicano de Bol, en la isla de Brač. La segunda parte de los secundarios y los estudios universitarios los hizo en la Argentina

 

 

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